LA ESPIRAL Los Sueños de Gaia (Relatos)

GIRONA, ESPAÑA
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Dharani y Shakti son gemelas idénticas, cuya armónicos rasgos y colorido vestuario delatan su origen hindú. No es de extrañar que las hermanas Devi llamen siempre la atención.


En el pasillo de la planta de neurología se ha hecho habitual su presencia a última hora de la tarde cuando el hospital reduce la actividad de médicos y enfermeras. Dharani y Shakti se alternan durante la noche para cuidar de Myriam desde que salió de la UVI y dejó de necesitar respiración asistida.
Atienden a Myriam, lavándola con agua de tomillo y sales, masajeando luego su piel con aceite de rosas y almendras; tienen siempre a mano el jugo de sávila para calmar enrojecimientos e irritaciones y suavizar su incipiente cabello pelirrojo con un suave masaje. Mueven cada hora diligentemente y con cariño el cuerpo de la durmiente para mejorar la circulación y evitar que su piel se llague. Dharani y Shakti pasan el resto de las horas nocturnas recitando los mantras que Myriam conoce muy bien.
Los mantras son recursos para proteger a la mente contra los ciclos improductivos de pensamiento y acción. Aparte de sus aspectos vibracionales benéficos, sirven para enfocar y sosegar las emociones. Al concentrarse en la repetición del sonido, todos los demás pensamientos se desvanecen poco a poco hasta que la mente queda clara y tranquila. Su eficacia es perfecta siempre y cuando sean pronunciados correctamente.

Las dos jóvenes sienten un profundo afecto por la doctora con la que trabajaban en el centro de terapias naturales de Mas Gaya. Ambas son enfermeras tituladas y fisioterapeutas, lo que ha facilitado la autorización del hospital para permitir esta atención complementaria. Myriam dispone de una habitación individualizada y aislada del corredor principal, lo que ayuda que este tratamiento alternativo sea discreto y personalizado.

Dharani y Shakti proceden de Nueva Delhi. Apenas recuerdan nada de su infancia. Para ellas su vida comenzó cuando Myriam las rescato del burdel donde las había abandonado algún familiar. Tenían entonces ocho años y ya hacía tres que soportaban todo tipo de abusos. Andrés y Gema, cuando conocieron su historia, iniciaron los tramites de su adopción. Un día, las niñas descubrieron que en Mas Gaya tenían una familia donde se les permitía jugar y crecer libremente.

La pequeña Tila también entra en el programa de estimulación especial para Myriam, como ha bautizado el doctor Gutierrez, el neurólogo jefe, las atenciones privadas que está recibiendo la paciente. Tila pasa las noches dormida a los pies de Myriam, tratando a su ama con el mismo afecto de siempre. La perrita sin pelo, dócil y bien educada nunca sale de la zona que tiene marcada. Marchando cada mañana con las hermanas Devi a Mas Gaya y volviendo al atardecer. Los positivos efectos de este particular tratamiento ya se estan notando. Myriam, aunque permanece inconsciente, empieza a mover manos y brazos.

A las ocho de la mañana, las dos fisioterapeutas vuelven a repetir en la paciente el mismo proceso que la noche anterior. El doctor Gutierrez observa la respuesta de Myriam a los estímulos que se le practican. El pronóstico inicial ha mejorado mucho y permite suponer la posibilidad que la mujer salga del coma. Sin embargo no quiere aún fomentar esperanzas en la familia pues cualquier incidente puede hacer recaer a la enferma.

Susa y Anita han entrado en la habitación cuando el neurólogo ya se iba. Dharani y Shakti no han tardado también en marchar. La madre de Susa trabajaba de doctora en el mismo hospital que esta ingresada, así pues la noticia de la tragedia se ha extendido rápidamente por todo el edificio y no cesan de pasar médicos y enfermeras a visitarla, sin embargo nadie responde a la pregunta de Susa: ¿Cuándo despertará su madre?

La abuela pasa el día sentada a lado de Myriam, tejiendo círculos en crochet, parecidos a atrapasueños que luego irá uniendo a la colcha que le ha prometido a Susa para su aniversario. A veces se oye murmurar a la anciana como si entonara salmos en una lengua desconocida. Su viejo rosario cuelga a un lado de la cama de la enferma.

En el centro del cabezal está la pequeña araña tejiendo de nuevo. A Susa le sorprende que ninguna de las visitas comente sobre el bicho, parece que pasa inadvertida. Por la mañana cuando acuden las limpiadoras, la araña y la tela han desaparecido, pero pronto vuelve aparecer dispuesta a cumplir con su trabajo de tejedora. En la limpia y ordenada habitación no hay insectos, así pues Susa no sabe de que se alimenta Ariana. Así ha bautizado a la araña. Ariana fue una joven especialmente dotada en el arte de tejer. Tanta fue su fama que terminó cometiendo un pecado de orgullo y enfrentándose a Atenea, la diosa de las artes del Olimpo. Atenea la transformó en un animal como castigo, la araña, a pesar de lo cual, siguió tejiendo sus telas. Su abuela le ha prohibido molestarla al explicarle su importancia:

images (2)– La araña es un espíritu benefactor en nuestra familia. Está protegiendo a tu madre. La araña crea un universo geométrico ordenado a partir de sí misma, extrayendo hebras de seda de su propio cuerpo, formando estructuras espirales y radiales de una maravillosa perfección. Es la forma más eficiente como se puede cubrir el espacio. La espiral es el símbolo propio de la creación y la evolución de todo el Universo. Si se observa detenidamente todo lo creado, uno se encuentra tarde o temprano cara a cara con la espiral. Incluso el mismo ADN de los seres vivos se dispone como una doble espiral. La madre Tierra es precisa y extremadamente eficiente tejiendo sus creaciones, sean telarañas, caracoles, corales y conchas marinas, coles o brócolis… Al observar las plantas y en los árboles que crecen, a intervalos de tiempo en un vídeo, eres testigo de su danza con la espiral de la vida.

Susa siempre ha pensado que su abuela era algo bruja, pero lo que sucedió en el bosque de piedras se lo confirmó. La nieta está necesitada de respuestas.

– ¿Como la espiral del juego de la oca del santuario? – Pregunta Susa.

– Si, Susa. El laberinto es uno de los muchos patrones de la espiral que ya se trazaba en las cuevas prehistóricas y los santuarios circulares de piedras como el de Mas Gaya. En la Edad Media, con la Inquisición, ante la imposibilidad de acudir a los viejos santuarios para celebrar los ciclos, el espacio sagrado se miniaturizó, dibujándolo sobre un tablero y convirtiendo el ritual del laberinto en un juego que seguía representando el ciclo solar y el ciclo de la vida “nacimiento-muerte-renacimiento”. Las ocas son las protectoras de los santuarios femeninos. Ellas presienten el peligro y dan la voz de alarma. Aún hoy las ocas guardan el claustro de Santa Eulalia, en la catedral de Barcelona, en cuyos fundamentos está la arquitectura sagrada de la Magna Mater.

– ¿Quienes vivían en el santuario de Mas Gaya, abuela?

– Mujeres, hijas de la tierra que necesitaban un refugio para mantener sus conocimientos y transmitir su sabiduría a otras generaciones. El santuario ha permanecido en tiempos de guerra y persecución oculto gracias a la montaña y al espeso bosque. El círculo de piedras lo construyeron los indiketas, una tribu del pueblo íbero. Tenían su propia lengua y escritura, también acuñaban moneda. Mantenían contactos comerciales con los etruscos, los fenicios y con los griegos, incluso con los egipcios por lo que disfrutaban de un gran desarrollo urbano, económico y cultural. La larga alianza pacífica con estos pueblos permitió la construcción del puerto comercial griego de Ampurias, situado próximo a la capital Indika.

Anna era la diosa de Iberia. Su culto provenía de la Madre Primigenia, que se extendía desde tiempos remotos por todo el Mediterráneo. El mítico nombre de la diosa es el primer sonido que emitió la humanidad: la respiración. Tomar una gran inspiración y soltar el aire en actitud de relajarse es pronunciar el primer mantra, el nombre primitivo de la diosa: “Aaaa” “Aaannna” “Ama”. En sánscrito, Anna significa alimento y “An” aliento, respiración.

En una de las cuevas estaba la imagen de la diosa Madre. Allí se depositaban ofrendas para pedirle favores. Los indiketas iban a morir al santuario cuando el mal se apoderaba de ellos. Los enfermos eran tratados en las cuevas con hierbas medicinales y se invocaba a la diosa durante las epidemias. A veces se imponía el sacrificio humano cuando la enfermedad y el dolor eran incontrolables. La muerte era aceptado por la persona enferma y su familia como un paso a la renovación del ciclo vital y a un nuevo renacimiento.

En el círculo de piedras era donde las sacerdotisas plañideras incineraban a los muertos en una gran hoguera y enterraban las cenizas en túmulos, celebrando un ritual parecido al que vistes. A mediados de agosto se sacaba la Madre en procesión a los campos para garantizar el éxito de las cosechas. La diosa indiketa no admitía a su servicio sacerdotes masculinos tampoco aceptaba la prostitución sagrada que practicaban griegos y fenicios.

La anciana prosigue:
– Los hombres eran duros, ásperos, hábiles en la caza y en la pesca. Se convirtieron en guerreros leales que viajaron con los griegos por todo el Mediterráneo como mercenarios. Entonces las mujeres se hicieron cargo por completo del campo, de los animales y de los hijos. Ellas velaban por la familia y el poblado mientras los hombres estaban navegando. La mujer indiketa era respetada e intocable por los extranjeros. Los matrimonios eran monógamos y se celebraban públicamente para reconocer a la pareja. Las casadas cubrían su cabeza con un velo como símbolo de recato. De ahí vienen la mantilla y la peineta. La tarea de hilar era exclusivamente femenina. También eran expertas ceramistas. Las aristócratas y las sacerdotisas iban profusamente adornadas con joyas, collares, anillos y pendientes. Usaban perfumes y pinturas para maquillarse. Era la madre o las hermanas, las que elegían las esposas para los varones de la familia. Las hijas podían heredar el patrimonio familiar, era una sociedad matriarcal.

Pero las guerras púnicas entre Roma y Cartago lo cambiaron todo. Iberia, empezó a convertirse lentamente en Hispania con la desaparición de los griegos y la derrota de los cartagineses. Los indiketas fueron los primeros iberos que se tuvieron que someter a los romanos, siendo obligados a pagar impuestos a Roma y entregar como rehenes a la juventud mas noble. Pronto se rebelaron. El cónsul Marco Porcio Catón sacrifico a todos los guerreros que sobrevivieron a la gran batalla para defender la capital asediada de Indika. Indika fue destruida y enterrados sus escombros, como lo fue Cartago. Su situación y nombre, olvidado.
El castigo contra los indiketas doblegó el espíritu de independencia del resto de pueblos íberos, forzándolos a someterse al irresistible poder de las legiones romanas. Las mujeres indiketas, solas, esclavizadas y reducidas al servicio doméstico y entretenimiento de los romanos, mantuvieron las viejas tradiciones en secreto, continuaron viviendo en los antiguos poblados agrícolas hasta que paulatinamente se fueron despoblando, excepto el santuario de Mas Gaya. Allí, el pueblo indiketa nunca desapareció del todo y el linaje femenino de los íberos permanece en la espiral de tu ADN mitocondrial, querida Susa

– ¿Los indiketas ya bailaban la sardana, abuela? – Pregunta Susa

– ¡Claro que si! Sard significaba sandalias o pasos en griego; las mismas alpargatas de tiras y fibra vegetal que usamos aun hoy para bailar sardanas o ir de romería. Sardana significa danza de pasos dedicado a Anna, la que nutre. Los indiketas, tanto hombres como mujeres gustaban del baile y de la música. Tocaban diferentes flautas, panderos y arpas en las ceremonias y festividades. Las danzas circulares eran otra forma ancestral de representar los ciclos. El poblado se reunía al atardecer para celebrar el día bailando, al sonido del tamboril y la flauta. Los danzantes, un hombre al lado de una mujer, se cogían de la mano, marcaban el paso del ciclo solar diario. Compaginaban compases de cortos con los brazos hacia abajo, la noche y compases de largos con los brazos en alto, el día. Era un baile de agradecimiento a la diosa, de reencuentro, de alegría y relajación de la jornada. Había variantes para festividades especiales que incorporaban también el ciclo lunar que bailaban solo mujeres y los hombres celebraban sus éxitos de caza formando anillos y espirales entre ellos que escenificaban la persecución y la captura. En el solsticio de verano, se festejaba danzando durante toda la noche alrededor de una hoguera y en el solsticio de invierno, se reunían las familias alrededor de un árbol, tal como se sigue haciendo en San Juan y en Navidad.

En la edad media, la danza circular fue prohibida por la Iglesia, considerándolo un baile indecente porque había bailarines que acababan con sólo el gorro frigio y las sandalias puestas; las mujeres hacían burlas soeces de quienes así se exhibían. Total, que para no ofender al dios cristiano, la sardana volvió a mimetizarse, transformándose en una danza armónica, discreta y recatada, de movimientos suaves y meditados. Alejada de toda estridencia, tal como es hoy.

Lo mismo pasó con la diosa Madre. Los romanos asimilaron en la diosa Diana, la representación de la Artemisa griega y nuestra anciana Madre tuvo que disfrazarse de joven cazadora.
Pero al final la propia Diana se convirtió en diabólica en las leyendas patriarcales. La diosa evoca la presencia femenina en la sociedad, la mujer fuerte, independiente y sabia, que se intentará destruir con la caza de brujas. La cristianización impuso sus propias figuras femeninas, Santa Anna y la Virgén Maria. La vieja diosa volvió a cambiar de forma y su culto ha sobrevivido y sigue vigente entre las mujeres, aunque sea de manera inconsciente.

Myriam ha escuchado inmovilizada la voz de Anita. No puede ver donde se encuentra. Las palabras de su madre le han llegado como un susurro de frases incompletas y ha notado la proximidad de Susa. Las llama a ambas por su nombre pero no responden, ellas no pueden escucharla porque no salen los sonidos de su boca. Entonces a través de la oscuridad ve la espiral de rayos plateados. En su centro esta la madre araña. Dos hebras de amarre llegan hasta Myriam y penetran en su cuerpo a través de las axilas, la sujetan para no caer en el abismo. Siente como las sedosas fibras enlazan su corazón y su garganta en un ocho. Los vórtices de los dos chacras se abren, el poder emocional y la fuerza de voluntad se imponen. Myriam inspira, suelta el aire lentamente, intentando entonar su primer mantra:

– Aaaa… Aaann …Ana… Amm… Ama…

Sorprendida, Susa ha oído la vibración que salia de la boca de su madre. La anciana ha escuchado como Myriam la llamaba en sus sueños. Las dos mujeres no han sido las únicas que han captado la energía interior de Myriam, la serpiente que duerme enrollada ha sido despertada.

RESUMEN Capitulo 4

1. LA ESPIRAL: Dharani y Shakti Deví. cada noche van al Hospital de Girona a cuidar y velar a Myriam . Llevan consigo a Tila, para que su presencia benefactora estimule a la paciente. Susa habla con su abuela sobre la historia del santuario de la masia familiar.
2. LOS SURIV: Don Benito, el ultimo señor del jaguar, el curandero de Santa Anna, está preocupado por la llegada de un nuevo espíritu maligno, un suriv.
3. EL LOBO: Manuel, el hijo de Don Benito está en España, sin recordar apenas nada de su pasado. El sueño de un lobo cantando a la luna, le recuerda quién es y a donde debe ir.

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