Hécate, la Oscura Diosa Lunar

HecateCapitolHÉCATE  era una diosa lunar, una de las trinidades originales conectada con las tres fases de la luna que gobernaba el cielo, la tierra y el submundo.

Es identificada como el aspecto oscuro de Artemis. Así como Artemis personifica la luna creciente, Selene la luna llena, Hécate es la cara de la luna negra.  A diferencia de Artemis, que representaba la luz lunar y el esplendor de la noche, Hécate representaba su oscuridad y sus terrores.

Es la madre de todos los encantamientos y hechiceras, es la Madre Terrible que actúa desde las profundidades de la psique (según Jung).  

HECATE, LA ANCIANA SABIA

La diosa Hecate era uno de los nombres principales de la Madre Primigenia, la Anciana, la hechicera, la bruja , la enigmática diosa del paleolítico. 

Los cultos populares que la veneraban como diosa madre hicieron que fuese integrada en la mitología griega.  Adicionalmente, a medida que la adoración de Hécate crecía, su figura fue incorporada al mito posterior del nacimiento de Zeus como una de las comadronas que escondieron al niño, mientras Crono consumía la roca falsa que le había dado Rea.

El nombre Hécate deriva de la diosa-comadrona egipcia Hequit, Heket o Hekat. El Heq era el matriarcado tribal del Egipto predinástico, presidido por una mujer sabia. Heket era una diosa con cabeza de rana conectada con el estado embrionario en el que el grano muerto se descomponía y comenzaba a germinar. Era también una de las comadronas que asistía cada mañana al nacimiento del sol. Está relacionada también a la sangre menstrual que originalmente era considerada sagrada y misteriosa.

Sus orígenes mitológicos no son claros, y hay discrepancias entre los pocos relatos que existen de su árbol genealógico. Por lo general, se la describe como un titán que siguió siendo diosa después de que Zeus y los olímpicos derrotaran a estas divinidades arcaicas. Hesíodo, en la Teogonía (aproximadamente en 700 a. de C), relató que su nombre significaba “la que tiene más poder”, que despertaba una mayor devoción que las otras divinidades y había sido objeto del favor de Zeus, al haber recibido poder sobre la tierra, el mar y el cielo.

Hécate es una diosa ctónica preolímpica. Es una titánide, hija de Perses y Asteria. Asteria significa «el estrellado», y Perses quiere decir «el destructor». Los registros más antiguos de Hécate en la literatura griega aparecen en la Teogonía de Hesíodo (siglo VIII a. C). Se nos presenta como una poderosa protectora y guardiana de la humanidad. Ella fue la única titánide que ayudó a Zeus en la batalla entre dioses y titanes, por lo que no fue desterrada a los reinos del mundo inferior después de la derrota de los titanes a manos de los olímpicos. Después de la guerra, Zeus comenzó a gobernar el cielo, Poseidón el mar y Hades el inframundo, pero Hécate continuó su reinado sobre los tres mundos.

Otra versión de la  mitología también nos habla a veces de Hécate como una de las diosas menos conocidas, hija menor de Zeus, que había sido diosa de la Luna. Zeus reconoce sus poderes y sus antiguos privilegios. Hesíodo enfatiza que Hécate era la única hija de Asteria, una diosa de las estrellas hermana de Leto, a su vez madre de Artemisa y Apolo. La abuela de estos tres primos era Febe, la anciana titánide que personificaba la luna. Hécate era una reaparición de Febe, y por tanto diosa lunar, que se manifestaba en la oscuridad de la luna. Hesíodo, en la Teogonía 410-414, dice:

Asteria concibió y parió a Hécate, a quien Zeus, hijo de Crono, honró por encima de todos los dioses, llenándola de las más cumplidas mercedes. Su potestad abarca la Tierra y el mar infecundo; pero no acaban ahí sus privilegios, sino que los tiene también en el estrellado Cielo, y es entre todas respetada por las deidades inmortales.

Zeus le dio su parte en la tierra, las aguas y el cielo estrellado. También es llamada “la distante” y “la Loba”, y si se le hace caso a Hesíodo, es una de las hijas de la Noche. Su madre Asteria sería hermana de Leto, la madre de Apolo y Artemis.

Heródoto la llama Atena y nos cuenta que a sus sacerdotisas, de la tribu de los pedaseos, les salía la barba cuando tenía que ocurrir un desastre.  También ayudará a Perséfone. En Hesíodo no tiene ningún carácter infernal. Aparece en el himno homérico  ayudando a  Demeter como la única que puede escuchar a Perséfone secuestrada en el mundo subterráneo.

A Hécate se la describe como una diosa lunar que lleva un reluciente tocado o una cinta de estrellas y sostiene una antorcha encendida en cada mano. Se decía de ella que iba por los caminos de la antigua Grecia acompañada de sus perros negros.

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HECATE, LA PERRA NEGRA

La perra es el animal más comúnmente asociado a Hécate, quien a veces es llamada la “perra negra” . Su relación con la perra era originalmente proveniente de la historia troyana de la reina Hécuba, que saltó al mar después de la caída de Troya y fue transformada por la diosa en su familiar, una perra negra. En cuanto al turón fue originalmente la bruja Gale que Hécate transformó en bestia para castigarla por abusar de su poder. Otros dicen que fue Galinthias, la enfermera de Alcmena, transformado por Ilitía enojada, pero recibida por Hécate como su animal.

A veces, Hécate aparece con tres cabezas, como Cerberos y con seis brazos, casi una reminiscencia de la diosa india Kālī.

Su estrella es Sirio y se la asocia también con los perros que ladran a la luna. Se creía que, en las noches sin luna (luna negra o luna nueva invisible), ella vagaba por la tierra con una jauría de perros fantasmales y aulladores que precedían su aparición. Algunas veces dicen que aúlla como los perros que la siguen. En Turquía occidental, en Caria, sus adoradores sacrificaban perros en su honor y realizaban rituales orgiásticos

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HECATE, OFRENDAS Y SERVICIOS

Hécate entre los griegos, llamada durante la Edad Media la Reina de la Brujas, era una deidad del inframundo y la Luna, adorada en encrucijadas en las que se le hacían sacrificios durante la luna llena.

Extendía su benevolencia a todos los hombres concediendo los favores que se le piden en todos los ámbitos (prosperidad material, don de la elocuencia, victoria en las batallas y juegos, etc) pues su poder es inmenso. Hécate era cuidadosamente servida:

Todavía ahora, cuando alguno de los hombres de la tierra los propicia, celebrando magníficos sacrificios según costumbre, invoca repetidamente a Hécate. Muy fácilmente obtiene gran honor aquél cuyas súplicas acepta complaciente la diosa, y le concede prosperidad puesto que está en su mano.

En la Antigua Grecia existían unas fiestas llamadas Hecatesias, en honor a Hécate (Protectora de la familia y los niños). En Atenas, todas los meses por las tardes del día que entraba el novilunio o luna nueva, las personas acomodadas o pudientes preparaban en la calle una cena o festín público, destinado especialmente a los pobres; este festín se creía presidido por la divinidad, por lo que se denominaba la cena de Hécate, cuya Diosa participaba del convite y en su honor se comían serpientes.

Al cierre de cada mes, platos con comida se colocaban para ella, de este modo se impedía el mal en los puntos donde los caminos están cruzados entre sí, y este alimento era consumido por la gente pobre. Los sacrificios ofrecidos a Hécate consistían en perros, miel, y los corderos hembras negros.

La rana, criatura anfibia que vive en dos elementos (tierra y agua) , está también consagrada a Hécate y a la diosa rana egipcia Heqet, con la que a menudo se la asocia.

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Cerámica de figuras rojas atribuida al pintor de Perséfone. 440 a.C. Perséfone emerge del Hades con Hécate en presencia de Hermes y Deméter. The Metropolitan Museum of Art.

Un día asomada desde una gruta, Hécate presención el rapto de Perséfone, y no dudó de ayudar a su madre Demeter a buscarla. Con una antorcha en la mano, ambas diosas recorrieron todos los caminos hasta que dieron con la doncella. Hades la había secuestrado para hacerla su esposa, así que Demeter hizo un trato con él : consentiría la unión si permitía a Perséfone subir a la superficie cada séis meses para estar con ella. Hades estuvo de acuerdo y Perséfone se convirtió en la reina del inframundo.

Fue entonces cuando Hécate se ofreció a acompañar y a guiar a la doncella el tiempo que pasase en el reino de Hades, porque Perséfone temía la oscuridad y podría perderse. Como recompensa por su noble comportamiento y por su apoyo y amistad incondicional a la joven esposa, Hades la premió nombrándola huésped de honor en el reino de los muertos.

Hécate tenía un papel y poder especial en los cementerios. En el  Hades gozaba de gran autoridad, porque era conocida como la reina invencible y presidía las ceremonias de expiación y purificación de las sombras a las que  se les permitía reparar las malas acciones de su vida pasada.  Su presencia en el mundo subterráneo era la que otorgaba a los pre-helénicos la esperanza del renacimiento y la transformación, como opuesta a Hades, que representa la inevitabilidad de la muerte. Esta diosa ampliaba el concepto de inframundo, que no era un lugar de castigo, sino que era el vientre oscuro de la diosa donde uno iba a ser purificado, curado y preparado para el renacimiento.

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El único templo de Hécate que se mantiene en pie en el mundo: el lugar sagrado de la ciudad de Stratonikeia

TEMPLOS Y CELEBRACIONES DE HECATE

El templo de Hecate de la región de Yagatan, en la ciudad de Mugla, en Turquía, tuvo mucha importancia en las antiguas civilizaciones frigias y carias. Es el único templo dedicado a Hécate que aún se mantiene en pie en el mundo, por lo que es una atracción para muchos visitantes. Las excavaciones de este lugar comenzaron en 1891 y continúan en la actualidad.

Su culto se daba especialmente en las ciudades de Lagina y Stratonikeia, que son asentamientos carios fechados en el 300 a. C. El significado del nombre Hekatomnos que fue dado a los reyes de Caria es «El sirviente del templo de Hécate». El lugar sagrado de Lagina está conectado con la ciudad de Stratonikeia, uno de los centros de la civilización caria. Se encuentra en el suroeste de Anatolia. En la Antigüedad, la región entre el río Menderes (su antiguo nombre es Maiandros) y el río Dalaman (antiguamente Indos) se llamaba Caria. Se cree que este nombre proviene de los kars, que se asentaron en esta región aproximadamente en el 1000 a. C. Todavía se debate de dónde proceden.

El principal templo de Hécate se encontraba en Lagina, donde la diosa era servida por eunucos, y en Grecia se celebraban festivales en su honor el 13 de Agosto y el 30 de Noviembre, mientras que los romanos le consagraron el 29 de cada mes lunar (luna negra)

Los festivales en honor de Hécate se celebraban cada año, y uno más importante cada cuatro años. La fiesta cuatrienal de Hekatesia-Rumania se ha celebrado desde el año 81 a. C. Se llama Hekatesia o Festival de la Guardiana (portadora de llaves), en el cual la llave del templo es llevada de Lagina a Stratonikeia y traída de vuelta. Esto simboliza la relación entre Lagina y Stratonikeia y también a Hécate teniendo las llaves del inframundo.

En el festival, jóvenes doncellas, llamadas kleidophoros, llevaban la llave del templo, y también asistían hombres. Todas las personas que acudían a la fiesta entraban en el lugar sagrado a través del propileo. Los que oficiaban el servicio descendían los diez escalones del este y se dirigían al altar. Los que venían a ver la ceremonia, se dirigían al pórtico a través de la puerta izquierda y se sentaban en los escalones, esperando el inicio de la ceremonia.

EL STROPHALOS DE HECATE

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En los llamados Oráculos caldeos Hécate fue también asociada a un laberinto serpentino alrededor de una espiral, conocido como “rueda de Hécate” o “Strophalos de Hécate” . 

El simbolismo alude al poder de la serpiente para renacer, al laberinto de conocimiento a través del cual Hécate guíaría a la humanidad y a la llama de la propia vida.El Strophalos  puede haber sido un laberinto serpentino alrededor de una espiral central o la rueda y es representativo del poder del conocimiento y la divinidad femenina.

Se asocia con un curioso diseño en forma de rueda, conocido como rueda de Hécate, o los “Strophalos de Hécate”. Es un círculo  que encierra un laberinto serpentino con tres pestañas principales, que a su vez se encuentra a alrededor de un espiral de fuego central. El simbolismo se refiere también a la llama de la vida misma. «Los senos productores de vida de Hécate, esa Llama Viviente que se viste a sí misma de Materia para manifestar la Existencia» (verso 55 de la traducción de Cory de los oráculos caldeos). Quizá haya también alguna relación entre este laberinto o rueda de Hécate y Ariadna, a la que se consideraba “Señora del Laberinto”

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HECATE TRIVIA: TRIPLE DIOSA DE LAS ENCRUCIJADAS

Hécate fue representada a menudo en forma de triple diosa de la encrucijada (Hekate trioditus o trivia) considerada no sólo por su capacidad de decisión en la vicisitudes del destino, sino además los aspectos de toda la naturaleza creada: nacimiento, desarrollo y muerte. Sus tres caras reflejan de un modo fascinante el carácter cíclico de la naturaleza con los tres aspectos de la Diosa: la Doncella -luna creciente-, la Madre -luna llena- y la Anciana -luna menguante-. Cada una simboliza una etapa en la vida de la mujer. Por esta multiplicidad de personalidades, esta diosa, conocida como Hécate, se asocia a las encrucijadas.

En algunas representaciones, Hécate se muestra como tres personas. Las estatuas de Trivia y Tricephalus (dos de los nombres con que se la conoce) fueron colocadas en  encrucijadas y se relacionan con esta triple representación. En las imágenes suele sostener en su mano una antorcha, una llave, un cuchillo y, a veces, una serpiente.
Su antorcha es un símbolo de la luz que ilumina la oscuridad, pues los griegos asignaron a Hécate el papel de portadora de la sabiduría. En varios mitos, Hécate muestra a los héroes el camino con su antorcha.

Dicen que se ocupa en extraviar a los viajeros cuando se encuentran en las encrucijadas.  Se creía que Hécate y su jauría de perros aparecían en esos espacios apartados, que eran para los viajeros lugares demoníacos y espectrales. Con Hermes, era la guardiana de las encrucijadas en las que el camino correcto no se conoce.  Allí se levantaban estatuas en forma de una mujer de triple cuerpo o bien tricéfala. Eran muy abundantes, antiguamente, en los campos, y a su pie se depositaban ofrendas.

Hécate es la versión griega de la Trivia (‘tres caminos’) de la mitología romana. En el siglo VII, Elegio acostumbraba a recordar a su recién convertida congregación de Flandes que «ningún cristiano debería prestar o guardar devoción alguna a los dioses de los trivios, donde tres caminos se cruzan, a los fanos o las rocas, o fuentes o arboledas o esquinas».

Por estar en el cruce de caminos, Hecate puede mirar al pasado al presente y al futuro. Uno de sus aspectos es representado en la Trivia romana. Las descripciones históricas muestran su enfrentamiento en tres direcciones diferentes, una clara referencia a la naturaleza tripartita de esta antigua Diosa.

Como diosa triple, a veces aparecía representada con tres cabezas: de perro, caballo y oso, o de perro, serpiente y león. El arte representa también a Hécate a menudo con tres cuerpos o tres cabezas y con serpientes entrelazadas alrededor de su cuello ya que es una divinidad triforme: lunar, infernal y marina. Los marinos la consideraban su numen titular y le pedían que les asegurase buenas travesías.

En la mayoría de las culturas o religiónes, la percepción de la trinidad es bastante notoria, ejemplo claro es la “Santísima Trinidad” que acepta el lado católico.

Nombres y Epítetos de Hecate

Hécate posee muchos nombres: Chthonia (diosa del inframundo), Crataeis (la poderosa), Enodia (diosa del camino), Propylaia (la que está antes de la puerta), Phosphoros (portadora de luz), Soteira (salvadora), Trivia (diosa de los tres caminos), Kleidouchos (guardiana de las llaves) y Tricephalus (tres cabezas).

Entre varios de sus epítetos podemos ver cuando se le llamaba Hécate Prytania,  asimilada como “Reina de los Muertos” aunque no debemos confundir la palabra “muertos” al significado de guía de almas, por el contrario el epíteto “Prytania” es más cercano a la Reina del Inframundo; más allá del Reino de Hades; pudiendo considerarse el Tártaro no únicamente como la prisión creada para los antiguos titanes, sino más bien la última entrada al reino de las sombras, donde moran los Dioses primigenios más allá del reino de la consciencia.

Ferea era un sobrenombre de Hécate.  En cuanto a su nombre Kleidouchos, la clave de su significado está en el papel de Hécate como guardiana, siendo la que podría abrir las puertas del conocimiento sagrado. Los himnos órficos se refieren a ella como la «reina portadora de las llaves del cosmos entero».

Himno Órfico a Hékate

Celebro a Hécate protectora de caminos
y de encrucijadas, agradable,
celeste, ctonia y marina,
de azafranado peplo,
sepulcral, que entra en frenesí
junto con las almas de los muertos,
hija de Perses, amante de las soledades,
que se regocija con los ciervos,
nocturna, protectora de los perros,
reina irresistible,
acompañada de ruidos de animales,
desceñida, de aspecto irresistible,
diosa de los toros,
señora poseedora de las llaves de todo el mundo,
conductora, ninfa,
nutricia de jóvenes,
que vives en los montes;
suplicando a la doncella que se haga presente
en las santas iniciaciones,
siempre propicia para el boyero
y con ánimo grato.

(Himnos Orficos, h. s. VI a.C.).

Los nombres de Propylaia y Soteira, aluden a que se creía que Hécate evitaba todo mal, y sus estatuas se colocaban delante de puertas y entradas en tiempos antiguos. Hécate fue representada con perros a su lado en floreros antiguos. Aparece también simbólicamente como mujer-perro y mujer-lobo. Se decía que Hécate comienza a vagar por la noche cuando los perros comienzan a aullar. Al igual que Cerbero (el perro de tres cabezas de Hades) protege el inframundo, los perros de Hécate protegen los misterios. Su nombre Chthonia (diosa del inframundo) demuestra que ella está relacionada con misterios desconocidos.

EPITETOS DE HECATE:

Es conocida por muchos epítetos, Reina de la Noche, Reina de la Muerte, Diosa de las Brujas, Diosa Obscura, Anciana de la Triple Luna, Diosa Guardiana de las Encrucijadas, y mas muchos más

Aedonaea (Dama del inframundo)
Anassa eneri (Reina de los muertos)
Apotropaia (que se aleja / protege)
Atalus (tierna)
Brimo ( terrible)
Chthonia (de la tierra / inframundo)
Enodia (en el camino)
Klêidouchos ( sosteniendo las llaves)
Kourotrophos (enfermera de niños)
Liparocredemnus (peinado brillante)
Nyctipolus (vagando por la noche)
Phosphoros (trayendo o dando luz)
Propolos (que sirve / asiste)
Propulaia / Propylaia (antes de la puerta)
Scylacagetis (líder de los perros)
Soteira (salvadora)
Trimorphe (tres formatos)
Triodia / Trioditis (que frecuenta encrucijadas)
Zerynthia (del monte Zerynthia en Samotracia) …

Hay muchos más nombres de la Diosa, cada uno una mujer, cada uno un tiempo y un espacio en todos los tiempos, encontrar la energía de la diosa en el recorrido de uno, es encontrarse con estas posibilidades de ser en la vida, con valores y dones que podemos acceder, por lo que la sus nombres son solo una de las mil llaves que abren la puerta a saber más de ti.

Una diosa, en definitiva, cuyo estudio requiere una profunda revisión

HECATE,  GUARDIANA DE LOS UMBRALES, DIOSA DEL INFRAMUNDO. REINA DE LOS MUERTOS

MAS INFORMACIÓN:

#HECATE

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Hécate, por William Blake

FUENTES:

16 comentarios en “Hécate, la Oscura Diosa Lunar

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