El Culto a las Aguas en la Península Ibérica

luna004El medio acuático ha inspirado a los hombres de todas las épocas un sentimiento de veneración. En la mayoría de las culturas, la cosmovisión que explica el origen del mundo, atribuye al agua un destacado y fundamental papel en el marco de los cuatro componentes primarios que el hombre antiguo distinguía en la naturaleza: tierra, agua, aire y fuego.

El culto a las aguas en la Península Ibérica existe desde la prehistoria. El agua ha jugado habitualmente un papel importante en la liturgia religiosa, desde el mundo prerromano, bien sea por su carácter purificador, iniciático (formando parte de ritos de paso como ocurre con el bautismo), curativo o adivinatorio. A determinados manantiales, pozos o corrientes de agua se les han atribuido, tradicionalmente, especiales propiedades curativas, bien sea por los elementos disueltos en ella o por el sentido mágico que se les presume. Así, en algunos de estos lugares, la existencia de un suministro de agua constituyó un elemento, lo suficientemente atractivo, como para convertirlo en espacio de reunión e, incluso, para la celebración religiosa.

Muchas son las referencias sobre el papel que el agua representaba, entre los pueblos prerromanos, en las celebraciones de carácter religioso, a modo de libaciones o baños rituales (con sentido purificador y de fertilidad), así como las ofrendas que se hacían a las divinidades relacionadas con el agua. Mientras que el interior de la Tierra, el inframundo subterráneo, se asimila con lo desconocido, oscuro y tenebroso, las surgencias de agua representan el origen de la vida, con un innegable valor de fertilidad y regeneración. El baño curativo empleaba preferentemente la inmersión en agua natural (que actuaba además como acto ritual en la curación sobrenatural, en una acepción simbólica que comparte con el bautismo en cierta medida.

Uno de los cultos mejor documentados en la antigüedad hispana fue el vinculado a las propiedades curativas de las aguas termales, propiedades éstas que eran ya calibradas y ensalzadas por el Corpus Hipocraticum y por abundantes y conocidos autores clásicos (Celso, Galeno). Pese a este ancestral conocimiento científico y físico de las propiedades curativas de las aguas, muchos de los usuarios de aquéllas acabaron por dotarlas de poderes mágicos, casi divinos, que explican no sólo el surgir en época romana de prósperas comunidades de poblamiento en torno de sus manantiales, los “Balneae” de muchos topónimos antiguos después fosilizadas en las “Caldas” hispanas y en las “Alhamas” islámicas que aun salpican la toponimia de la Península Ibérica, sino también la generalización de un culto a las divinidades y a los genios a ellas vinculadas – las propias Aquae , las Nymphae y otras de carácter más local, de advocaciones diversísimas – del que la información epigráfica nos ha obsequiado en Hispania con notables testimonios.

inanna-13La ancestral Diosa Ana, Anae, la Gran Madre de Anatolia es de las primeras deidades en llegar al sur de la península Ibérica como personificación de la naturaleza, de la Luna, diosa del Agua, de la Lluvia, de la Fertilidad, cuyo nombre llevaba en principio el río Ana / Guadi-Ana / Guadiana, al que los Árabes añadieron Guadi (guadi = río y Diosa Ana, Wuad i Ana. En época antigua los habitantes de Iberia veían el río Ana en el signo Acuario. ( ana = ánade) .

La diosa Ataecina era la Gran Diosa ibérica venerada en la región regada por el Guadiana, si bien recibió culto en otras áreas más apartadas. Es el nuevo avatar de la ancestral diosa Ana. Se cree que el nombre de Ataecina proviene del nombre celta ate gena, “nacida de nuevo” o «renacido». La diosa Atecina, (Ataegina, Ategina, Adaecina, Adegina… depende de la zona) fue una deidad ctónica adorada por los antiguos ibéros, lusitanos, carpetanos celtas y celtíberos en la Península Ibérica, una de las deidades ibéricas más importantes , adorada en la época del Bronce, a la que se rindió culto prácticamente en toda la Península Ibérica antes y durante la ocupación romana, al menos en los tres primeros siglos del Principado.
Tiene las mismas o parecidas funciones que la Perséfone griega o la Proserpina latina, y de hecho en varias inscripciones aparece sincretizada con esta como Araeciba-Proserpina como en la aparecida junto al pantano romano de Mérida. Las antiguas poblaciones de la Península Ibérica, se refieren a ella como Domina Dea Sancta, la “Señora Diosa Santa”. Es abundante la presencia de ermitas dedicadas a la Virgen, la cual suele aparecer bajo el nombre de Virgen de la Fuente Santa (o simplemente de la Fuensanta),

diosa luna marLa diosa Noctiluca o Malac se considera el numén del motor espiritual del Mediterráneo, es la diosa del mar, la protectora de los marineros. La ancestral divinidad era conocida también como Malac. El nombre de Malaka dado a la ciudad de Málaga por los fenicios, es un homenaje que los primitivos fundadores rendían a la diosa prehistorica. Rufo Fiesto Avieno dice en su “Ora Marítima”: “[…] bajo el dominio de los tartesios existe allí, frente a la ciudad (Mainake o Málaga) una isla, consagrada antes por los habitantes a Noctiluca”. Festo Avieno identificó tres altares consagrados a Noctiluca en la Antigüedad en el sur de la Península Ibérica: uno en la Cueva del Tesoro, otro que se correspondería con la aldea de El Rocío en Huelva y un tercero en Villaricos, en Almería.

El culto a esta divinidad, bajo estos mismos elementos, fue representado también en las monedas fenicias de Malaka, todo lo cual confirmaría a la llamada Cueva del Tesoro ubicada en el término municipal de Rincón de la Victoria (Málaga) como el antiguo Santuario dedicado a esta divinidad.
Decía Estrabón que a Malaga le asignaron el nombre de Malaka, que quiere decir Reina del Mediterráneo. Las monedas que se conservan de la antigua Malaka, nos hablan de un culto femenino. Y en algunas excavaciones arqueológicas se han encontrado monedas de cobre y bronce que llevan el nombre de Malaka en un lado, y en el otro la figura de Venus-Afrodita y una estrella. Afrodita Anadiómena (Ἀναδυομένη), ‘ la que sale del mar’ y Malaka se fusionaron.
Los antiguos llevaban en procesión a la diosa Malac desde el santuario del Higuerón hasta lo que hoy son las playas del El Palo, allí introducían a la diosa en el mar para que bendijera las aguas. Esta tradición de la diosa Noctiluca pudo ser origen de nuestra tradicional bendición de la Virgen del Carmen. Cambiamos las divinidades pero no las costumbres.

Las diosas Astarte y Ataecina, son númenes sincretizados de la antigua diosa Ana de Anatolia. La diosa acuática representada como diosa soberana de los animales, flanqueada con dos ánades (patos), que reina sobre las aguas en el mundo celeste, en el terrestre y en el subterráneo, se transforma en la diosa Betis, nombre que sustituyó al del río Tartessos / Guadalquivir y fue sustituida en otro momento, por los nombres de Perkes / Perces, y cuyo nombre se dio a la región Bética y a la ciudad de Betis / Sevilla o Bujalance.

La diosa Astarté es el nombre griego de la principal diosa de la costa ibérica de influencia fenicia, la diosa semítica (Ashtart). Diosa del Agua que reina en el mundo celeste, en el terrestre y en el subterráneo, Se constata su culto en las costas levantinas y andaluzas, y el papel que, en estas celebraciones, desempeñaba el agua en relación con los ritos de fertilidad. Los fenicios, principalmente los que provenían de Tiro, extendieron su veneración en la colonia de Gades fundada en torno al 1100 aC. Su culto se extendió rápidamente entre las poblaciones tartésicas, que la aceptaron sin dificultad, gracias al recuerdo aún fresco de la adoración, en el 2º milenio a. C., a una Diosa Madre de la fecundidad, posiblemente Ana – Ataecina. Según la mitología, la diosa Astarté huyendo de la persecución amorosa de Hércules, fundador mitológico de la ciudad de Sevilla, fue a refugiarse a la orilla occidental del Guadalquivir fundando Triana

La ciudad de Astapa, posiblemente Puente Genil, deriva del nombre de la Diosa Astarté (ast = agua, río, corriente y apa = ciudad de manera similar a Astorga) ciudad de la Diosa del Agua. Estrabón, en su libro III, habla de una serie de santuarios a lo largo de la costa de Cádiz, que pueden identificarse con templos de navegantes que profesaban su culto, por lo que se habla de que en Hispania, Astarté era considerada protectora de los marinos. Desde las costas, las influencias llegarían por el interior hasta las provincias de Extremadura, Ávila y Salamanca. Su culto fenicio, con la llegada delos cartaginenses, se transformo en el de la gran diosa Tanit , númen de la luna y de la tierra, del agua y de la fertilidad.

El agua desempeña un papel importante entre los celtas.

El culto a las aguas estaba muy extendido por toda la céltica y todos los ríos, o casi todos, tenían una divinidad asociada, normalmente femenina. . En el interior peninsular, en la que podemos denominar “zona de influencia céltica o indoeuropea”, también existen numerosos testimonios que acreditan la existencia de estos cultos acuáticos. En las religiones primitivas de la Península, las fuentes se identifican con el lugar donde, por lo general, habitan seres beneficiosos, preferentemente femeninos, que alcanzan incluso la categoría de deidades.

22677_nLa diosa Navia, divinidad acuática y polifuncional, son de sobra conocidas en Galicia y Asturias, también tiene una veintena de inscripciones que se concentran en el Conventus Bracarensis y en la provincia de Cáceres. Es la divinidad femenina más importante del santuario portugués de Marecos (Oporto). Parece tener también una función tutelar. Su nombre se encuentra por todo el noroeste de la Península Ibérica con el nombre de Nauia (al norte del Miño) o su variante Nabia (en el sur) con una veintena de epígrafes documentando su culto en un área que incluye a Galaicos, Lusitanos y Astures.
Puede traducirse Navia como “la Barquera”. El mito de la Barquera aún sobrevive en el norte en advocaciones a la Virgen de la Barca (Mugía) o Vírgen de Covadonga (Cangas de Onís) ambas festividades del 8 de septiembre. En la Villa Asturiana de Navia, celebran sus fiestas por La Virgen de la Barca el 15 de Agosto.

La diosa Deva, literalmente “diosa”, de acuerdo con un desarrollo vocálico céltico y cuya existencia aparece constatada en hidrónimos afluentes del río Miño, ha de considerarse un apelativo genérico de la anterior diosa Navia, sobretodo si tenemos en cuenta que Deva es también el nombre del arroyo que forma el famoso salto de la Vírgen de Covadonga (Cangas de Onís).

La diosa Coventina o Covetena es la diosa celta de las aguas de los pozos y manantiales. Representaba la abundancia y la fecundidad. En las cercanías de la capilla de Santa Margarita, en Bello, Corcoesto, Cabana, A Coruña se halla un manantial sagrado de la era pagana céltica, y posteriormente fuente milagrosa, tras ser cristianizado el lugar. Las gentes se mojan la cara con paños que luego dejan colgados en los arbustos más cercanos, un rito a la diosa celta Coventina, exactamente igual al que realizan en Irlanda y los demás países célticos de las Islas Británicas.

La diosa Yegua Epona no es una diosa ctónica vinculada a la Tierra, ni una diosa madre. Es una divinidad doméstica que llega donde no se precisa a la Gran Diosa, aunque la representa. Epona está también vinculada al culto de las fuentes. En las leyendas, las fuentes pueden surgir de patear la tierra los animales divinos. Epona podía hacer nacer un manantial con un galope de casco en tierra. También se la puede encontrar en los saltos de agua, los rápidos de los ríos que suenan como relinchos de una manada salvaje. Se la asocia con las grandes olas del mar que llegan a la orilla, rodeadas de espuma, aguas refrescantes con el don de la curación.

La diosa Trebaruna, protectora del hogar, las batallas y la muerte es una divinidad lusitana poco conocida pero bastante importante en la provincia de Cáceres, en la zona de Galicia y en la Beturia portuguesa. A Trebaruna también se la asocia a las corrientes de agua o manantiales, basándose en interpretaciones lingüísticas de su nombre. Esta relacionada con el dragón lusitano representado como un dragón verde con cola serpentina. Para los celtas, el dragón era una divinidad de los bosques y las aguas, cuya fuerza podía ser controlada y utilizada. Los lusitanos usaban canoas hechas de cuero, o de un tronco de árbol y adornaban las proas de sus barcos esculpiéndolas en forma de dragón. Parece ser que éste símbolo era portado por los lusitanos contra los romanos quedando como legado en la simbología portuguesa. El dragón lusitano se convirtió en una criatura marina tan común en la iconografía portuguesa como lo serían en Francia el águila napoleónica, o el león entre los emblemas ingleses.

La Diosa Trebopala era la divinización femenina de las aguas locales donde abreva el ganado (Francisco Villar, Kalathos, 13-14, 1993-95, comparable a Vispala). La diosa romana Pálas , era considerada la diosa del ganado. Posiblemente sea una sincretismo y unión de las diosas Trebaruna y Palas.

3-dm-lyonLas Tres Madres o “Matres” eran antiguas divinidades femeninas de nombre colectivo formando una triple divinidad ctónica y fecunda de la naturaleza. También están relacionadas con las aguas y la salud, pues a ellas estaban consagradas fuentes y pozos de propiedades curativas .A Briga se le relaciona estrechamente con la imagen de las Matronae o de las Tres Madres. Las tríadas, en la mitología celta, consistían en la fusión de tres personalidades divinas en una sola persona. A Briga se le relaciona estrechamente con la imagen de las Matronae o de las Tres Madres.

La Gran Diosa Briga es una multifacetica divinidad celta, asociada también a las corrientes de agua, como patrona del fuego, de la poesía y de los rebaños era la equivalente a Palas Atenea / Minerva. El mismo Julio César lo había observado. Briga es la serpiente que surge de las entrañas de la Madre Tierra como la primera flor y el primer arroyo que comienza a brotar de la tierra congelada para hacer el pronóstico del tiempo tras el invierno

Las divinidades romanas

Los dioses romanos eran en realidad greco-romanos cuando comienzan a difundirse por la Península Ibérica. El dominio romano permite también el culto a las divinidades locales. Diosas indígenas unidas al culto de las fuentes y las aguas. En el valle del Guadalquivir, se siguen dando los cultos a los antiguos dioses fenicios o cartagineses, como el culto a la diosa latina homónima de la diosa tutelar de Cartago, Tanit, o el culto al dios fenicio Melkart, que será el Hércules de Cádiz. En éste proceso continuo de asimilación o sincretismo religioso, es posible observar la cristianización de elementos relacionados con el culto a las aguas y a sus divinidades propias que, desde época prerromana, han llegado hasta nuestros días.

La diosa Fortuna era una deidad romana que presidía en todos los acontecimientos y distribuía, según su capricho, los bienes y los males. Recientemente González Blanco dio a conocer una parte de los varios paneles de grafitos pintados en la Cueva de la Fortuna, cercana a Murcia. El nombre de la villa es de origen romano, es posible que en el antiguo nacimiento termal se adorase a la diosa Fortuna, la diosa de la suerte. Se trata de un santuario de curación por aguas medicinales junto al cual hay un balneario moderno. Los textos conocidos hasta ahora tienen una fecha inicial del siglo I d.C., pero hay varios indicios de que el origen del santuario es anterior

La diosa Proserpina es conocida por diversas inscripciones en los valles del Tajo y del Baetis (Guadalquivir), donde la asimilaron a la diosa romana Ataecina – Ataegina: ATAEGINA TURIBRIGENSIS PROSERPINA.
Para la captación de agua, los ingenieros romanos mostraron clara predilección por los manantiales, arroyos y agua subterráneas frente a los ríos cuyas aguas solían ser más turbias, y también más caudalosas provocando a su paso desastres fundamentalmente en épocas de crecidas. Se construyeron presas para su almacenamiento, un buen ejemplo es la de la diosa Proserpina, en Mérida, en excelente estado de conservación; pozos, aljibes o para aprovechar las corrientes de agua subterránea.

2hada0ywLas Ninfas eran divinidades femeninas greco-latinas que habitaban en mares, bosques, árboles, montañas y grutas. Existen numerosas leyendas que refieren la existencia de seres de vida acuática, como las ninfas,Ondinas o Mouras.

Los vascos adoran a las Lamias, genios femeninos sanadores que residían en cuevas, en ríos, en manantiales y estanques, de las que el mito dice que tenían tejido interdigital, o sea eran Náyades. Sus nombre perduran en las toponimias de: Lamiako (Vizcaya), Lamiarreta “Piedra de las Lamias” (Navarra), Lamiñazulo “Pozo de las Lamias”…
Las ninfas Xanas de las aguas y las fuentes de Asturias y Cantabria , identificadas con la Diosa Diana / Jana, viven en los campos y en las cuevas.

Las ninfas, además de asimilarse con las divinidades indígenas de las aguas, recibieron culto como diosas romanas puras en el campamento legionario de León, tanto por ser protectoras de la salud, como por otros contenidos místicos.

La diosa Fontana de las Aguas y las Fuentes, en cuyo honor se celebraban las fiestas “Fontanales” / “Fontanalias” (dice el 13 de octubre), y las fuentes se adornaban con coronas y guirnaldas.
La diosa Bibracte curaba las enfermedades con sus milagrosas aguas. E igual la Diosa Brigeacis adorada en Clunia, Burgos.
La diosa Cabarsul / Cabar Sul, curaba con las virtudes curativas de los manantiales de aguas termales.
La diosa Airoa / Airo relacionada con una fuente de Agua, cuyo nombre lo lleva varias aldeas de Galicia: en La Coruña, Orense Pontevedra,… Ejemplo Airoa del Rey, Airoa de Beecán. Según Blázquez en 1975, airon = pozo).
La diosa Celenos, le pedían curación a sus aguas en Celenos, hoy Caldas del Rey. (En época romana se conservaba el balneario Aquae Celenae).
La diosa Deganta en el Bierzo, como señas más relevantes es preciso mencionar: las aras dedicadas a ella y, asimismo, con de las ninfas Camenas- en ambos casos, númenes vinculados estrechamente con las aguas.
La ninfa y profetisa diosa Carmenta, era la diosa de las fuentes, de la adivinación y del nacimiento, protectora de los Partos. Era representada bifronte, con dos caras relativas a su conocimiento del pasado y porvenir.
La diosa Madre Cantabria, de la que se encontró ara votiva en el Danubio, llevado por soldados cántabros y que da nombre a la región de Cantabria.
La diosa Ma-Bellona, personificación de la Fertilidad de la Naturaleza y del agua regenedora.

En las fuentes, morada de estas divinidades acuaticas , mediante sacrificios y plegarias los sacerdotes invocaban los favores de la deidad a la que estaban consagradas. Esa costumbre estaba muy extendida en la Península Ibérica, siendo condenada por los concilios de Toledo de los años 661 y 693, con tan escaso éxito, que pronto la Iglesia optó por cristianizarla dedicando fuentes y manantiales a la Virgen o a San Juan. Uno de los rasgos mas frecuentes es encontrar asociados la triada fuente-iglesia-árbol, que ocurre con muchas de las ermitas dedicadas a san Juan.

En muchos casos, asistimos a lo que podemos llamar “superposición estratigráfica de cultos”, es decir, que sobre un primitivo espacio con sentido religioso, en ocasiones de origen prerromano, se hayan ido instalando otros posteriores hasta llegar, en ocasiones, a nuestros días, manteniéndose así una secuencia histórica de ocupación más o menos permanente. Todo el fenómeno, pese a su interés, carece todavía en la Península de un trabajo de conjunto que, desde una perspectiva multidisciplinar –que atienda a la vez a las razones geomorfológicas y a las evidencias epigráfico-arqueológicas de su importancia y características– estudie los parámetros geográficos, cronológicos y sociales del esta parte de nuestra historia.

FUENTES:
Wikipedia
OLMOS, R., 1992; “ Iconografía y culto a las aguas de época prerromana en los mundos colonial e ibérico” . Espacio, Tiempo y Forma, Serie II, Hª. Antigua, t. V, págs. 103-120.
http://www.historiadelacodosera.es/culto_aguas.htm
http://www.oocities.org/es/contraandrocentrismo/artescurativas.html

http://martincano.webcindario.com/diosas.iberia.html
http://anuariobrigantino.betanzos.net/Ab2007PDF/2007%20089_116.pdf
http://www.academia.edu/2183341/El_culto_a_las_aguas_en_la_Lusitania_romana_novedades_arqueologicas_y_epigraficas

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