Diosas Lunares

luna24En muchas culturas prehistóricas y antiguas, la Luna era una deidad. En Irlanda se ha encontrado una roca de hace 5.000 años que parece ser la representación más temprana de la Luna descubierta hasta la fecha. Desde los orígenes de la humanidad han existido inquietudes por el culto y el estudio de la Luna.

Existen indicios que confirman la existencia de pueblos de Polinesia, Melanesia, tribus del Amazonas o africanas que han tenido a nuestro satélite por un ser vivo que compartía con ellos sus alegrías y tristezas.
La luna estaba directa o indirectamente relacionada con gran número de dioses. De hecho, el culto a la Luna se extendió por todo el hemisferio occidental, hasta México y Centroamérica, donde se han encontrado templos dedicados al culto lunar.

Las divinidades asociadas a ella son muchas y abarcan todas las mitologías.

La media luna fue un atributo tardío de Isis como Reina del Cielo. La diosa lunar por excelencia se representa generalmente con la media luna o los cuernos de una vaca. En Fenicia la diosa Astarté de claro sincretismo con la Inanna sumeria y la acadia Ishtar era la homónima de la egipcia Isis. Escritos antiguos nos relatan como en la ciudad sumeria de Ur, patria de Abraham, existía un ser divino llamado Nannar (Sin en acadio, dios de la Luna) al que se le rendía culto y respeto junto a Ningal (la Gran Dama, la luna). Nannar y Ningal eran los padres de la diosa Inanna. Con la llegada de los acadios Inanna se sincretiza con la diosa Ishtar.

Aunque los israelitas se guiaban por la Luna como un indicador del tiempo para determinar sus meses y sus épocas de fiestas, tenían que abstenerse de adorar la Luna, práctica muy común en las naciones que los rodeaban. En la tierra de Canaán, donde los israelitas por fin se asentaron, el culto lunar que practicaban los cananeos iba acompañado de ritos de fertilidad y ceremonias sexuales a la diosa Astoret (Astarté).

La mitología grecolatina contaba entre sus filas con Febe o Selene, la titánida de la primera era de la mitología primigenia, hermana de Helios, el dios del Sol. Selene con el tiempo pasó de moda y dejó su puesto a otra diosa llamada Diana en Roma (Artemisa en la mitología griega). Diana mantuvo una extraña convivencia con la diosa griega Selene, a quien llegó a suplantar, y con Hécate, la diosa de las sombras lunares y de los abismos infernales. De aquí que Diana fuese también denominada diosa triple. De hecho Diana estaba caracterizada por un triple aspecto: Diana, Trivia y Hécate. Diana se transforma en Hécate durante la fase de luna menguante.

Entre los celtas esta la diosa Danu (también conocida como Dana, Anu o Ana) y que es la madre de los dioses celtas irlandeses, los Tuatha Dé Danann, una deidad asociada con la Madre-Tierra, con la luna y las mareas.

Los incas en quechua, luna significa “Coya Raymi” o “Quilla”, como una principal divinidad femenina y además como la madre luna. Mama Quilla era la hermana y la esposa del dios Inti. Esta diosa, representada por la Luna, acompañaba a Inti en igualdad de rango en la corte celestial. Era la madre del firmamento, de ella se tenía una estatua en el Templo del Sol, en el que una Orden de Sacerdotisas le rendía culto.

La diosa Ixchel, la “Dama Arcoíris,” fue la diosa de la Luna en la mitología maya. Ixchel era representada como una vieja mujer, con una falda con huesos cruzados y una serpiente en su mano. También tenía un lado noble, y era adorada como protectora de tejedores y mujeres en parto.

Sin embargo, es difícil encontrar una sólo diosa que represente toda a escala de simbolismo lunar.

_triple_goddess_by_pamela_matthewsAntiguamente las diosas lunares guardaban relación con la luna llena y la luna nueva y los rituales asociados a la magia blanca y negra respectivamente. Las diosas blancas y oscuras en las diferentes culturas tomaron nombres diversos pero todas hacían referencia a la misma energía, la de la Luna y sus fases. La observancia de los ciclos lunares de crecimiento, decrecimiento y desaparición, nos da la idea del devenir, nacimiento, transformación y también muerte. El hecho de que la Luna parezca hilar y deshilar en el cambio de esas fases, da la idea de que detrás de ese astro que es uno, hay también tres. La Triple Diosa: del Cielo, la Tierra y el Infierno.

La Gran Diosa se identifica con la Tierra y con la Luna de modo que ambas cosas parecen una misma sustancia. La Luna representa el desarrollo de la vida, pero también la transición estacional. La arqueóloga Marija Gimbutas, famosa por sus investigaciones acerca de la cultura prehistórica europea, recogió numerosas pruebas de la cosmovisión sagrada de los pueblos neolíticos, conectando los ciclos de la vida y la muerte, la luna y las estaciones con el culto de la Triple Diosa.

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El símbolo lunar de la Triple Diosa

La Luna joven y su fase creciente está representada por Artemisa o Diana, la cazadora, la diosa virgen de los bosques, esquiva, misteriosa y ferozmente independiente, guardiana de los niños y de los nacimientos. Las diosas de la Tierra, Deméter o Hera, representan la fase de luna llena de la mujer como madre, proveedora y cuidadora. Es el rostro socialmente aceptado de lo femenino, fértil y nutriente. La tercera fase de la Luna, la menguante, está representada por Hécate, la mujer sabia o vieja bruja, mujeres que han dejado atrás su edad fértil. Finalmente, la Luna desaparece por completo en la fase más oscura y aterradora de su ciclo, personificada por las diosas que gobiernan la vida y la muerte, como Lilith, destructiva y vengativa o Perséfone, que custodia las llaves de las puertas hacia el inframundo y opera como guía de las almas de los muertos.

En la antigua mitología griega, las tres diosas Perséfone (Virgen), Demeter (Diosa Madre del Grano) y Hécate (Anciana Sabia) están relacionadas en el mito del viaje de Perséfone al inframundo. Otras divinidades femeninas son representadas con tres aspectos, como ocure con Hécate y la diosa de la luna, Selene. Las tres Moiras (o Parcas en la mitología romana) – la que hila, la que teje y la que corta el hilo al final de la vida, y las tres Gracias son otro ejemplo de una triada femenina divina. La Triple Diosa eran las Tres Matres, también las tres Gracias y las nueve Musas que primero eran tres. Y era una única Diosa: La Diosa Luna.

En esas antiguas culturas, los mitos de Toro y de la Diosa Luna estaban entrelazados; el Toro actuaba como la parte masculina de la femenina Luna, pues los antiguos sabían que ambos eran necesarios para crear vida nueva y una nueva cosecha. Los campesinos “paganos” creían que influía en la fertilidad, por lo que acudían a la Luna para que hiciese crecer sus cosechas y animales.

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FUENTES: 

  • Wikipedia
  • ELIADE, M., Tratado de Historia de las Religiones. Morfología y dialéctica de los sagrado, Ediciones Cristiandad, 2009.
  • Walter G., Barbara. “Moon”, The Woman’s Dictionary of Symbols and Sacred Objects. San Francisco: Harper San Francisco, 344-5.
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