Los Sueños de Gaia 4 Parte 3 EL LOBO

HUELVA,  ESPAÑA.
Sirò es un hermoso macho de lobo ibérico, aparenta tres o cuatro años y está bien alimentado. Su oscuro pelaje contrasta con sus ojos oblicuos de color amarillento, casi verdes. El animal está agradecido de su excepcional color. Por la noche le mimetiza con el entorno y le permite ser invisible a sus presas. Durante el día le ayuda a soportar el sofocante calor del verano andaluz.
El lobo está solo, sin una manada. No recuerda ninguna vivencia de su etapa de lobezno pese a que instintivamente sabe como cazar, como matar, como sobrevivir. No tiene recuerdos de haber conocido una madre ni a otros de su especie. Nunca se ha emparejado, a excepción de algún encuentro casual con alguna perra de la zona que se le había ofrecido sumisa. Es un lobo solitario.
Hace unos días ha detectado, cerca de su guarida, el olor repulsivo de una lince embarazada. La ha estado observando sin ser visto, mientras ella se dedicaba a cazar conejos e intentaba coger algún pato de la laguna. Ha comprobado que también está sola como él, no tenia compañero que la ayudase a cazar.
Aunque le repele el olor del felino, ayer se acerco mostrándose pacifico, incluso dejó parte de una presa a su disposición, confiando que entendería el mensaje de buena vecindad. Pero la hembra mostró claro su desconfianza cuando le vio. La lince erizó su pelaje y levantó su corta cola batiendo la borla negra del extremo. Por si no era suficientemente claro el mensaje, emitió un agresivo maullido de advertencia mientras mostraba sus afiladas garras dispuesta a clavárselas si intentaba siquiera darle un lametón. Así que se alejo cabizbajo, gruñendo su soledad.
Durante todo el día permaneció adormecido en su madriguera, una concavidad escarbada debajo una roca que quedaba oculta por los matorrales y que debería protegerle de las inclemencias del tiempo. Había cazado la noche anterior un ciervo, con el que podía saciar su hambre por unos días, pues había tenido la precaución de enterrar los restos de su presa fuera del alcance de otros depredadores.
Hoy, es la noche oscura y entonara sus plegarias a la luna. Sus aullidos quizás tendrán, al fin, respuesta. Sale de su refugio y se decide a correr. Corre el lobo sabiendo su destino. Asciende de las marismas a la Sierra de Aracena, buscando acercarse a la diosa. La constelación de los cánidos le hace de guía. Sirius, su estrella le ilumina en la oscuridad. Olfatea un rebaño de cabras salvajes con una cría recién parida que podría satisfacer su hambre en cualquier momento, menos este. Ahora no está como para perder tiempo, debe llegar a lo más alto del Cerro de Salomón, para que su canto sea escuchado.
Y entonces sucede. La luna negra surge coronada como diosa por un aureola de llamas. Y el lobo empieza a entonar su canción de amor y soledad, esperando al fin, una respuesta.
La loba blanca aparece en el firmamento y empieza a jugar con las estrellas. Cuando llega a la luna se transmuta con ella. El circulo lunar recupera su aspecto blanquecino habitual, pero es el joven rostro de la loba de ojos azules que se refleja en él. La loba luna se dirige a él. Canta para él
Búscate, búscate…
Búscame, búscame…
……

Manuel no es muy alto, pero es de proporciones equilibradas y músculos bien definidos, se sabe atractivo entre las mujeres. Lleva el pelo negro y lacio recogido en una cola de caballo. Lo que más destaca al verle es la intensidad de sus ojos verdes. Se había quedado dormido en la playa. Recuerda el sueño, lleva varios días soñando con el lobo solitario. Él joven también se siente solo. No puede recordar sus orígenes y en su mente no hay recuerdos de un pasado. Sólo vive el presente. El joven pasa horas esperando en la línea de costa a la gran ola para cabalgarla en una vieja tabla de surf. Siempre oliendo el viento salado que traen las mareas, soñando con el mar abierto y lejanas tierras.

Para desplazarse usa una vieja bicicleta con la que recorre las playas. Algunas noches se acerca al pueblo a requisar lo que puede aprovechar de lo que han tirado a la basura. Con la bicicleta ha recorrido toda Andalucía, durmiendo bajo los arboles y comiendo de la buena voluntad de las gentes que encontraba a su paso. Es feliz aprendiendo a vivir ligero de equipaje y con el hambre a cuestas. 
A veces trabaja de camarero o de recolector de fresas en los invernaderos. Todo ayuda a su paupérrima fortuna. Y siempre le queda el mar, que le permite comer cuando lo necesita. Hoy ha cenado tortilla con salicornias y nopales salteados que ha recogido por el camino.
Un día se asentó en las marismas al encontrar una caravana abandonada cerca de una laguna de agua dulce donde cada atardecer va a abrevar una yeguada.  Hoy,  los caballos ya se han ido, buscando un sitio tranquilo donde pasar la noche. El joven agradece el frescor del anochecer  sentado en el porche de la caravana.  Desde allí, observa el juego de colores que le ofrece el cielo que va oscureciendo. Parco en palabras, son sus manos las que expresan sus emociones de la jornada cuando se ponen a acariciar las cuerdas de una guitarra. 
Un sonido interrumpe bruscamente la música. Manuel, sorprendido, observa que el origen es el croar insistente de un enorme sapo verde que está en el suelo llamando poderosamente su atención. El joven acerca suavemente su mano extendida y entonces el anfibio se sube a ella sin dejar de mirar fijamente a los ojos de Manuel. Una sombra fugaz lo arranca de su mano con tal rapidez que el hipnotizado muchacho apenas tiene tiempo de vislumbrar. El gordo sapo queda en el suelo destripado del zarpazo de una hembra de lince que ahora permanece tumbada a pocos metros sin perderle de vista. El joven siente que se desvanecen sus sentidos y pierde la consciencia.
….. 
– ¿Lobo? ¿Lobo me oyes?
La madre lince le esta hablando. El lobo oye su voz, al mismo tiempo que percibe el olor a leche que exhala el cuerpo de la hembra. Se acerca a ella y hunde con avidez su cara en el cálido pecho. Aunque la lince ha sido rápida en actuar, el veneno del sapo está haciendo efecto, la leche puede limitar sus efectos. Los ojos brillantes de felino se relajan y empieza a lamer la mano de la extraña criatura, mitad hombre, mitad lobo.
– ¿Quién eres? – pregunta Manuel, aunque debería preguntar quien es él, ya que apenas se reconoce en su cuerpo. La sensación es la misma que la de haber ingerido peyote y que su cuerpo se hubiera divido. Siente nauseas pero no tiene miedo.
– Soy el espíritu del gato, el espíritu del jaguar,  el espíritu del puma, el espíritu del león,… los espíritus felinos que protegían a tus ancestros. Somos todos y soy una. Soy el espíritu de la madre que no te vio crecer. Estás en un viaje iniciático en mi tierra, en la tierra donde naciste. Tu padre creo un poderoso hechizo para que olvidases tu pasado y descubrieses sin prejuicios mi existencia. Pero ahora debes recordar quien eres. Eres Macehual, el hombre que lleva una pesada carga, hijo de Don Benito, uno de los mas poderosos chamanes de México.
– ¿Y tu, quien eres, madre? Pues era a ti a quien había venido a buscar a Andalucía.
La lince se convierte en una muchacha de piel morena y ojos verdes que empieza a moverse con un baile hipnótico y mágico en medio de un torbellino de centellas de colores. La voz de la joven emite un canto vibrante, de lenguaje arcaico, al ritmo percutido de un pandero.
Fui la niña que bajó de la sierra, 
cual gacela huyendo asustada. 
Fui la joven que volaba por las marismas, 
cual paloma blanca renaciendo.
Fui la muchacha que bailaba con las olas, 
cual yegua indomable cabalgando.
Fui la hembra enamorada de tu padre, 
cual loba en celo deseada.
Fui la mujer que parió en la arena, 
cual serpiente rastrera me ocultaba.
Fui la madre que te lavó en el Guadalquivir, 
cual ánade amorosa acariciando.
Fui la infeliz que renunció a verte crecer, 
cual hierba seca de tu lado arrancada.
Fui la hija sin nombre difamada
cual oveja en el altar sacrificada
Fui la deshonra ocultada en una cueva, 
cual  perra rabiosa encadenada
Fui la llorona por la muerte hallada,
cual alma en pena al fin, hoy rescatada.
El remolino de luces que envolvía a la bailarina se ha convertido en una serpiente esmeralda enrollada. La madre de Manuel se ha alejado a una respetuosa distancia. La cabeza de la serpiente habla mientras se transforma en el rostro de una anciana:

– Soy tu abuela Tutul, la anciana del cenote de Yucatán, la última gran sacerdotisa de Itxel.  Búscate. Recuerda. Recupera los recuerdos dejados atrás. Recuerda quién eres y de donde procedes.

Mancehual, pronto despertarás. Recordarás quién eres, de dónde vienes y cuál es tu destino. Busca a  tu padre. que ha estado varios días en la puerta de los espíritus esperando contactar conmigo. Pero había una barrera infranqueable, un enemigo que observaba agazapado en la oscuridad e impidió que me hiciera visible. Habla con Don Benito y dile que el suriv pronto perderá poder. La estrella de Diana, la badiana, le ayudará con los enfermos y a prevenir nuevos contagios. La preparación no necesita ritual, ni convienen conjuros que alerten a los ángeles caídos, porque el mal está presto a renacer con más fuerza. El objetivo es la madre de la loba blanca que has visto en tu visión. La mujer roja será la primera víctima de la culebra oscura. La víbora luchará contra la serpiente enrollada. De cuál triunfe de ambos espíritus dependerá la esperanza de todos. Es pues a la bien nombrada Myriam, hija de Gaya, a quien se debe proteger, porque ella es el recipiente de la última espiral del Triskel Sagrado. La muerte del águila y el silencio del tambor será la señal que los chamanes esperan.
La anciana se desvanece en gotas de rocío sobre la verde hierba que rodea la laguna. La lince lame las manos del muchacho por última vez antes de ir a alimentar a sus crías recién nacidas. Manuel se queda solo cuando los primeros rayos dorados del amanecer iluminan su cuerpo.

                                                                                                            

   RESUMEN   Capitulo 4                 

PARTE DISPONIBLE   Codigo: Me /Al /  
1. LA ESPIRAL: Dharani y Shakti Deví. cada noche van al Hospital de Girona a cuidar y velar a Myriam . Llevan consigo a Tila,  para que su presencia benefactora estimule a  la  paciente. Susa  habla con su abuela sobre la historia  del santuario de la masia familiar.
PARTE DISPONIBLE   Codigo: Me /Al /  
2. LOS SURIV: Don Benito, el ultimo señor del jaguar, el curandero de Santa Anna, está preocupado por la llegada de un nuevo espíritu maligno, un suriv.
PARTE DISPONIBLE   Codigo: Me /Al /  
3. EL LOBO: Manuel, el hijo de Don Benito está en España, sin recordar apenas nada de su pasado. El sueño de un lobo cantando a la luna, le recuerda quién es y a donde debe  ir.
                                                                                                            
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