Animales que consumen y alucinan

gatodrogota9kdCada vez resulta más difícil dar con un aspecto que los hombres no compartan con el mundo animal. La propensión a drogarse con sustancias psicoactivas no es exclusiva de seres humanos. Las aves, los elefantes, los caballos y casi todos los animales son adictos a sus sustancias preferidas que extraen de plantas o raices
En contra de lo que pueda pensarse, lo hacen de manera intencionada, sabiendo los efectos que esas plantas u hongos les producirán en el organismo. Y como a nosotros, tal elección les trae más problemas que ventajas, pues les deja indefensos ante los depredadores.

Charles Darwin pensaba que el ser humano era el único animal que después de tomar brandy y emborracharse era tan estúpido como para volver a hacerlo. Pero el ilustre biólogo inglés estaba equivocado: a los animales les encanta colocarse. Son varios los animales que de vez en cuando quieren olvidar sus penas con alcohol.En Etiopía es harto conocido el relato sobre el descubrimiento del café gracias a las cabras. En el año 300 d.C., en un día caluroso, era común ver a la cabras saltar sobre las rocas, trepar y descender por pendientes imposibles y declives tortuosos. Por lo regular, al ponerse el sol, se quedaban dormidas, pero aquella noche saltaban de forma incontrolable, bailoteando y persiguiéndose entre ellas, mientras sus ojos se movían de forma accidentada en todas direcciones.
Un pastor llamado Kaldi notó que las cabras sólo se detenían para roer las bayas de cierto arbusto y, luego de comerlas, seguían brincando a la luz de la luna. Eso es lo que más llamó su atención: que se comieran las semillas y no las hojas, como hacían con cualquier otra planta. La leyenda dice que Kaldi las probó, a pesar de su amargo sabor, y experimentó la misma euforia de las cabras. Luego comunicó su descubrimiento a unos monjes, quienes pronto las usarían en sus rezos nocturnos.Esta leyenda confirma el hecho de que el ser humano comenzó a consumir sustancias que alteraran sus sentidos al imitar el comportamiento de los animales: observaban qué comían éstos y ello era garantía de no morir envenenados. Pero no todo cuanto consumen los animales es alimento.

Veamos otros casos de animales que utilizan drogas para pasar un buen rato.

Es bien conocido el caso de las hormigas “ganaderas” que capturan en su hormiguero a cierta especie de coleópteros, a los que alimentan, limpian y cuidan, y de cuyo vientre exuda gotitas de una sustancia que las hormigas chupan por turnos, ¡para embriagarse!

El eboka, una raíz con potentes efectos psicoactivos muy conocida por los africanos, es consumida por los gorilas y los chimpancés. Los locales aseguran que aprendieron de su existencia gracias a los simios. Los gorilas de Guinea Ecuatorial ingieren raíces de la plantas Alchornea floribunda y Alchornea cordifolia, muy populares en la zona por sus efectos alucinógenos y afrodisiacos.

En 2004, Reuters informó de que un oso negro se había desmayado en el Complejo Lago Baker, en el Estado de Washington después de beberse varios galones de cerveza.

En 2008, un grupo de elefantes arrasaron una aldea entera tras ingerir quinientos litros de alcohol. Los animales, que al principio buscaban comida y se habían acercado a las plantaciones de té y arroz, sintieron de repente el olor del alcohol que llegaba desde una tienda. Atraídos por el aroma, los elefantes saquearon el local y se bebieron 18 barriles de licor. El efecto fue devastador. Los paquidermos enloquecidos entraron en Dumurkota y destruyeron al menos tres casas intentando conseguir más alcohol. Además, pisotearon las plantaciones de los campesinos locales.
También se atribuía a los paquidermos el consumo del alcohol procedente de la fermentación del fruto de la marula (Sclerocarya birrea), un árbol propio del Sahel africano del que se extrae un famoso licor parecido al Bailys. Pero biólogos de la Universidad de Bristol sostienen que es casi imposible para los elefantes puedan intoxicarse por comer el fruto del árbol de marula. En lugar de ello, los autores postulan que un producto tóxico que no sea alcohol puede ser responsable de sus “colocones”. Los elefantes también se alimentan de la corteza del árbol de marula, que es el hogar de una pupa de un escarabajo usado tradicionalmente para envenenar puntas de flecha por ser un neurotóxico

La hierba loca pertenece a la familia de las leguminosas y es del gusto del ganado y de los caballos. Cuando la consumen empiezan a tambalearse y dar tumbos, tienen fiebres, úlceras y anorexia, un grupo de síntomas que se conocen como “vértigo ciego”. Pero lo más sorprendente es que a pesar de estos síntomas tan agresivos las reses buscan esta planta y la consumen siempre que pueden, son unos verdaderos adictos. Los efectos producidos se deben a la capacidad de esta planta de acumular selenio, cuyo exceso en el organismo puede producir seleniosis.

Los caribúes canadienses, corderos africanos y las cabras montesas gustan de los hongos, aunque los casos más documentados se relacionan con la Amanita muscaria, planta que comparten con Mario Bros y Los Pitufos.

En el Círculo Polar Ártico, los samis, un pueblo lapón que pastorean rebaños de renos, consumen como sacramento ritual la Amanita muscaria, la conocida seta alucinógena de sombrero rojo con motas blancas, cuyo efecto en los humanos es el de tener la impresión de volar. Probable origen, no os lo vais a creer, de los renos voladores de Papá Noel, porque lo mismo hacen sus renos. Si encuentran alguna de estas setas bajo los abedules, la engullen y empiezan a andar tambaleándose de un lado a otro en un estado de desorientación, apartándose del rebaño y vagando durante horas mientras sacuden la cabeza sin cesar.
El ingrediente activo de la amanita es el ácido iboténico, una de cuyas partes se convierte, después de ingerirlo, en otro compuesto, el llamado muscimol, que es el que provoca las alucinaciones. Lo interesante del ácido iboténico es que el cuerpo sólo metaboliza una cantidad muy pequeña para producir muscimol y el resto (cerca del 80 %) se elimina por la orina. El reno ha aprendido que lamer orina cargada de ácido iboténico produce un subidón tan fuerte como el que consigue comiéndose la seta directamente. Los chamanes siberianos seguían a los renos con “colocón” y comían su carne para conseguir los efectos alucinógenos.

Psilocybe semilanceata (conocido comúnmente como mongui) Esta clase de hongos es conocida por su uso como sustancia psicotrópica.
Psilocybe semilanceata (conocido comúnmente como mongui) Esta clase de hongos es conocida por su uso como sustancia psicotrópica.

Otro hongo muy apreciado por algunos animales, entre ellos el hombre, es el hongo Psilocybe, muy conocido en la cultura azteca que le llamaba ‘hongo de dios’, aunque también se le ha denominado ‘carne de los dioses’.
En México, no es extraño que donde existen estas especies de setas, los perros se las coman. Sus reacciones consisten en correr en círculos, retorcer la cabeza, aullar sin motivo aparente y negarse a obedecer las órdenes de sus amos. Aún no queda claro si los perros son conscientes de lo que les pasaría luego de ingerir estos hongos pero, un caso probado de esto, se produce entre las cabras, que son capaces de atacar a quien sea con tal de quedarse con un botín alucinógeno.

En el mar también hay sitio para los estupefacientes. Se han filmado grupos de delfines que acarician y mordisquean un pez globo para “colocarse” con las toxinas que este desprende. El pez globo es conocido por ser productor de tetradotoxina. Tras ingerir el líquido, entran en un estado de trance de lo más singular, dando vueltas cerca de la superficie, fascinados por su propio reflejo.


“Dolphins: Spy in the Pod”
El canal de televisión BBC envió un avión no tripulado disfrazado como un pez para mostrar a los delfines alucinando hasta ponerse “eufóricos”. Conocen el producto que consumen”, dijo el realizador del documental de la BBC
Las aves hacen uso del repertorio embriagante que existe a su alrededor: semillas, néctar de flores, hojas, raíces, frutas fermentadas, líquenes, hongos… Cabe aclarar que existen muchos casos de la adicción de las aves a ciertas plantas o frutas, como los que sienten especial atracción por las semillas del Papaver somniferum y son un conocido flagelo de las plantaciones de opio. Y se sabe de los gorriones que se introducen en los almacenes para alimentarse sólo de las semillas de cáñamo. Este peculiar alimento parece producir en las aves diversos grados de estimulación y excitación. Varios criadores de aves —de papagayos o canarios— añaden cáñamo en la dieta de sus mascotas para «mejorar su canto» o «aumentar su locuacidad». Las palomas rosadas que habitan en las Islas Mauricio son adictas a tres plantas psicoactivas: los cariaquitos, los frutos de fianaransa y los cogollos de raíz reina. Los mirlos comen los frutos del toyón (Heteromeles arbutifolia) y se tiran al piso para pasar el viaje psicodélico durante horas.
En Madagascar, los lemures negros (Eulemur macaco) utilizan una secreción venenosa de un milpiés que contienen cianuro, como eficaz insecticida para su piel, pero acaban completamente colocados. Para obtener su dosis el lemur sabe que tiene que capturar primero un milpiés. Una vez en su poder empieza a restregarlo contra su cuerpo para lograr ponerlo nervioso y desorientarlos y cuando lo consigue esperar a que el milpies segregue sus toxinas como defensa. Esa es una diversión peligrosa cuyos efectos no son muy saludables. Lo podéis ver en este documental junto a otros ejemplos…
La Banisteriopsis caapi, ayahuasca o yagé es una planta trepadora que se puede encontrar habitualmente en las zonas en que habita el jaguar. Muchos felinos consumen plantas para poder purgarse, pero parece que a este animal le atrae algo más de esta planta, se pone muy juguetón cada vez que la consume.
Algunas tribus indias imitan el comportamiento de este felino y la consumen también para tratar de aumentar sus habilidades como cazadores.Los gatos son sensibles a la valeriana pero sobre todo a la nébeda (Nepeta cataria), una pariente de la menta cuyo componente activo, la nepetalactona, les provoca relajación y alucinaciones. Su consumo les hace correr como locos o poseídos en la habitación o perseguir animales imaginarios.
Los efectos producidos por esta droga son distintos de un gato a otro, dependen del animal, pudiendo inducir en unos somnolencia, en otros hiperactividad. Parece que algunos dueños encuentran divertidos los efectos producidos en los animales, el catnip, como le dicen en inglés a esta sustancia psícoactiva, se comercializa en cientos de juguetes para gatos, pues parece que algunos dueños encuentran divertidos los efectos producidos en los animalesEl etnobotánico y etnomicólogo Giorgio Samorini explora este desconocido fenómeno y sugiere que, lejos de ser exclusivo del hombre, el deseo de experimentar estados alterados de la conciencia es compartido por algunos animales de forma natural y deliberada. Habría que preguntarse: ¿Entran también los animales en esa segunda realidad en la que se encuentran con antepasados fallecidos y todo tipo de seres sobrenaturales? La pregunta no es baladí, porque el cerebro emocional o sistema límbico lo compartimos los humanos, aunque con diferencias, con muchos otros mamíferos. Esta pregunta lo que quiere indicar es la posibilidad de una espiritualidad animal que haya precedido a la nuestra.

La fuente principal de este artículo es el libro.”Animales que se drogan” de Giorgio Samorini (ed. Cáñamo)
Para etólogos, y para personas curiosas que deseen pasar un buen rato instruyéndose sobre comportamientos inverosímiles de animales -a veces tan humanos. El autor, contradiciendo la creencia occidental de que el uso de la droga no es natural, abre nuestros ojos a la posibilidad de que los seres que consumen estas sustancias psicodélicas contribuyen a la evolución, creando nuevos patrones de conducta que serán adaptados por otros miembros de su misma especie. El libro está ilustrado con humor por Kim, dibujante famoso por sus colaboraciones en la revista El Jueves. Su lectura debe tomarse más como un divertimento que como un estudio extenso y definitivo sobre el tema.

MAS INFORMACIÓN EN ESTAS FUENTES – MUY INTERESANTES –
http://www.sciencedaily.com/releases/2005/12/051205235555.htm

Los animales también se drogan

http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/yomono/2013/12/28/el-club-de-los-animales-viciosos.html
http://algarabia.com/desde-la-redaccion/animales-que-se-drogan/

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