María Magdalena, Madre del Cristianismo Gnostico

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“Fuera, junto al sepulcro, estaba María, llorando. Mientras lloraba, se asomó y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús. Ellos le preguntaron: “Mujer ¿por qué lloras? Da media vueltas y ve a Jesús de pie, pero no sabía que era Jesús. Jesús le dice: Mujer ¿por qué lloras? ¿a quién buscas? Jesús le dice: “¡María!” Ella se vuelve y la dice: “¡Maestro!” (Jn 20,11-18)

María Magdalena  o María de Magdala y, a veces La Magdalena , es una figura religiosa en el cristianismo. Es mencionada, tanto en el Nuevo Testamento canónico como en varios evangelios apócrifos, como una distinguida discípula de Jesús de Nazaret. Es considerada santa por la Iglesia católica, la Iglesia Ortodoxa y la Comunión Anglicana, que celebran su festividad el 22 de julio. Reviste una especial importancia para las corrientes gnósticas del cristianismo.

El gnosticismo es un conjunto de corrientes sincréticas filosófico-religiosas que llegaron a mimetizarse con el cristianismo en los tres primeros siglos de nuestra era, convirtiéndose finalmente en un pensamiento declarado herético después de una etapa de cierto prestigio entre los intelectuales cristianos. En efecto, puede hablarse de un gnosticismo pagano y de un gnosticismo cristiano, aunque el más significativo pensamiento gnóstico se alcanzó como rama heterodoxa del cristianismo primitivo. Según esta doctrina los iniciados no se salvan por la fe en el perdón gracias al sacrificio de Cristo, sino que se salvan mediante la gnosis, o conocimiento introspectivo de lo divino, que es un conocimiento superior a la fe. Ni la sola fe ni la muerte de Cristo bastan para salvarse. El ser humano es autónomo para salvarse a sí mismo.     En 1945 fue descubierta una biblioteca de manuscritos gnósticos en Nag Hammadi (Egipto), que ha permitido un conocimiento mejor de sus doctrinas, anteriormente sólo conocidas a través de citas, refutaciones, apologías y heresiologías realizadas por Padres de la Iglesia.

Las primeras seguidoras de Jesús eran mujeres galileas que se reunían para comidas comunes, eventos de oración y encuentros de reflexión religiosa con el sueño de liberar a toda mujer en Israel. Fue precisamente esa corriente emancipatoria del dominio patriarcal la que posibilitó el nacimiento del movimiento de Jesús como discipulado igualitario de hombres y mujeres, en el que éstas desempeñaron un papel central y no puramente periférico. La presencia y el protagonismo de las mujeres en dicho movimiento, fue de la mayor importancia para la praxis de solidaridad desde abajo. La actividad de las mujeres fue determinante para que el movimiento de Jesús continuara tras su ejecución y se extendiera fuera del entorno judío

La mujer que aparece casi siempre citada en primer lugar en el grupo de las amigas de Jesús es María Magdalena, que toma el nombre de su lugar de origen, Magdala, pequeña ciudad pesquera de la costa oriental del lago de Galilea, entre Cafarnaún y Tiberiades.

Evangelio de María Magdalena. Fuente: Wikipedia
Evangelio de María Magdalena. Fuente: Wikipedia

Se denomina evangelio de María Magdalena a un evangelio apócrifo gnóstico, escrito entre los años 120 y 180 d.C. Han llegado hasta nuestros días sólo algunos fragmentos. María, , relata una visión y el diálogo que mantuvo con Jesús en esta visión, lleno de términos propios del pensamiento gnóstico. Pueden encontrarse ciertas analogías entre las ideas expuestas en este evangelio y religiones orientales como el taoísmo y el budismo.

El testimonio de María es rechazado por Andrés y por Pedro, quienes dudan de que Jesús haya preferido a una mujer antes que a ellos para hacerle revelaciones secretas. Sin embargo, Leví (el apóstol Mateo) decide predicar “el evangelio según María”.

Leví dice a Pedro: «Siempre tienes la cólera a tu lado, y ahora mismo discutes con la mujer enfrentándote con ella. Si el Salvador la ha juzgado digna, ¿quién eres tú para despreciarla? De todas maneras, Él, al verla, la ha amado sin duda. Avergoncémonos más bien, y, revestidos del hombre perfecto, cumplamos aquello que nos fue mandado. Prediquemos el evangelio sin restringir ni legislar, (sino) como dijo el Salvador». Terminado que hubo Leví estas palabras, se marchó y se puso a predicar el evangelio según María.

El texto revela las tensiones existentes en las primitivas comunidades cristianas entre los protoortodoxos, representados por Pedro, y los gnósticos, simbolizados por María Magdalena. Una confrontación similar existe en otros textos gnósticos, como el evangelio de Tomás, la Pistis Sophia o el evangelio copto de los egipcios. Además, de acuerdo con este texto, María Magdalena habría sido depositaria de revelaciones secretas de Jesús, y habría tenido un papel destacado en la comunidad cristiana postpascual. Los apostoles Pedro y Andrés representan posiciones ortodoxas que niegan la validez de la revelación esotérica y rechazan la autoridad de las mujeres para enseñar .

Cuando Jesús es condenado a muerte, los discípulos varones huyen por temor a ser identificados como miembros de su movimiento y correr la misma suerte que él. Sólo las mujeres que le habían seguido desde Galilea le acompañan en el camino hacia el Gólgota y están a su lado en la cruz. Dentro del grupo de mujeres, los evangelios llamados sinópticos (Marcos, Mateo y Lucas) citan a María Magdalena en primer lugar. Ella funge como discípula fiel no de un Mesías triunfante, sino de un crucificado por subvertir el orden establecido tanto religioso como político.

Los cuatro evangelios del Nuevo Testamento  relatan que Jesús resucitó de entre los muertos al tercer día después de su muerte y se apareció a sus discípulos en varias ocasiones. En todos ellos, la primera en descubrir la resurrección de Jesús es María Magdalena  y que esta dio al resto de los seguidores de Jesús la buena noticia, pero no fue creída .

Los cuatro evangelios fueron escritos para cuatro comunidades Cristianas dispares en un período de treinta a cuarenta años. El que se nombre a María Magdalena idénticamente en todos indica que fue reconocida por todos como la principal testigo de la Resurrección. Apóstol de apóstoles es el título que da a María Magdalena Hipólito de Roma, quien no considera a las mujeres mentirosas, sino portadoras de la verdad, y las llama apóstoles de Cristo. En la misma línea se expresa san Jerónimo, quien reconoce a María Magdalena el privilegio de haber visto a Cristo resucitado “incluso antes que los apóstoles”.

Jesús con esta primera aparición a María Magdalena,  le otorga el reconocimiento de la perfecta  unión  que existe entre ambas figuras. Finalmente, Cristo se apareció a los once apóstoles, a los que reprendió por no haber creído en su resurrección. Mas claro de la importancia de la Magdalena, imposible.  ¿Jesús estaba casado con María Magdalena?  Ello no es más que una pura especulación. Pero son numerosos los pasajes –especialmente entre los evangelios apócrifos- en los que se adivina un fuerte vínculo emocional entre Jesús y María Magdalena.  En varios textos gnósticos, como el evangelio de Felipe, se muestra que Jesús tenía con María Magdalena una relación de mayor cercanía que con el resto de sus discípulos, incluidos los apóstoles. En concreto, el evangelio de Felipe habla de María Magdalena como «compañera» de Jesús y menciona que éste la besaba en la boca.

María Magdalena fue fuente de inspiración para una de las místicas más importantes en la Iglesia Católica, santa Teresa del Niño Jesús, quién admiraba este amor tan profundo relatado en el Evangelio en el cual María Magdalena piensa en servir a quien ama; así, Teresa decidió dedicar su vida a quién más amaba: Jesús de Nazaret. En 1894 escribió: «Jesús nos ha defendido en la persona de María Magdalena». Otra destacada mística católica que encontró inspiración y consuelo en María Magdalena fue la doctora de la Iglesia santa Teresa de Ávila, quien refirió haber recibido ayuda espiritual de la Magdalena

 La tradición oriental afirma que después de Pentecostés, Maria Magdalena fue a vivir a Efeso con la Virgen María y San Juan y que murió ahí. Pero, según la tradición francesa adoptada por el Martirologio Romano y muy difundida en occidente, María Magdalena fue con Lázaro y Marta a evangelizar la Provenza y pasó los treinta años de su vida en los Alpes Marítimos, en la caverna de la Sainte Baume. Poco antes de su muerte fue trasladada milagrosamente a la capilla de San Maximino, donde recibió los últimos sacramentos y fue enterrada por el santo.

Mientras que el cristianismo oriental honra especialmente a María Magdalena por su cercanía a Jesús, considerándola “igual a los apóstoles”, en Occidente se desarrolló, basándose en su identificación con otras mujeres de los evangelios la idea de que antes de conocer a Jesús, había sido muy pecadora y de ahí viene el suponer, aunque la Iglesia Católica no lo afirme, que se haya dedicado a la prostitución.

En 1969, el papa Pablo VI retiró del calendario litúrgico el apelativo de «penitente» adjudicado tradicionalmente a María Magdalena; asimismo, desde esa fecha dejaron de emplearse en la liturgia de la festividad de María Magdalena la lectura del evangelio de Lucas 24 acerca de la mujer pecadora. Desde entonces, la Iglesia Católica ha dejado de considerar a María Magdalena una prostituta arrepentida. Sin embargo, esta visión continúa siendo la predominante para muchos católicos.

La Magdalena Leggente de Barcelona . Se trata de un pequeño óleo sobre cobre (de 15 por 12,5 centímetros) que representa a una Magdalena Leggente, un tema popular en la iconografía de esta santa, vinculado a la tradición cátara.
La Magdalena Leggente de Barcelona . Se trata de un pequeño óleo sobre cobre (de 15 por 12,5 centímetros) que representa a una Magdalena Leggente, un tema popular en la iconografía de esta santa, vinculado a la tradición cátara.

En el mundo del arte y la hagiografía Cristiana, María Magdalena ha sido increíblemente idealizada románticamente, simbolizada, y mistificada. Algunas de las pinturas históricas, son casi pornografía beata, presentándola como un epítome de sensualidad y espiritualidad. El efecto neto ha sido reforzar la desafortunada noción de que la sexualidad, especialmente la femenina, es algo vergonzoso, pecador y digno de arrepentimiento. El relato bíblico real de María Magdalena pinta un retrato muy diferente al de la reformada prostituta con los pechos desnudos del arte Renacentista.

Durante las últimas décadas se está produciendo un fuerte movimiento de recuperación de la figura de María Magdalena por parte de especialistas del Nuevo Testamento, preferentemente mujeres, que leen los textos en perspectiva de género, de historiadores e historiadoras, que llevan a cabo una reconstrucción no patriarcal de los primeros siglos del cristianismo, y de la teología feminista, con su lúcida y certera hermenéutica de la sospecha. Papel fundamental han desempeñado en esta recuperación los evangelios llamados apócrifos, sobre todo los de carácter gnóstico, entre los que cabe citar el Evangelio de Tomás, el Evangelio de Felipe, el Evangelio de María y Pistis Sophia.

Los secretos de María Magdalena

Este documental de History Channel recoge los puntos de vista que se han dado alrededor de la figura controvertida de María Magdalena. Desde su presunto papel en Cristianismo primitivo como una de sus primeros líderes hasta su -íntima- cercanía con Jesús de Nazareth.

FUENTES:

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