La Diosa ISIS. “Fuerza fecundadora de la naturaleza”.

La diosa Isis, pintura mural, ca. 1360 a. C. ( F/W) Su culto se propagó por todos los pueblos del Mediterráneo, resistiendo la expansión del cristianismo durante el Imperio romano hasta que fue prohibido en tiempos de Justiniano I, en el año 535
La diosa Isis, pintura mural, ca. 1360 a. C. ( F/W) Su culto se propagó por todos los pueblos del Mediterráneo, resistiendo la expansión del cristianismo durante el Imperio romano hasta que fue prohibido en tiempos de Justiniano I, en el año 535

ISIS es el nombre griego de una diosa de la mitología egipcia. Su nombre egipcio era Ast, que significa trono, representado por el jeroglífico que portaba sobre su cabeza. Fue denominada “Gran maga”, “Gran diosa madre”, “Reina de los dioses”, “Fuerza fecundadora de la naturaleza”, “Diosa de la maternidad y del nacimiento”.  Se le llamaba Señora de Todo, la Omnividente, la Todopoderosa, la Reina del Mundo Habitado, Estrella de Mar, Diadema de la Vida, Salvadora, Gracia, Belleza, Fortuna, Verdad, Sabiduría y Amor. ISIS , la diosa de los mil nombres se le llegó a identificar prácticamente con todas las diosas alumbradas por el fértil Mediterráneo. A cargo de Isis estaba la civilización, que era también su don supremo.

El origen de esta diosa no se conoce con exactitud, se cree que procede del Delta del Nilo y la primera leyenda queda atestiguada en los Textos de las Pirámides (3.000 a.C.). Isis (Ast en el Antiguo Egipto) significa literalmente “El Trono” y así se le empezó a adorar, como el trono del faraón. Es por esto que se le rinde culto como diosa madre, por ser madre de Horus y por dar origen al nombramiento del faraón, que como todos sabemos, es un ser divinizado.

Era más prominente mitológicamente como la esposa y hermana de Osiris y la madre de Horus y fue venerada como la esposa y la madre arquetípica. Coronada con la luna en cuarto creciente, sus sienes ceñidas con una diadema de lotos azules y en sus brazos el niño dios Horus, todavía algunas de sus estatuas se identifican con la Virgen María de los cristianos.

En el mito de Isis y Osiris se encierra la esencia de la religión y la espiritualidad de los antiguos egipcios. La historia se inscribe en una compleja cosmogonía con la que los egipcios trataban de explicar el origen del universo.  Isis y Osiris eran hijos del dios de la tierra y la diosa del cielo, Geb y Nut respectivamente, que a su vez descendían de otra pareja divina, Shu y Tefnut, creados por el dios primordial del universo, Atum. Isis y Osiris formaban una pareja, y tenían otros dos hermanos también casados, Set y Neftis.

Las primeras menciones de Isis datan de la dinastía V de Egipto en la cual se encuentran las primeras inscripciones literarias, pero su culto se hizo prominente más tarde en la historia egipcia, cuando se empezaron a absorber y sincretizar los cultos de otras diosas.

Himno a Isis, siglos III o IV, descubierto en Nag Hammadi:
Porque soy la primera y la última,
yo soy la venerada y la despreciada,
yo soy la prostituta y la santa,
yo soy la esposa y la virgen,
yo soy la madre y la hija,
yo soy los brazos de mi madre,
yo soy la estéril y numerosos son mis hijos,
yo soy la bien casada y la soltera,
yo soy la que da a luz y la que jamás procreó,
yo soy el consuelo de los dolores del parto,
yo soy la esposa y el esposo,
y fue mi hombre quien me creó,
yo soy la madre de mi padre,
soy la hermana de mi marido,
y él es mi hijo rechazado.
Respetadme siempre,
porque soy la escandalosa y la magnífica.

Arquetipo Madre Isis+ wonalixia
La diosa pájaro del IV milenio a.C. (Egipto predinástico) se refleja en las alas de Isis que todo lo protege. Isis es símbolo de poder, con sus alas extendidas, confiere a aquel que porta un solo amuleto suyo un soplo de inmortalidad y sabiduría.

El papel de Isis como guía a los infiernos, fue retratada a menudo con los brazos extendidos con alas en posición de protección. La imagen de las alas de Isis fue incorporado en el trono egipcio en el que se sentaban los faraones, las alas de Isis protegiendo.  En los textos de las pirámides se dice que el difunto “respira el hálito de Isis” (Budge “The Gods of the Egyptians” vol 1) imagen que surge del relato en la que Isis asume la forma de un milano y, con el batir de sus alas, creaba el viento o hálito de vida para despertar a su difunto esposo Osiris y devolverlo a la vida, concibiendo un hijo del dios mientras este yacía en su cofre, respirando hálito de vida y apartado, por lo tanto, de la muerte. Así, Isis revolotea con sus alas dadoras de vida sobre todas aquellos cuya alma ha abandonado su cuerpo por la boca, ofreciéndoles la primera bocanada de la vida eterna. El alma Ba (el alma individual y personal) también revolotea sobre el difunto en forma de pájaro, hasta que se une con el Ka (el alma universal), la esencia del poder de la vida.

Otra de las oraciones dedicadas a la Diosa es la siguiente:

¡Oh Isis! Madre del Cosmos raíz del amor
tronco, capullo, hoja, flor y semilla de todo lo que existe.
A ti, fuerza naturalizante, te conjuramos.
Llamamos a la reina del espacio y de la noche.
Y besando sus ojos amorosos bebiendo el rocío de sus labios
respirando el dulce aroma de su cuerpo
exclamamos: ¡Oh Nuit! Eterna seidad del cielo,
que eres lo que fue y lo que será
¡Isis, a quien ningún mortal ha levantado el velo!
Cuando tu estés bajo las estrellas irradiantes
del nocturno y profundo cielo del desierto
con pureza de corazón
y en la flama de la serpiente te llamamos.

EL relato más inspirado de toda la literatura antigua aparece en el Asno de oro, escrito por Lucio Apuleyo en el siglo II d.C.; se trata de la primera novela en latín, en la de Lucio invoca a Isis desde las profundidades de su tristeza, tras lo cual, aparece ella y le dice:

“Aquí me ves, Lucio, en respuesta a tu plegaria. Sepas que soy madre y naturaleza universal, señora de todos los elementos, principio primordial de los tiempos, soberana de todas las cosas espirituales, reina de la muerte, de los oceános, y también reina de los inmortales, la única manifestación de todos los dioses y diosas, mi gesto manda sobre las alturas resplandecientes del cielo, la saludable agua del mar y los secretos lloros del infierno. Aunque soy adorada en muchos aspectos, y conocida por nombres innumerables… los troyanos, que fueron los primeros que nacieron en el mundo, me llaman Pesinuntica, madre de los dioses, los atenienses, naturales y allí nacidos, me llaman Minerva y cecrópea, Pesinuntica, madre de los dioses, los atenienses, naturales y allí nacidos, me llaman Minerva cecrópea, y también los de Chipre, que moran cerca de la mar, me nombran Venus Pafia, los arqueros y sagitarios de Creta, Diana, los sicilianos de tres lenguas me llaman Proserpina, los eleusino, la diosa Ceres antigua y otros me conocen como Juno, otros Bellona, otros Hectes, otros Ranusia pero los egipcios que se destacan en el aprendizaje y culto antiguo, me llaman por mi nombre verdadero… Reina Isis.
Yo soy la madre natural de todas las cosas, señora y rectora de todos los elementos, la progenie inicial de los mundos, poseedora de los poderes divinos, reina de todo lo que hay en el Infierno, señora de todos los que viven en el Cielo, que se manifiesta única y bajo una sola forma en nombre de todos los dioses y diosas. Dispongo a mi voluntad de los planetas del cielo, los saludables vientos de los mares y los omninosos silencios del infierno; mi nombre, mi divinidad, se adora por todo el mundo y de diversas maneras, con costumbres variables y bajo muchos nombres”

Spica es una brillante estrella binaria blanca simbolizada como una espiga de trigo en la mano izquierda de la Doncella. También llamada Spicum, Spigha, Stachys, Stakhus (griego: espiga de trigo), Arista (latín: espiga), Aristae Puella (latín: grano de la doncella) y Spica Virginis o la Espiga de la Virgen. En el antiguo Egipto la estrella se asoció con la diosa del Nilo Isis, y los templos de la ciudad en ruinas de Akhenaton parecen haberse alineado con la salida y la puesta de esta estrella. En la astrología antigua, las características de la estrella más brillante de una constelación podían caracterizar a toda la constelación, y en este caso, Virgo era conocida por los egipcios como ” la esposa más dedicada”, clara alusión a Isis en su búsqueda de Osiris.

Isis, cuyo origen se remonta a una de las más antiguas civilizaciones es, sin duda alguna, la deidad femenina más misteriosa y enigmática que nos ha dado la historiaPoca información ha sobrevivido sobre los rituales egipcios de Isis.

El culto a Isis es mistérico, sólo se reserva para los iniciados jugando un papel muy importante el hecho de la muerte y resurrección de su esposo Osiris el cual, pasa a ser Serapis (unión de Osiris y Apis). Tan importante llega a ser este culto que ya en el año 300 a.C. se construye el Serapeo de Alejandría, se acuñan monedas donde aparece Isis en una cara y Serapis en la otra.

Los misterios egipcios parecen ser los más antiguos, y los de Isis y Osiris llevados a Roma bajo este nombre, dieron sin duda nacimiento a las tres grandes iniciaciones llamadas misterios órficos, misterios eleusinos y misterios samotrácicos.

Sin embargo, es claro que fueron tanto iniciados sacerdotes como sacerdotisas, los que oficiaron los rituales de su culto a lo largo del tiempo. En la época greco-romana, muchos de ellos eran curanderos, y se decía que muchos otros tenían poderes especiales, incluyendo la interpretación de los sueños y la capacidad de controlar el tiempo atmosférico, mediante el trenzado del cabello o por no peinarse. Se pensaba esto último, porque los egipcios consideraban que los nudos tenían poderes mágicos.

Después de la conquista de Egipto por Alejandro Magno, el culto de Isis se extendió por todo el mundo grecorromano.

Estos ritos se empiezan a extender de Delos a Atenas y otras ciudades griegas, donde el culto a Isis se hace oficial. El acercamiento por parte de los griegos a la religión egipcia se debe en gran medida a que los dioses de la época sólo favorecían a las personas de clases privilegiadas y, fundamentalmente, estaban ligados a la política. Isis lo cambió todo, el pueblo podía participar de su culto, influían en las emociones de la gente, se celebraban fiestas, procesiones y las ceremonias tenían un gran boato. Y, además, en la época existía un gran arraigo a las divinidades femeninas.

El himno de Ios

Yo soy Isis.
Soy aquella a quien las mujeres llaman diosa.
Ordeno que las mujeres sean amadas por los hombres.
Yo uní a la esposa con el esposo e inventé el matrimonio.
Yo ordené que las mujeres parieran hijos y que los hijos amaran a sus padres…

La conocían sus fieles solamente en noviembre, cuando era paseada en procesión por sus sacerdotes de negra estola. Cubierta de joyas y suntuosamente ataviada, la verdadera imagen de Isis salía a vivir el recurrente drama de la pasión de Osiris…Osiris, el joven dios muere a manos del artero Tifón. La joven Isis peregrina por el mundo en busca de su cadáver despedazado…

Más tarde y siempre puntual, ocurre su resurrección gloriosa. Isis deja de llorar. En primavera, una suntuosa procesión se orquestaba para botar al agua la embarcación simbólica de la diosa… Quienes participaban en ella debían pasar por la muerte ritual para gustar plenamente la sagrada copa de la vida.

Como el culto a Isis por parte del pueblo comienza a ser un foco de rebeliones, en el año 50 a.C. aproximadamente, se prohíbe, se persigue e incluso se llega a crucificar sacerdotes. Pero el pueblo no cesa en su culto y, por piedad popular, vuelven a levantarse los templos destruidos.
Se crea un gran revuelo entre la multitud y Augusto, en el año 28 a.C. prohíbe levantar altares a Isis en su ausencia y la práctica de sus ritos en un kilómetro y medio alrededor de Roma.
Fue Calígula, atraído por el carácter divino de los faraones, quien en el año 37 d.C. levanta un gran templo a Isis en el Campo de Marte.
Y ya en el año 98, Roma acepta definitivamente el culto isíaco convirtiéndose en una de las principales religiones del Imperio a principios del siglo III.

El culto a la Diosa, tanto en Roma como en Grecia, pervivió con gran vigor hasta los primeros siglos de nuestra era, hasta el momento de expansión del Cristianismo y de la adopción de los cultos egipcios por el mundo romano.  Para muchos romanos, la egipcia Isis era un aspecto de la frigia Cibeles, cuyos ritos orgiásticos fueron al final, naturalizados en Roma, llegando a ser conocida como Isis de los diez mil nombres. Entre los nombres de la Isis romana, el de Reina del Cielo, se destaca por su larga y continua presencia. Heródoto identificó a Isis con las diosas griegas y romana de la agricultura, Deméter y Ceres.

El culto a Isis en Hispania = tierra de conejos (actual España): Hay evidencias del culto a Isis, transmitido por comerciantes, militares o simples ciudadanos griegos y romanos.
Al principio su veneración es popular para después llegar hasta las capas más altas. Existió un culto organizado, en Emérita Augusta (Mérida), Igabrum (de Córdoba) y Valentia (Valencia) y devotos en Legio (León), Astúrica Augusta (Astorga), Acci (Guadix), Saguntum (Sagunto) y Tarraco (Tarragona). Los últimos documentos referentes al culto a Isis en Hispania datan de la primera mitad del siglo III ddc.

Isis curaba enfermos irreversibles y, cuando lo hacia, se le colocan placas con inscripciones de agradecimiento. Era guía de navegantes y allá donde aparecía surgia un manantial cuyas aguas eran curativas. Sus procesiones fueron muy semejantes a las que vemos en Semana Santa. Se le alumbraba con velas el camino para que encuentrase a su esposo, se le cantaba a su paso, se lloraba la muerte de Osiris y se celebraba su resurrección. Incluso su hijo Horus, nacio con el sol el 25 de diciembre.

El culto a Isis se expande a otros territorios, tal vez a través de comerciantes y soldados y así, se han encontrado inscripciones confirmando la existencia de templos en España, por ejemplo, en Lugo y Baelo Claudia (Cádiz). También en Inglaterra, Francia y norte de África. Hay inscripciones agradeciendo a Isis su curación en Alemania, en balnearios de Baden Baden. El culto a Isis fuera de Egipto en la época a la que nos referimos ya no estaba ligado a la figura de Osiris, se le adoraba como diosa madre y reina del cielo. Además, se recurría a la deidad por su capacidad para obrar milagros, curar enfermos y devolver la vista a los ciegos.

EL Culto a Isis  se propagó por todo el Mediterráneo, resistiendo la expansión del cristianismo y se mantuvo en el templo de File durante el Imperio Romano hasta que fue prohibido en tiempos de Justiniano I, en el año 535 ddc.  Cuando el mundo antiguo  terminó y los dioses como Zeus, Apolo y el helenístico Serapis fueron desterrados, sólo sobrevivió Isis, la diosa de los mil nombres, bajo otro culto universal: el de la Virgen María.

Musee_Pio_Clementino-Isis_lactans
Isis lactans (amamantando a Harpócrates). Museos Vaticanos. Museo Pío-Clementino.

La imagen de Isis-Madre sigue un patrón predeterminado desde Egipto hasta la época romana. Son figuras de mujer, de tamaño natural, en piedra policromada, con grandes ojos, que tienen a su hijo Horus en brazos y al que le presentan un pecho desnudo en acción de amamantar.


Isis y María ¿una misma imagen?

El culto de Isis tuvo una influencia considerable sobre el de la Virgen María.

En el proceso de cristianización de la sociedad romana, existen numerosas crónicas que nos hablan de cómo el pueblo romano, ya cristianizado, no abandonaba el culto a la “Madre de Dios”, Isis, y lejos de quebrar sus imágenes lo que hacía era cambiarles simplemente de nombre.

No hay constancia de una especial adoración a María en los primeros cristianos.
El culto a María coincide cronológicamente con la implantación del Cristianismo en el año 312, el cual intenta erradicar de una vez por todas los ritos paganos. Y también coincide plenamente con la época en la que se destruyó el Serapeo de Alejandría.

Paulatinamente se sustituye el culto a Isis por el culto a María, ambas “Madre de Dios” y “Reina de los Cielos”. El cristianismo adoptó el culto a Isis “Diosa de la maternidad” asimilándola a la Virgen María, cuyas maternales y protectoras imágenes están inspiradas en su iconografía. . Sus devotos pasaron de sus brazos a los brazos de la Madre Cristiana. Sus estatuas fueron respetadas y muchas de ellas sirvieron para representar a la Madre de Cristo. Aún ahora, cuando los fieles desgranan las palabras de la Letanía Lauretana, los nombres de Isis se enredan con el incienso y se hacen barcos de fe. Reina del Cielo, Arca de la Alianza, Diadema de la Vida, Estrella del Mar, Nuestra Señora…  Las letanías a Isis y a María son idénticas, no podemos distinguir unas de otras.

Existen semejanzas tan grandes que no hay lugar a dudas. Según se describe a Isis parece que estamos hablando de María:

“Una cabellera ondulante flotaba sobre su divino cuello…un globo que lanzaba una luz parecida a la de la luna. Una túnica de fino lino, con rayas de color amarillo azafrán y escarlata, cubre su divinidad; y encima un manto negro bordado con flores y lazos y salpicado de estrellas, desciende plisado hasta sus pies. Una luna radiante adorna su seno” (Apuleyo).

Isis aparece con la cabeza cubierta con un velo, símbolo de su castidad. Ambas posan los pies sobre el globo terráqueo, signo de poder.
Las letanías a Isis y a María son idénticas, no podemos distinguir unas de otras.
Isis cura enfermos irreversibles y, cuando lo hace, se le colocan placas con inscripciones de agradecimiento. Es guía de navegantes y allá donde aparece surge un manantial cuyas aguas son curativas.
Sus procesiones son muy semejantes a las que vemos en Semana Santa. Se alumbra con velas el camino para que encuentre a su esposo, se le canta a su paso, se llora la muerte de Osiris y se celebra su resurrección. Incluso su hijo Horus, nace con el sol el 25 de diciembre.

Esta idolatría tenía otra coincidencia importante con la sociedad católica actual y es el vestir a las imágenes; en la antigua Egipto, las imágenes de la diosa Isis eran vestidas con lujosas vestiduras y ostentosas joyas. Incluso había personas dedicadas en exclusividad a estos menesteres. No tienes nada más que acercarte a cualquier iglesia católica de tu localidad y ver a cualquier “Virgen”, cómo está vestida y enjoyada, e incluso perduran las llamadas “camareras” que son las encargadas de vestir a las imágenes.

Tras el Concilio de Éfeso, el culto a Isis permaneció en la clandestinidad hasta el año 650 d.C. No es de extrañar que se hayan encontrado figuras de la diosa en pasadizos subterráneos y que posteriormente se le adorase con el nombre de María.

Las Vírgenes Negras son consideradas antiguas imágenes de Isis, adaptadas al ritual católico posteriormente. Es posible que el color negro de estas imágenes se deba a que Isis es la tierra de donde surge la vida y así, el color negro, viene a representar la tierra fecundada.

Pero si tuviéramos que hablar con seguridad de una suplantación real lo haríamos, por un lado, de la Virgen de los Ojos Grandes en Lugo y Nossa Señora do Leite, titular de la sede catedralicia en Braga, Portugal.
En el ábside de la catedral portuguesa, en el muro exterior, aparece una inscripción romana que reza así: “Consagrada a Isis Augusta, dedicado Lucrecia Frida, sacerdotisa perpetua de Roma y Augusto, del convento bracaraugustano”.
Bajo el altar mayor de esta Catedral existen un templo a Isis.
Respecto a la Virgen de los Ojos Grandes, en Lugo, el propio canónigo de la Catedral reconoce que esta imagen de piedra tiene un origen pagano y que posteriormente fue cristianizada. No hay inscripción alguna como en el caso anterior pero hay imágenes que hacen sospechar su procedencia isíaca, por ejemplo, una serpiente en el pilón ritual muy parecida a las que aparecen en los templos de Isis en época romana.

 Es cierto que el papel de la Virgen Maria  como una figura de la madre misericordiosa tiene paralelos con la figura de Isis, pero el hecho de que se suplanten cultos e imágenes sólo afecta a la forma, no al fondo.   El culto a María, al contrario que el de Isis, pasó a ser de todo el pueblo, no de unos cuantos iniciados. El pueblo necesita expresar sus emociones, necesita suplicar a su ídolo que le cure de aquella enfermedad de difícil solución, que le provea de fertilidad, en definitiva, que le saque de su penosa situación y el avatar de Maria , madre de la misericordia se globalizo para generar esta función. Todos somos sus hijos.

Isis surge una y otra vez, no importa cuántos siglos pasen, como si de su propio mito se tratara. Incluso sus adoradores actuales lo ignoran, pero ella sigue presente y su espíritu inalterable.

EVOCACIÓN A ISIS
“Ven, ven, ven…
Ven en Paz, Señora de la Paz
Levántate en Paz
Yérguete en belleza,
Diosa de la Vida,
Hermosura de los Cielos
Aquella que trae la paz al firmamento.
Los cielos están en paz.
Ó Diosa Magnífica
Hija de Geb
Hija de Nut
Diosa de muchos nombres
Todos te loan
Todos te loan
Yo te loo en esta noche
Y pido que me concedas armonía, alegría y equilibrio”

CURIOSIDAD : Isabel, según algunas interpretaciones procede del latín “Isis Bella”

FUENTES:

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