9 de febrero – Santa Apolonia de Alejandría

Cuadro de Francisco de Zurbarán (ca. 1631) Museo del Louvre procedente del convento de la Merced Descalza del Señor San José (Sevilla) Origen : Wikipedia
Cuadro de Francisco de Zurbarán (ca. 1631) Museo del Louvre procedente del convento de la Merced Descalza del Señor San José (Sevilla) Origen : Wikipedia

HOY ES SANTA APOLONIA, una de las santas preferidas de quien tiene miedo al dentista. Es la santa patrona de los Cirujanos Dentistas, por lo que en su santo, el 9 de febrero, también se celebra el día de los odontólogos.

Santa Apolonia es una más del grupo de vírgenes mártires que sufrieron en Alejandría (Egipto) durante un levantamiento local contra los cristianos, antes de la persecución de Decio. Fue martirizada mediante la extracción violenta de todos sus dientes (por esta causa es considerada la patrona de la odontología).

Dionisio, el obispo de Alejandría (247-265), relata los sufrimientos de sus feligreses en una carta dirigida a Fabio, el obispo de Antioquía; algunos largos extractos de la carta se han preservado en Eusebius Historia Ecclesiae (yo: vi: 41). Después de describir cómo un hombre y una mujer cristianos, Metras y Quinta, fueron agarrados y asesinados por la muchedumbre, Metras fue martirizado clavándole clavos en sus ojos; a Quinta se la obligó a rezarle a ídolos y en vez de adorarlos los insultó, por esta razón la sacaron de la ciudad por los talones y la lapidaron, y de cómo las casas de varios otros cristianos fueron saqueadas, Dionisio continúa:

«En ese tiempo Apolonia, parthénos presbytis, era considerada importante. Estos hombres la agarraron también y con repetidos golpes rompieron todos sus dientes. Entonces amontonaron palos y encendieron una hoguera afuera de las puertas de la ciudad, amenazando con quemarla viva si ella se negaba a repetir, después de ellos, palabras impías, como blasfemias contra Cristo o invocación a dioses paganos. Por petición propia, fue entonces ligeramente liberada, saltando rápidamente en el fuego, quemándose hasta la muerte».

Joan Amades, en su obra Costumari català: el curs de l’any (Barcelona Salvat, 1950, vol. 1, pp. 744-745) nos relata una versión de la vida de la mártir alejandrina que es tan infundada como disparatada, además de muy cuestionable hoy en día.

Tal relato dice que Apolonia nació en Barcelona (España) y que estaba casada con un hombre de mal genio, cabezota y furioso, que nunca estaba satisfecho con nada de lo que hacía y le pegaba constantemente. Cansada de aquella vida miserable, se hizo monja dominica. Pasado un tiempo, se le apareció Jesucristo cargado con una inmensa cruz que arrastraba trabajosamente. Tras tres días de repetida visión, Apolonia quiso ofrecerle su ayuda, pero Jesús respondió: “Apolonia, Apolonia, ¿cómo quieres ayudarme a llevar mi cruz si no puedes llevar la tuya?” Con estas palabras entendió que debía volver a casa y asumir estoicamente el sufrimiento que le había tocado. Allí, según Amades, “su marido, cuando la vio, sin decirle palabra le arreó un par de bofetadas tan fuertes que le saltó todas las muelas y todos los dientes de la boca”.

Con este relato, cargado de una atroz misoginia, típica de la época medieval, explicaban los lugareños el patronazgo de Santa Apolonia sobre los dolores de muelas. Naturalmente esta barbaridad no tiene que ver con la mártir auténtica, que vivió en el siglo III de nuestra era y fue martirizada en Alejandría de Egipto, y cuyo relato verídico conocemos por una carta del obispo local, Dionisio. Pero si parece un disparate inventar estas historias sobre santos populares bastante conocidos, el ejemplo sirve para pensar cuántas de las historias y relatos que conocemos de los santos no tendrán un origen tan simple y arbitrario como ésta, y hasta qué punto podemos decir que sabemos algo de los santos de esas épocas tan tempranas.

santa-apoloniaEn la Edad Media solía decirse que cuando se tuviera un dolor de muelas se rezaba a Santa Apolonia y el dolor desaparecía. A continuación, la oración a Santa Apolonia que dicen que recitarla calma el dolor:

“A la puerta del cielo
Polonia estaba
Y la Virgen María
La consolaba
Dí, Polonia, ¿Qué haces?
Duermes o velas?
Señora mía, ni duermo
ni velo
que de un dolor de muelas
me estoy muriendo”

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