La Mujer y la Luna ☽✪☾

_triple_goddess_by_pamela_matthewsLa luna está asociada desde la más remota antigüedad a la esencia misma de la vida.  Nuestros ancestros sabían que espiritualmente la mujer tiene “ciclos” en su poder mental y espiritual asociados a la luna. Así, muchos pueblos indígenas estimulaban a sus mujeres en ciertos períodos lunares a realizar rituales para propiciar en ellas desde la fecundidad hasta la creatividad, pasando por el refuerzo de la voluntad y el aumento de control sobre sus propias emociones negativas.

Los estados anímicos, hormonales y los estados de excitación están bajo el influjo de la Luna. Así como la Luna tarda al rededor de 28 días en dar una vuelta completa en torno a la tierra, una mujer tiene un ciclo menstrual de 28 días aproximadamente. De esta manera nuestros ciclos se conectan. al igual que las cuatro fases lunares: luna nueva, cuarto creciente, luna llena y cuarto menguante.


La Magia de la Luna y los misterios de las mujeres

Las fases de la Luna son las que determinan, en cuestión, nuestra menstruación.

La mayoría de los misterios de la mujer están relacionados con la magia de la luna virgen o la luna de la tierra maternal. La magia lunar es la de la noche, la de las cosas que crecen en la oscuridad, y por esa razón plantamos las semillas en luna creciente. Es el lado oculto del poder femenino, vinculado con su sexualidad, y por tanto con su poder mágico, pues como se ha mencionado en otros lugares todo poder mágico empieza como el poder creativo natural centrado en el área reproductiva.  .

El momento de Luna Nueva se supone que debe ser el momento en el que te baje la regla, porque es un momento de volcarse en tu mundo interior. La Luna Creciente marca la fase de pre-ovulación, nuestro cuerpo se prepara para pasar a la fase de fertilización que viene con la Luna Llena. Esta parte del ciclo menstrual se conoce como ovulación. Y por último, la Luna Menguante es la que marca el fin y el comienzo del ciclo lunar y menstrual de nuevo.

Las fases menguante y creciente son consideradas como fases de transición o momentos de cambio, las lunas llena y nueva son momentos de equilibrio.

Desde luego, esta asociación no debe interpretarse como algo obligatorio para las mujeres, no es síntoma de padecimiento o “desconexión” en ningún sentido si una mujer menstrúa en luna llena, o en cuarto creciente. Lo interesante es identificar cómo es tu patrón de sangrado y si percibes alguna influencia o relación en tus biorritmos y las fases lunares.

En ausencia de luz artificial, el ciclo menstrual de la mujer se sincroniza con las fases de la luna, produciéndose la ovulación durante la luna llena y el sangrado menstrual durante la luna nueva.  Muchos trastornos menstruales sin causa aparente, obedecen al ritmo acelerado de la vida actual, lo que comúnmente llamamos estrés.

La luz artificial afecta nuestro ritmo natural haciendo que nuestra sensibilidad y nuestro ritmo biológico se confunda y tengamos ciclos irregulares, sangrando bajo luna llena u otra luna que no sea la nueva. Sin embargo, esto no quiere decir que algo ande mal, los cambios lunares influencian nuestra forma de sentir física y emocionalmente durante nuestro ciclo pero no quiere decir que algo ande mal o que nuestro ciclo no sea natural.

De hecho la mayoría de las mujeres sangran ya sea bajo luna llena o nueva y para poder diferenciar nuestro ciclo, Miranda Gray en su libro de Luna Roja nos habla del ciclo de Luna Blanca y Luna Roja. La luna blanca se refiere a un ciclo en el que la ovulación ocurre en luna llena y el ciclo de Luna Roja es cuando la ovulación ocurre en luna nueva y menstruamos durante luna llena.

El ciclo menstrual tiene dos polos culminantes: la ovulación y la menstruación.

  • La Luna Blanca es cuando menstruas en Luna Nueva
  • La Luna Roja es cuando menstruas en Luna Llena

En los países Occidentales, la mujer moderna, en su mayor parte, no presta atención a los cambios de humor de su naturaleza e intenta vivir como si no estuviese profundamente afectada por sus fases. Por tanto está en su poder prescindir del ritmo fundamental de su ser, o si ella es una persona consciente, puede intentar deliberadamente llevar su vida y actividades en armonía con él.


Los Procesos Fisiológicos del ciclo Menstrual

El ciclo menstrual puede dividirse en cuatro fases:

  • La fase ovulatoria (el ovario desprende un óvulo maduro).
  • La fase premenstrual – bajan los niveles de estrógenos y progesterona.
  • La fase menstrual (la matriz se desprende de su revestimiento).
  • La fase preovulatoria (los folículos ováricos maduran).

Ovulación: es el verano interior y se corresponde con los días previos y posteriores al momento en el que la mujer ovula. Es el único momento en el que la mujer es realmente fértil, en el que podría quedarse embarazada. Por eso es una fase llena de energía y vitalidad, en la que nos sentimos alegres, activas y perfectas.

Premenstruación: es el otoño interior y se corresponde con los días previos a la menstruación y posteriores a la fase de la ovulación. Es una fase de preparación a la menstruación en la que las sombras van saliendo poco a poco a la luz, en la que nos liberamos, vemos las cosas desde una cierta distancia y valoramos qué queremos eliminar o añadir a nuestras vidas.

Menstruación: es el invierno interior y se corresponde con los días en los que menstruamos. Es la fase oscura por excelencia, la fase del silencio, de la introspección, de la soledad. Queremos estar solas, el cuerpo nos lo pide. Queremos estar tranquilas y la interacción con el exterior, con los otros, incluso llega a molestarnos. Es la fase del victimismo, del sentirse incomprendidas, del agotamiento.

Preovulación: es la primavera interior y se corresponde con los días posteriores a la menstruación y anteriores a la fase de la ovulación. Es una fase de transición entre la menstruación (oscuridad, invierno) y la ovulación (luz, verano). Por eso, es la fase idónea para iniciar cosas que se materializarán durante la siguiente fase (ovulación) y se corregirán durante la fase de la premenstruación.


PATRONES O ARQUETIPOS…

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Hay una estrecha relación entre el psiquismo de la mujer (patrones) y el funcionamiento de los ovarios a través de las hormonas:

Arquetipo de la Doncella.  Antes de la ovulación estamos extrovertidas y animadas
Arquetipo de la Madre. Durante la ovulación estamos muy receptivas hacia los demás
Arquetipo de la Anciana. Después de la ovulación estamos mas introvertidas y reflexivas


Los Ciclos de la Mujer

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1. Muerte (culminación, menstruación)
El ciclo comenzaría con el primer día de sangrado. Un momento en el que se cierra el ciclo anterior y se da comienzo a un nuevo ciclo. Este dejar ir dura entre 3 y 5 días más o menos dependiendo de la mujer. Es éste un momento de muerte e introspección, de liberación de un ciclo que se ha completado. En esta fase la mujer tiene el potencial de contactar con ese interior frío, oscuro, receptivo que forma parte intrínseca de su naturaleza. Un momento de intimidad y aproximación a un espacio interno profundo, muy profundo, que nos recuerda unos valores hoy por hoy olvidados.

2. Renacimiento (preparación, comienzo)
Después de los días de menstruación el cuerpo de la mujer comienza a prepararse para gestar un nuevo óvulo en los ovarios, es la fase de renacimiento. Esta preparación tiene a nivel vital externo su expresión en la planificación preliminar de las ideas que darán lugar a nuevos proyectos. Esta es una fase donde podemos encontrar inspiración en todo aquello que nos rodea, pudiendo disfrutar de una forma renovada de la relación con nuestro entorno. La naturaleza intuitiva de la mujer irá seleccionando aquello en lo que ir fijando su atención pero todavía sin decidir una forma, simplemente jugando.

3. Pensamiento (dirección)
Esta fase da paso a unos días en los que la mujer empieza a contactar con la dirección que quiere dar a esas ideas, gestándose la intención y la forma de un proyecto, idea o causa determinados. También aquí la intuición de la mujer tiene un papel relevante en la toma de decisiones y prioridades. A nivel fisiológico el óvulo ha viajado de los ovarios al útero y se encuentra en su fase más receptiva esperando a unirse a un espermatozoide. Éste es por ello un momento donde la mujer se expresa a un nivel más externo y sus deseos personales son menos importantes, se va preparando ya aquí para una posible maternidad. En esta fase la mujer puede aportar gran ayuda y nutrimento a otros miembros de su entorno o comunidad.

4. Creatividad (creación)
Y por último llegamos a los días previos a la menstruación. .Uno de los momentos donde la mujer está más frenética y creativa en su vida cotidiana pues el óvulo, si no ha sido fecundado por un espermatozoide, tienen el potencial de hacerlo a otros niveles tomando la forma de proyectos y causas que se concretan y exteriorizan con la estructura y potencia natural que ha ido gestándose a lo largo de las etapas anteriores.

También hay evidencias científicas de que antes de la menstruación se activa más el hemisferio cerebral derecho, el relacionado con la intuición, y disminuye la actividad del izquierdo. La mujer en esta fase empieza ya a sentir la llamada interna y van creciendo recíprocamente su intuición o su lucha, conforme se adentra o se resiste a esta reunión con la parte de su naturaleza más desconocida y recóndita.


Y VUELTA A EMPEZAR.

Desde lo espiritual la menstruación es considerada como “el símbolo de la unidad”. Al igual que los ciclos de la luna y las plantas, la menstruación representa la regeneración de la vida. Solo el hecho de conocer nuestros ciclos y las emociones que despiertan, aligerara nuestra vida.

En la vida emotiva parece que la capacidad de la mujer para responder a las oportunidades que le brinda la vida dependen ampliamente de su fase-lunar y esto también es cierto en otros campos. Si el momento de la luna es favorable su amor puede crecer y responder al hombre que le atrae, pero si resulta que está en un momento desfavorable permanece fría y sin interés, aunque quisiera responder.

Este rítmico ir y venir de energía puede funcionar del mismo modo en otros campos. Por ejemplo, la vida puede presentarse por fin a una mujer una oportunidad de un trabajo o una aventura espiritual ha estado esperando mucho tiempo. Si la luna es favorable, puede lomar un escalón que la llevará a una vida libre con mayores oportunidades, pero si la luna no es favorable puede ver como se escapa lo que tanto había esperado y ser incapaz de hacer nada para evitarlo. En tales casos parece como si su propia naturaleza estuviese en contra suya, frustrando sus mejores esperanzas. Por algo los antiguos hablaban de la luna como la diosa del destino.

El ciclo lunar indudablemente aparece como determinante del destino de la mujer y en asuntos de, amor, también del hombre. La comprensión de este aspecto de su destino hace más difícil la sumisión al ciclo lunar. Requiere un acto de lealtad más profundo de lo que parecía al principio, si una mujer quiere vivir su vida en armonía con el ritmo de su naturaleza.

Aún así, cuando reconoce que el todo-poderoso destino no esta manejado por algún poder exterior, por una inaccesible deidad de la luna, sino que es la expresión de la naturaleza esencial de su propio ser, lo sentirá de un modo muy diferente.


El maravilloso recorrido del Ciclo Femenino

Mes a mes, las mujeres transitamos por cuatro arquetipos muy diferentes entres sí.
mujeres

El primero ocurre después de nuestra luna (menstruación). Es el inicio de un nuevo ciclo. Energías renovadas, entusiasmo, fuerza, liberación, determinaciòn son algunas de sus características. Es momento de “hacer” por y para mí como prioridad. Es la Mujer Creadora, aquella que es capaz de hacer realidad todo lo que desee. Es, entre otras cosas, el sustento de nuestra autoestima.

Luego naturalmente a medida que nos acercamos a la ovulación nuestras energías empiezan a direccionarse hacia los vínculos. Somos nutricias y sustentadoras. Abrimos de tal modo la mirada hacia las necesidades del mundo que nos rodea, que nuestra propia naturaleza nos prepara para ser capaces de concebir una nueva vida en nuestro cuerpo. Es la Mujer Realizada. Aquella que despues de haber concretado sus aspiraciones y proyectos sostiene y alimenta el desarrollo de los mismos. Todas nosotras seamos madres biológicas o no, somos madres de todos nuestros ideales y de cada una de nuestras conquistas hechas realidad.

A medida que nos acercamos a la premenstruación se inicia la fase introspectiva. Comienza entonces el análisis de lo vivido, momento de reflexión. Empieza a agudizarse en nosotras una percepción más sutil de todo lo acontecido. Nuestra mirada del mundo es mucho más realista y concreta tal como la que puede tener una Mujer sabia.

Comienza nuestro sangrado y se despierta con él el más poderoso de los cuatro arquetipos. Es el momento en que necesitamos adentrarnos en nuestra propia oscuridad y quietud para dar fin a todas las cosas que ya debemos dejar ir. Situaciones, vínculos, todo aquello que necesite ser soltado para dar espacio a algo nuevo. Tendremos la fuerza, la comprensión y el amor necesario para aceptar el fin y principio de un nuevo ciclo. Es la Mujer Transformadora.


¿Para que nos sirve incorporar estos conocimientos?

En principio para entendernos un poco más y honrar el maravilloso regalo de ser mujeres con todo lo que ello implica.

La finalidad de ambos procesos es que las mujeres aprendan a observarse desde un lugar muy diferente, más completo, más consciente, más justo para ellas mismas y quienes las rodean. Reconsiderar aquellos temas que esta era patriarcal ha manipulado a su conveniencia y rescatar del olvido aquello que nos es propio: nuestra esencia femenina.

En resumen… entendernos un poco más y vincularnos con nosotras y los otros desde un punto más amplio, con menos culpas, más permisos, mayor disfrute, menos carga… “logrando ser la mejor versión de nosotras mismas”. Encuadrar nuestra realidad desde esta perspectiva es pararnos en nuestra propia vida tomando todo nuestro poder. Esto significa que una vez que sé cuáles son mis ritmos naturales acciono de manera concreta en sintonía con ellos.

Aprovecho todo mi potencial y direcciono mis actos hacia lo quiero realmente.

Todo ello basado en la consciencia ineludible del reconocimiento de que somos hijas de la Madre Tierra, partes de un todo que nos sostiene, nos alimenta y al cual debemos corresponder con humilde agradecimiento y compromiso.


PREGUNTAS

Soy menopausica, ¿qué pasa con mis ciclos?

Los ciclos siguen estando, lo único que desaparece es el sangrado. Energéticamente la mujer es aún más poderosa cuando ya no menstrúa. Toda esa energía que mes a mes se renovaba fluyendo hacia el exterior ahora inicia un circuito interno que retroalimenta y sigue sustentando el ritmo femenino natural. Cambia la realidad en tanto es otra etapa y desde lo hormonal ese proceso es irrenunciable.
Lo que me gustaría enfatizar es que esa sensación de pérdida no es nada más que una pauta mental negativa a desaprender. Asi como nos dijeron que menstruar es doloroso, cuando en realidad no tiene porque serlo, dejar de menstruar no significa secarnos.
Además… yo me pregunto…
Si la mayoría de las mujeres vivieron “padeciendo esos días” por qué siguen sufriendo por la ausencia de algo que era tan molesto?
Otra de las contradicciones que nos invita a reflexionar. Quizás en ese momento de tristeza que a muchas afecta lo que emerge es la sabiduría interna que estuvo callada y hasta negada durante tanto tiempo.


¿Por qué existen cada vez más mujeres con patologías en sus zonas femeninas? (útero, ovarios, mamas, genitalidad, alteraciones en sus ciclos menstruales, etc.)

Toda manifestación de estos aspectos en el cuerpo físico nos habla de una falta de sintonía con nuestra energía femenina. Si no fuera asi, serían otras áreas las que se desequilibrarían. Nuestro alma ya agotó todas las instancias para decirnos que algo estabamos desatendiendo y no la escuchamos en su momento. Este es su último recurso. Cuando el cuerpo habla ignorarlo es más difícil.
Esta circunstancia puede ser un portal iniciático que te conecte con tu verdadero ser.
Victimizarnos no es una alternativa saludable. Accionar y descubrir el porque llegamos a este punto es trascenderlo y liberarnos.
Asi como creamos el desequilibrio (enfermedad), podemos desactivarlo. Es el mismo poder usado en el otro sentido.

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MAS INFORMACIÓN: 

۞ La Mujer y la Luna

۞ La Luna y nuestro cuerpo

۞ La Luna y el Inconsciente

۞ La luna es un símbolo de los ritmos biológicos

۞ La abuela Luna, la energía que coordina la vida en la Tierra.

۞ Luna Creciente y la Mujer

۞ La Luna Llena y la Mujer

۞ La Luna Menguante y la Mujer

۞ La Luna Negra y la Mujer

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 MMaria Alba– Anciana Guía de Magia Ibérica

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ADVERTENCIA: Terapias naturales compatibles con cualquier tratamiento médico. En caso de que tenga cualquier problema de salud, ya sea físico o psicológico, acuda primero a su médico de cabecera. Las terapias alternativas o espirituales solamente son un complemento no la solución.


FUENTES:

  • Wikipedia
  • Miranda Gray (1995). Luna Roja. Los dones del ciclo menstrual. Gala Ediciones.
  • Esther Harding, desde Los Misterios de la Mujer; Ed. Obelisco, Barcelona, 1995.

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4 comentarios en “La Mujer y la Luna ☽✪☾

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