Elementales: Las Ninfas de los Arboles

Hamadríade y un leñador
Hamadríade y un leñador

No hay árbol que no tenga su criatura elemental de la naturaleza. Las plantas tienen alma, y las almas de las plantas encierran todos los poderes de la Diosa Madre.

«Las almas de las plantas son los elementales de la Naturaleza. Estas criaturas inocentes todavía no han salido del Edén, y por lo tanto aún no han perdido sus poderes ígneos. Los elementales de las plantas juguetean como niños inocentes entre las melodías inefables de este gran Edén que aún es la Madre Tierra…»

Los seres feéricos son los espíritus o las presencias sagradas que vivifican y animan a toda la Naturaleza. El reino de las Hadas es un reflejo del mundo mortal. La Tierra de las hadas es el hogar de nuestros vínculos emotivos primordiales con muestros orígenes, el hogar de la sabiduría y la verdad universales.

.Las Ninfas,  las guardianas de la naturaleza, son en general todas las deidades menores femeninas que provienen en origen de la Mitología Griega. Las ninfas se reflejan en la mitología clásica como seres subalternos que llenaban el universo. Representan la fecundidad de la naturaleza.. El vocablo ninfa expresa la idea de evolución, crecimiento, apertura.

Las Ninfas de los arboles o de la madera son seres mágicos procedentes de las fuerzas de la Madre Naturaleza. Bellas, muy hermosas, con cabellos largos y cuerpos preciosos. Suelen ser encantadoras, cantan dulcemente y les gustan particularmente los sauces y los robles. A veces su piel tiene los tonos del tronco del árbol. Las margaritas son las flores favoritas .

Su creación es simple; la esencia natural de Ninfa crea un cuerpo y lo “habita”. Surgieron de un árbol llamado «Árbol de las Hespérides». Algunas de ellas iban al Jardín de las Hespérides para proteger las manzanas de oro que en él había. Pueden desparecer entrando en un árbol, como si atravesaran un portal tridimensional.

La dríade, por Evelyn De Morgan.
La dríade, por Evelyn De Morgan.

Los bosques donde solían habitar estas ninfas eran sagrados y prohibidos. Eran vigorosas y frescas como el árbol que guardaban , del cual tomaron su talla y por mimetismo su forma de tronco y raíces.

La tradición distingue entre dríades y hamadríades, considerándose las segundas asociadas específicamente a los robles, mientras las primeras erraban libremente por los bosques. Las  Meliai eran las ninfas de los fresnos  Las ninfas de los árboles frutales eran llamadas Mélides , Melíades (ninfas del manzano), Leuces (ninfas de los álamos blancos), Epimélides o Hamamélides…

Entre las más conocidas se encuentra notablemente Eurídice, la mujer de Orfeo y Dafne que fue perseguida por Apolo y los dioses la convirtieron en árbol de laurel. En El banquete de los eruditos Ateneo menciona a ocho hamadríades, hijas de Óxilo y una doncella llamada Hamadría:

  • Karya (‘castaño’);
  • Balanos (‘encina’);
  • Kraneia (‘cerezo’);
  • Morea (‘morera’);
  • Aigeiros (‘chopo’);
  • Ptelea (‘olmo’);
  • Ampelos (‘vid’);
  • Syke (‘higuera’).

Las dríades no son inmortales, pero pueden vivir mucho tiempo. Las Ninfas de los árboles,  se creía que morían junto con los árboles en los que vivían y con los que habían llegado a existir. Por esta razón, las dríades y los dioses castigaban a los mortales que dañaban a los árboles.  Dañar el árbol de una dríada la daña también a ella, pero puede defender su árbol creando tormentas y rayos.

mujerarbol
Las criaturas elementales de los bosques y prados  antiguamente eran conocidos con los nombres de silvanos, dríadas, hamadríadas y faunos.
Abrazar un árbol y estar descalzo sobre la tierra de sus raíces es excelente para descargar energías negativas.
Lo más rápido es descalzarse y sentir como a través de las plantas de los pies se descarga energía hacia el suelo. Esta energía podemos visualizarla como proyectándola al centro de la tierra a través de raíces que salen de nuestros pies. Además agregamos la respiración conciente, absorbiendo energías de luz del ambiente en donde estemos y descargando por raíces al exhalar. Realizar este ejercicio durante unos 10 minutos. No olvides agradecer al arbol y a su Elemental su ayuda

Te dicen que un árbol es sólo una combinación de elementos químicos. Prefiero creer que Dios lo creó, y que es habitado por una ninfa.

Auguste Renoir

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