El solsticio de invierno, el Sol Invictus

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Se llama solsticio, o «Sol quieto», porque durante varios días la altura máxima del astro no cambia al mediodía

El solsticio de invierno es el día más corto del año. Esto es así porque se trata del momento en que la tierra está más inclinada con respecto al sol, y por ello recibe menos luz. Este momento era considerado por muchas culturas como inicio del año, y ese es el motivo de las celebraciones que se remontan a cientos de años atrás. ¿Y por qué se festeja la llegada de la estación más dura de las cuatro?

Desde la antigüedad en este día se celebra el renacimiento del sol, que cada vez toma más fuerza, y su victoria sobre la oscuridad. En todas las tradiciones, el fuego formaba parte esencial del ritual de celebración, como una forma de representar la lucha del hombre en contra de la oscuridad.

Es así, que la tradición y mitología romana celebraba el Solsticio de Invierno la fiesta del “Sol Invicto”, la cual representaba la prevalencia del Sol – la Luz – sobre la Noche – La oscuridad, ya que era el inicio del retroceso de la oscuridad sobre la humanidad y el renacer de la vida adormecida en la época del frío, de la hambruna, de la carencia.

Algunas culturas mencionan en sus rituales astrológicos a algún dios sol; tales como Apolo y Helios (en Roma y Grecia), Mitra (en Persia), Huitzilopochtli (en Tenochtitlán), entre otros. Algunas culturas creían que el dios del sol nació en el solsticio de invierno, el día más corto del año, y que los días se hacían más largos a medida que el dios se hacía más viejo. En otras culturas se creía que el dios del sol murió ese día, solo para volver a otro ciclo

Al decir del historiador de las religiones, E. Roízton Pike, “los persas y los egipcios, los fenicios y los sirios, los griegos y los romanos, los mexicanos y los peruanos, los hindúes y otros pueblos; celebraban en aquel día (25 de diciembre) el parto de la Reina de los Cielos, la virgen celestial y el nacimiento de su hijo, del dios Solar. Dionisos o Baco, Mitra o Apolo, Zoroastro u Horus, etc., todos ellos anteriores al Cristo cristiano, y todos ellos llamados “El Salvador”, y nacidos de una virgen entre el 20 y el 25 de diciembre; esto es: la fecha del solsticio de invierno, también llamada “La puerta de los Dioses”. “El nacimiento de Adonis –continúa el estudioso– se celebraba ese día.

Los germanos y escandinavos celebraban el 26 de diciembre el nacimiento de Frey, dios nórdico del sol naciente, la lluvia y la fertilidad. En esas fiestas adornaban un árbol de hoja perenne, que representaba al Yggdrasil o árbol del Universo, costumbre que se transformó en el árbol de Navidad cuando llegó el Cristianismo al Norte de Europa. El árbol que tan vinculado se encontraba al hombre pagano era el protagonista de la celebración. Algunas tradiciones de la Navidad, particularmente las de Escandinavia, tienen su origen en la celebración germánica de Yule. Yule y Yuletide, al igual que la “Festividad de yalda” (una fiesta invernal iraní), son términos arcaicos indoeuropeos usados para referirse a la tradición antigua que observa los cambios naturales causados por la rotación de la tierra alrededor del sol y sus efectos en la cosecha alimenticia durante el solsticio de invierno.

Los romanos celebraban el 25 de diciembre la fiesta del Natalis Solis InvictiNacimiento del Sol invicto, asociada al nacimiento de Apolo. El 25 de diciembre, también se celebraba el nacimiento del Sol —Natalis Solis Invictis (nacimiento del sol invencible)— personificado en el dios Mitra. Aunque el culto a Mitra tenía orígenes persas (el dios Mithra), se convirtió en la religión dominante en Roma, especialmente entre los soldados. Mitra nació milagrosamente dentro de una roca y los pastores fueron los primeros en dirigir sus plegarias al bebé desnudo, cubierto sólo por una gorra frigia. Nació durante el solsticio de invierno , se le rendía culto los domingos; los líderes de este culto eran llamados Papas y su símbolo mas difundido era el de una gran llave, necesaria para abrir las puertas celestiales por las que debían pasar las almas de los difuntos. Estas mismas llaves, son hoy, “las llaves del reino”, símbolos que caracteriza a los sucesores de Pedro, casualmente conocidos como Papas.

Tales tradiciones paganas se asemejan a las actuales tradiciones de Navidad.  

Navidad proviene de la palabra latina nativitas (natividad) que significa nacimiento y se refiere particularmente al nacimiento de Cristo que es celebrado cada 25 de diciembre, sin embargo, en ninguna parte de la Biblia se menciona la fecha exacta del nacimiento de Jesús.  Tampoco los primeros discípulos de Cristo (llamados posteriormente cristianos en Hechos 11:26) no celebraban la Navidad. Los primeros estudiosos cristianos, como el teólogo Orígenes (185-253), condenaban la celebración del nacimiento de Cristo “como si fuese un faraón”.

En el año 336 apareció por primera vez tal fiesta en el calendario romano. Era hacer más fácil que los romanos pudiesen convertirse al cristianismo sin abandonar sus festividades, el papa Julio I pidió en el 350 que el nacimiento de Cristo fuera celebrado en esa misma fecha y finalmente el papa Liberio decreta este día como el nacimiento de Jesús de Nazaret en 354. La primera mención de un banquete de Navidad en tal fecha en Constantinopla, data de 379, bajo Gregorio Nacianceno. Gradualmente fue entrando en las tradiciones oficiales de la Iglesia cristiana, hasta que en el siglo V, queda ordenada oficialmente, eclipsando del todo a la fiesta del Sol invictus. La religión del Sol Invictus continuó siendo parte de la religión estatal hasta que el paganismo fue abolido oficialmente por decreto del emperador Teodosio I el 27 de febrero de 380.

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Alegoría de Cristo en forma del dios solar Helios o Sol Invicto conduciendo su carroza. Mosaico del siglo III d. C. de las grutas vaticanas en la Basílica de San Pedro en el techo de la tumba del Papa Julio I.

Durante la Reforma protestante, la celebración del nacimiento de Cristo fue prohibida por algunas Iglesias protestantes, llamándola “Trampas de los papistas” y hasta “Garras de la bestia”, debido a su relación con el catolicismo y el paganismo antiguo.

En la década de 1820, las tensiones sectarias en Inglaterra se habían aliviado y algunos escritores británicos comenzaron a preocuparse, pues la Navidad estaba en vías de desaparición. Dado que imaginaban la Navidad como un tiempo de celebración sincero, hicieron esfuerzos para revivir la fiesta. El libro de Charles Dickens Un cuento de Navidad, publicado en 1843, desempeñó un importante papel en la reinvención de la fiesta de Navidad, haciendo hincapié en la familia, la buena voluntad, la compasión y la celebración familiar.

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Adoración de los pastores, obra de Gerard van Honthorst que escenifica la Navidad. Fue presentada el 25 de diciembre de 1622.

Hoy, algunos grupos fundamentalistas, como los testigos de Jehová, no celebran la Navidad, por su origen pagano. En la actualidad, prácticamente todas las Iglesias cristianas históricas (Iglesia católica, Iglesia ortodoxa, Comunión anglicana, diversas Iglesias protestantes, etc.) otorgan a la solemnidad de la Natividad o Navidad una importancia tal que se la antecede de un tiempo de preparación, el Adviento, de la misma forma que la Cuaresma constituye el tiempo de preparación para la Pascua. 

Diciembre siempre has sido una época para la rebelión, la celebración, la esperanza.   La Navidad es celebrada por los cristianos, pero también por gente no creyente; algunos utilizan la Navidad como festejo de convivencia social y familiar sin estar vinculada a alguna religión.  Las fiestas en torno al solsticio de invierno tratan de la familia, la fertilidad, el cambio, la renovación, la protección, el nuevo ciclo. Todavía hoy, muchas culturas celebran el solsticio de invierno. Para los pueblos indígenas, como aimaras, quechuas, rapanui y mapuches, la llegada de estas fechas coincide con la tradición de agradecer por el año anterior y pedir al padre Sol que retorne con mayor fuerza después de su retiro invernal.

Dicen que no debemos olvidar nuestras raíces. ¿ Pero cuales son? ¿Paganas o cristianas? Nuestros ancestros paganos se dieron cuenta de  que en vez de adorar al sol debían adorar a su creador.  Eso es lo que celebramos en estos días de Navidad y no solo el solsticio de invierno. Nuestras raíces son sincréticas, veneramos al hermano Sol, pero adoramos a Dios que se hizo hombre, para liberarnos de la Oscuridad con sus enseñanzas  y  su sacrificio.

Europa esta tejiendo nuevas raices basadas en una sociedad laica, apoyada por la ciencia,  donde religión y/o espiritualidad  se convierte en una forma de expresión intima, y personal. El sentido de la Navidad permanecerá . Es imprescindible como símbolo de  luz, calor social y familiar que obliga la llegada de la oscuridad y el frío del invierno. Luego, cada cual en su casa le dará los matices espirituales que crea convenientes. No olvidemos que la Libertad es hija de Europa y del Sol que todo lo alumbra

Ave Sol Invictus! ¡Feliz Navidad!

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FUENTE: Wikipedia

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3 comentarios en “El solsticio de invierno, el Sol Invictus

  1. sincréticas, pienso que algo que asemeja todas las creencias y/o tradiciones es el símbolo del fin de una etapa y el renacimiento a otra, del agradecimiento por lo vivido y el deseo de compartir con nuestros seres queridos estos momentos, eso es lo que debe prevalecer. Saludos

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