Los Sueños de Gaia 1 Parte 1 LA TORMENTA

GIRONA, ESPAÑA
Agosto de 2010
Nunca se había visto en Girona, en pleno mes de agosto, una tormenta parecida. La lluvia torrencial acompañada de viento y pedrisco ha provocado que el coche en el que viajaba la familia de Susa cayera al río. Susa, que pronto cumplirá dieciocho años, pese a su complexión pequeña y delgada, ha sobrevivido a la tragedia gracias a sus dotes excepcionales como nadadora, pero su padre ha desaparecido junto al vehículo arrastrado por las embravecidas aguas cuando ambos intentaban liberar a su hermano, atrapado en el asiento posterior. No ha vuelto a saber de ellos.
Su madre se había quitado el cinturón para tranquilizar al pequeño Javier cuando sucedió todo. Con la caída del coche al río, salió despedida y el cuerpo de la mujer atravesó el cristal delantero, desapareciendo en la oscuridad. Cuando Susa pudo salir del agua, la encontró desnuda e inconsciente en la orilla, semicubierta de lodo.

La tormenta pasó tan rápido como había venido, pero el daño ya estaba hecho. La oscuridad le impedía a la joven ir a pedir auxilio, sabia que la zona donde habían caído era de difícil acceso y moverse implicaba poder perderse y caer de nuevo en el río, dejando a su madre desprotegida.

Durante la larga noche, Myriam no recupero la consciencia y Susa llegó a pensar que velaba un cadáver. Abrazándola para mantener su cuerpo caliente, estuvo cantándole todas las canciones que recordaba de su infancia para ahuyentar el miedo que le invadía. Cuando al amanecer las rescataron, el lodo se había secado y Susa tuvo la sensación que su madre era una estatua de arcilla, pero milagrosamente los sanitarios detectaron un hálito de vida. Su madre no la había abandonado.
Ahora, observándola tendida e inerte en la cama del hospital, le cuesta reconocerla. Las enfermeras han cortado a cero su cabello, su larga trenza roja ha sido sustituida por un vendaje. Su piel vuelve a tener su color blanco transparente habitual; pero los ojos azules que Susa ha heredado, siguen cerrados aunque se observan pequeños movimientos en sus pupilas. Myriam sigue en un sueño profundo.
La mirada de Susa se desvía a la minúscula araña que teje una red en la cabecera de la cama. Parece el mismo bicho que poco antes del accidente observaron colgada en el espejo del vehículo. Debe ser de la misma especie. La araña poco durará si la ven las enfermeras o el servicio de limpieza, pero es tan pequeñita que puede pasar desapercibida. Sabe de la estima que su abuela tiene a los arácnidos así que ella no la tocará.
Durante años Susa ha tenido un sueño recurrente sobre una osa y una loba.. Cuando se lo contó a su abuela Anita, esta le regaló un atrapa sueños indio, hecho con plumas y piedrecitas de colores. La abuela le contó que los más poderosos cazadores de sueños son los que las arañas tejen encima de las camas. Hay que evitar molestar a estos arácnidos por que son muy benefactores y protegen las casas. Le pidio que nunca matase una, si se podia devolverla al jardín. 
La araña con su red filtra los sueños de las personas de manera que los buenos sueños pasan por el centro hacia la persona que duerme, mientras que las pesadillas son capturadas por la malla y se desvanecen con el primer rayo de luz del amanecer. El tejido de la araña se asemeja a una pequeña luna blanca.
Susa ha soñado muchas veces que se transformaba en una loba blanca solitaria que aullaba desesperada a la luna. Ayer noche, su pesadilla se hizo realidad.
Mas Gaya,  Girona

A Jenti  le ha extrañado que Jordi no estuviera a primera hora en la sala de reuniones con los trabajadores. Pero no se ha entretenido a pensar. Tras la noche de tormenta se hacia imprescindible comprobar los daños en la finca. Como veterinario se ha asegurado que los animales de la granja y los caballos estuvieran bien. Andrés le ha ayudado, convencidos ambos que Jordi se había quedado dormido a causa del largo viaje.
– Gregal está como loco, va destrozar la cuadra. Hay que ponerle un sedante o se hará daño. Huele a la yegua que esta en celo. -Le explica Andrés
– No hace falta, sólo es miedo. Lo llevaré al vallado, para que se tranquilice al aire libre. Ve a desayunar con Gema y avisa a Anita de que los animales están bien. Te espero junto a Pepe, tráeme un bocadillo y un termo con café. -Responde el veterinario.
– ¿Traigo el Land Rover para ir a comprobar los campos? -Le pregunta Andrés.
– Sí, y ponte botas altas, te harán falta. -Le dice Jenti. Él va con pantalones cortos y unas chancletas. 
Pepe está tranquilo, manso como siempre pastando en el prado junto a las tres vacas ankole watusi que Jenti consiguió traer de Sudán. El hombre se ha acercado al enorme animal con un ramo de manzanilla que al toro negro le encanta. El enorme bóvido ha brincado alegremente como un mascota al verlo, y con la misma precaución que un perro toma una golosina, el enorme toro de lidia se ha comido el ramo de un bocado directamente de la mano de Jenti. Jenti ha empezado a cepillarlo y el toro de 600 kilos, dócilmente se ha dejado hacer con cara de profunda satisfacción.
A Pepe, siendo aún un becerro, lo utilizaban de reclamo turístico en un tentadero ilegal, sin embargo pronto aprendió a pasar del capote y esquivar el castigo, no dando juego a los energúmenos que querían practicar con él a ser matadores de toros. Tratado como un inútil para lidiar, dejaron de alimentarle. El desnutrido animal acabo en el matadero pero una oportuna llamada a Mas Gaya de la protectora fue lo que lo salvó del matarife. 
Jenti tienen una química especial con los animales. A menudo pasa la noche con las vacas, sobre todo si están enfermas o a punto de parir. No hay animal que se resista a sus cuidados. Los consigue domesticar hasta el punto de eliminar cualquier signo de agresividad hacia las personas u otros animales de la granja. Pepe es el mejor ejemplo del don de Jenti. Ambos causan tanta admiración entre los visitantes de la finca, como las vacas ankole provistas de la enorme cornamenta propia de esta raza africana que ahora se han tumbado tranquilamente cerca de ambos a esperar su turno de cepillado.
El claxon del Land Rover ha alterado la tranquilidad del prado y la armonía de la escena.
– Jenti, el auto de Jordi no está en el parking. Gema me ha dicho que no ha visto a nadie de la familia. -Le comunica alarmado Andrés.
Jenti hablo con Jordi el día anterior por teléfono. La familia había pasado unas vacaciones en Marruecos y venían en su coche particular. Quizás han preferido pernoctar en algún hotel a pasar la noche al tener conocimiento de la tormenta. 

Gema y Andrés llevan muchos años con la familia Gaya. Vinieron junto a Myriam cuando esta regreso del Perú. Viven desde entonces en una de las casas domo en la zona de jardín de los frutales antiguos. Fue Andrés como arquitecto quien dirigió la restauración de Mas Gaya y la construcción de las residencias independientes del hotel rural en que se convirtió la vieja masía. 
Gema es como una dama de compañía para la abuela Anita. Juntas se dedican a tejer. Estos días la anciana está confeccionando una colcha para la cama de Susa. Gema hace jerséis para niños, que vende junto a otras muestras de artesanía peruana en algunos mercadillos durante el verano.

Anita no ha podido dormir en toda la noche. Extrañas pesadillas se mezclaban con los truenos y relámpagos de la tormenta. Jenti, su marido, ha ido a primera hora a comprobar los daños en los campos, especialmente los viñedos y los frutales que habrán sido los más afectados. Andrés, el marido de Gema, cuando ha venido a desayunar, le ha comentado que los caballos y los animales de la granja parecen estar bien .
– Gema, ayer Myriam y Jordi debieron regresar tarde. Aun así, Jordi seguro que ya debe estar comprobando los campos junto a Jenti.
– Forman un buen equipo su yerno y su marido, señora Anita.
Anita piensa que tiene razón. Su segundo marido se ha ganado a pulso el respeto de todo el mundo. Nunca ha podido olvidar la sorpresa que tuvo cuando Myriam le pidió, casi le imploro, que se casase con Jenti, un total desconocido entonces para ella, con el objetivo que este pudiera conseguir la nacionalidad española ya que le negaban el asilo político. Un matrimonio de conveniencia le dijo. Le pareció una de las muchas locuras de Myriam. Locuras que siempre acababan haciéndose realidad. 
Anita tenia en aquel momento sesenta y cinco años. Nunca se había planteado volver a casarse o tener otra relación después de la muerte del padre de Myriam. Además, Jenti tenia entonces cuarenta y seis. Había conocido a Myriam y Jordi en medio de la desolación de un campo de refugiados de El Chad. El hombre salvó la vida al grupo de cooperantes españoles que operaban en aquella zona cuando fueron atacados por un grupo de guerrilleros.
Nadie deseaba que Jenti fuera repatriado. Su valerosa acción había permitido el regreso de los cooperantes. Cuando Anita le conoció, se enterneció de aquel negro altísimo que sobrepasaba los dos metro y con el que solo podía hablar en francés. Pactaron que no dormirían juntos y que el sexo entre ellos no iba incluido en el acuerdo. Así que mientras las autoridades españolas miraban hacia otro lado, Anita y Jenti se casaron. Formaron a partir de entonces una extraña y llamativa pareja a la que todo el mundo respetaba, pues los motivos del matrimonio eran un secreto a voces. Además la anciana era demasiado querida en la comarca para que nadie osase cuestionar su decisión,  pues muchos de las vecinos habían venido al mundo gracias a sus atenciones como comadrona.
Jenti homologó en Francia el título oficial de licenciado en veterinaria, pues ya había estudiado la carrera en El Chad. Aprendió rápidamente hablar español y catalán y se fue haciendo imprescindible en la gestión de la finca, aumentando la productividad y los beneficios año tras año. Entre Anita y Jenti se creó una relación madre-hijo. Especialmente a partir del momento que apareció Helena Palas en sus vidas.
Mas Gaya está en un entorno privilegiado, situado a pocos kilómetros de las mejores playas de la Costa Brava. Jordi, cuando se casó con Myriam, propuso convertir la finca agrícola y ganadera en un hotel rural para profesionales liberados por las nuevas tecnologías y pensionistas que querían disfrutar de una vida cómoda, sana y natural. Jordi, Jenti y Andrés se encargaron de conseguir además que todo el proyecto fuese sostenible y ecológico.
Poco a poco restauraron la vieja masía del siglo XIV y la convirtieron en un hotel-residencia rural con todas las comodidades posibles. La finca dispone de caballerizas y una pequeña granja de animales al lado del lago de la propiedad que ofrece un aspecto bucólico al visitante. Luego está el bosque, el viñedo, los campos de frutales y los campos de cereales que gracias a los pozos y a los canales del rio disponen de agua en abundancia. 
La masía, la casa central, está rodeada de jardines y huertos conectados por túneles de enredaderas, de glicinias, jazmines y rosales junto a construcciones en forma de domo que amortiguan el impacto visual de los invernaderos, los obradores y los almacenes. A la anciana le encanta pasear por el gran jardín de plantas aromáticas y medicinales que Myriam cuida con especial dedicación. 
– Gema, podrías avisar a mi hija de que me gustaría comer con ella y los niños.
Gema no sabe como disimular su preocupación ni sabe muy bien que hacer. Hace tres horas que ha comprobado que la familia no ha regresado esta noche como estaba previsto. Tampoco responden a sus móviles. Al fin recogiendo la labor, opta por salir y hablar con Jenti.
Hasta las doce del mediodía, Jenti y Andrés han estado moviéndose de una zona a otra de la finca con la intranquilidad de que en cualquier momento se encontrarían cara a cara con el desastre. Ambos compartían la misma extraña desazón. Algo no iba bien. Ni el móvil de Jordi, ni el de Myriam respondían. 
Ha sido al llegar a la masía, que se han encontrado con los policías que venían a darles la noticia del trágico accidente. Estaban comentando en la puerta de cómo informar a la abuela, cuando Gema les ha advertido que Anita queria saber de Myriam. Justo entonces han escuchado sonar el teléfono. La anciana ha cogido el teléfono antes que ellos..
Anita ha escuchado, desde la distancia infranqueable de su Alzheimer incipiente, el desesperado llanto de su nieta. Siente la impotencia por no poder estar a su lado, abrazarla y compartir juntas el dolor emocional de la doble pérdida. Quizás hubiera preferido no saber la trágica noticia, que su enfermedad la hubiera protegido esta vez del dolor que el conocimiento conlleva, sin embargo sabe que ella, con todas sus limitaciones, es el único apoyo emocional que tiene en estos momentos su nieta.
Los años han enseñado a la abuela que este dolor, aunque insuperable, no la destruirá como no la han destruido otras pérdidas. Recuerda a sus hijos, que se ahogaron en el río ante sus ojos. Aquel día habían ido a pescar anguilas toda la familia, ella estaba dando el pecho a Myriam en la orilla, observándolos, cuando un extraño remolino se llevo los niños al fondo. Su marido también desapareció debajo de las aguas al intentar rescatarlos. Ella no pudo hacer nada a parte de gritar con la pequeña en brazos. Los cuerpos de los tres varones aparecieron pocos días después en las marismas, semicubiertos por la arena.
La tragedia se ha vuelto a repetir; pero para Susa es la primera vez que el caos y la destrucción invaden su hogar. Y luego está Myriam, que las necesita a ambas, abuela y nieta, como ellas la necesitan a ella. Las dos tienen que hacerle llegar esta necesidad. El amor infinito que sienten por ella quizás sea lo único que la haga despertar.
La llegada de Jenti la ha sobresaltado, el abrazo y el beso habitual del gigantón no se ha hecho esperar. Jenti es extremadamente alto y siempre debe agacharse para hacerlo. – ¿Que ocurre Anita? le pregunta.
Anita ha empezado a temblar. Deben ir al hospital.

                                                                                                            

   RESUMEN   Capitulo 1                 

PARTE DISPONIBLE   Codigo: Me / Al  

1. LA TORMENTA: En Girona, el coche donde viaja la familia Gaya cae al río a causa de una tormenta. Susa encuentra el cuerpo de su madre inconsciente. Pasan el resto de la noche juntas hasta que son rescatadas. Su padre Jordi y su hermano Javier han desaparecido. En el Hotel Mas Gaya, reciben la noticia del trágico accidente.
PARTE DISPONIBLE   Codigo: Me / Al  

2. LA CUEVA: En un sueño, una osa herida y una loba caminan por el desierto en busca de refugio. El espíritu de Hécate, la Madre Primigenia, observa lo que sucede desde el cielo nocturno.
PARTE DISPONIBLE   Codigo: Me / Al  
3. ROMA: En Los Abruzos, donde reside Anna Perenna, ha habido un terremoto. En Roma, su ahijada Silvia Albalonga acaba de despedirse de su amante Diana Mari. Su marido Aldo Abraxas regresa esta tarde de un viaje de negocios a Estados Unidos y México en el avión privado de la familia. Silvia está nerviosa, pendiente del teléfono.

                                                                                                            
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