ÉTER, EL QUINTO ELEMENTO

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El éter era una hipotética sustancia extremadamente ligera que se creía que ocupaba todos los espacios como un fluido. En las Ciencias Ocultas, el éter atrae y favorece el pensamiento mágico y todo lo relacionado con la espiritualidad y el misticismo. Era la quinta esencia o quinto nivel de vibración. El Éter era el alma del mundo y toda la vida emanaba de él.

W.Heisenberg, uno de los padres de la mecánica cuántica, decia: «El universo no está hecho de cosas sino de redes de energía vibratoria, emergiendo de algo todavía más profundo y sutil». Es lo que los antiguos llamaban Eter.

¿Qué es ese «algo más profundo y sutil» de donde emerge todo?

¿Qué es esa de energía de fondo que se manifiesta bajo tantas formas? 

“Si quieres saber los secretos del universo, piensa en términos de energía, frecuencia y vibración.”

Nikola Tesla.

Los físicos cuánticos y astrofísicos lo llaman «energía de fondo» o «vacío cuántico», expresión inadecuada porque dice lo contrario de lo que la palabra vacío significa. El vacío cuántico representa la plenitud de todas las posibles energías y sus eventuales densificaciones en los seres. De ahí que hoy se prefiera la expresión pregnant void «vacío preñado» o la «fuente originaria de todo ser». No es algo que pueda ser representado en las categorías convencionales de espacio-tiempo, pues es algo anterior a todo lo que existe, anterior al espacio-tiempo y a las cuatro energías fundamentales, la gravitatoria, la electromagnética, la nuclear fuerte y la débil.

La Ciencia, a través de los resultados obtenidos en el Acelerador de Hadrones de Ginebra, ha constatado la existencia de algo tan remoto como lo que los griegos clásicos llamaban éter, hoy renombrado el propio de Campo de Higgs, en el que el Bosón de Higgs es su quanto. Han confirmado científicamente- la existencia del Quinto Elemento (agua, tierra, aire, fuego y éter -o Campo de Higgs-), la quintaesencia que trató de comprender Empédocles y que predefinió Platón, la substancia primordial que defendía Aristóteles, la naturaleza perfecta que intentó describir Salomón o el elemento primordial que Hugo de Santalla definió en el s. X en su “De secretis naturae” como “un elemento primordial en forma de calor o espíritu ígneo, de sutil consistencia material, que está presente en todo el universo, dotándolo de movimiento, comunicando sus partes y que es capaz tanto de formar como de descomponer cualquier sustancia natural.“

Como sustancia, se hablaba del éter desde épocas presocráticas (antes del siglo V a. C.), como uno de los cinco elementos de la naturaleza. En la mitología griega, Éter o Aether (en griego antiguo , ‘quemar’) era uno de los Protogonos, la personificación del ‘cielo superior’, el espacio y el paraíso. En las creencias griegas el éter era una sustancia brillante que respiraban los dioses, en contraste con el pesado aire que respiran los mortales. El término aparece tanto en la física aristotélica como en la antigua teoría electromagnética de finales del siglo XIX.

Para Aristóteles (384–322 a. C.) el éter era el elemento material del que estaba compuesto el llamado mundo supralunar, mientras que el mundo sublunar está formado por los famosos cuatro elementos: tierra, agua, aire y fuego. A diferencia de éstos, el éter es para Aristóteles un elemento más sutil y más ligero, más perfecto que los otros cuatro (la física de Aristóteles es cualitativa, más que cuantitativa) y, sobre todo, su movimiento natural es circular, a diferencia del movimiento natural de los otros cuatro, que es rectilíneo. Según Aristóteles el éter es una substancia divina e indestructible. su espacio natural son los cielos, donde se forman las estrellas y otros cuerpos celestiales.

En la India se conoce el éter con el nombre de akasha. El akash, akasa, éter es paradójico: existe y sin embargo no existe. Es la fuente de todos los demás elementos, el depósito de la energía creativa del universo, pero no interactúa con los demás elementos. Durante la Edad Media —tras la recuperación de la filosofía aristotélica, el término aether, justamente por ser el quinto elemento material reconocido por Aristóteles, comenzó a ser llamado así (quinto elemento) o también qüinta essentia, de donde viene la expresión quintaesencia (usada en la cosmología actual para referirse a la energía oscura).

La teoría del éter como fluido infinitamente elástico e imponderable que permea a todo el universo fue descartada a inicios del siglo XX por Albert Einstein en su teoría de la relatividad, sin embargo el campo de Higgs que resultaría corroborado por el descubrimiento (predicho) del bosón de Higgs en el 2012, tiene mucha similitud con la “antigua” teoría científica del éter.

La teoría de la relatividad de Einstein, afirma que materia y energía son equivalentes. La materia es energía altamente condensada que puede ser liberada, como lo mostró lamentablemente la bomba atómica. El camino de la ciencia ha hecho más o menos el siguiente recorrido: de la materia llegó al átomo, del átomo a las partículas subatómicas, de las partículas subatómicas a los «paquetes de onda» energética, de los paquetes de onda a las supercuerdas vibratorias en once dimensiones o más, representadas como música y color. Así un electrón vibra más o menos quinientos billones de veces por segundo. La vibración produce sonido y color. El universo sería, pues, una sinfonía de sonidos y colores. De las supercuerdas se llegó, finalmente, a la energía de fondo, al vacío cuántico

Algunos astrofísicos lo imaginan como una especie de vasto océano, sin márgenes, ilimitado, inefable, indescriptible y misterioso en el cual, como en un útero infinito, están hospedadas todas las posibilidades y virtualidades de ser. De allí emergió, sin que podamos saber cómo ni por qué, aquel puntito extremadamente lleno de energía, inimaginablemente caliente que después explotó (big bang) dando origen a nuestro universo. Nada impide que de aquella energía de fondo hayan surgido otros puntos, gestando también otras singularidades y otros universos paralelos o en otra dimensión.

La energía oscura actualmente constituye un 70 % de toda la energía presente en el universo, el resto está formado por un 26% de materia oscura –que no sabemos qué es–, y un 4% de materia ordinaria de la que están hechos los planetas, las galaxias y todos los objetos que observamos en el cielo. Algunos cosmólogos han llamado a esta energía oscura: quintaesencia. La quintaesencia es un término que se utilizaba en la edad media para designar a un quinto elemento adicional a los cuatro ya conocidos: tierra, agua, fuego y aire. Un quinto elemento o quinta esencia debía formar parte del todo.

Las observaciones astronómicas mostraron, en 1998, que el universo crece en forma excesiva, pero que la naturaleza de la energía oscura que impulsa la dilatación podría implicar escenarios distintos para su futuro.

La energía del éter es la fuerza que fluye constantemente desde las profundidades del Universo, uniendo al hombre con la Creación. En las Ciencias Ocultas, el éter atrae y favorece el pensamiento mágico y todo lo relacionado con la espiritualidad y el misticismo. El Éter era el alma del mundo y toda la vida emanaba de él. Éter es la energía de la que somos hechos con la que estamos conectados.

Esta Energía tal vez sea la mejor metáfora de lo que significa Dios, cuyos nombres pueden variar, pero señalan siempre la misma Energía subyacente. Ya el Tao Te Ching decía lo mismo del Tao:

«El Tao es vacío, imposible de colmar, y por eso, inagotable en su acción. En su profundidad reside el origen de todas las cosas y unifica el mundo».

Aún tenemos que entender cuál es la naturaleza de esta quintaesencia. La fantasía a través del cine nos propone  sus sugerencias. En 1997 se estrena la película “El quinto elemento”, protagonizada por Bruce Willis y Milla Jovovich, y como siempre Hollywood esconde una verdad dentro de una ficción. Para el neófito, el quinto elemento era el personaje de Leeloo representado por Milla Jovovich, pero en realidad el quinto elemento era la extraña “luz” que emanaba de su interior y transmutaba toda la energía en amor hacia la humanidad y cuyo poder destruía el mal que se acercaba a la tierra para su aniquilación.

El Quinto Elemento (En francés: Le Cinquième Élément) es una película francesa (con co-producción de EE.UU.) de 1997, dirigida por Luc Besson, y que se encuadra dentro de la ciencia ficción, la acción y la comedia, deja en el espectador un mensaje de paz tan simple como valioso. “En la vida también hay cosas que merece la pena salvar. Cosas muy hermosas. Como el amor”. Eso decía el taxista volador Korben Dallas (Bruce Willis).

Con la aparición del universo, irrumpió simultáneamente el espacio-tiempo. El tiempo es el movimiento de la fluctuación de las energías y de la expansión de la materia. El espacio no es el vacío estático dentro del cual todo sucede, sino aquel proceso continuamente abierto que permite que las redes de energía y los seres se manifiesten. La estabilidad de la materia presupone la presencia de una poderosísima energía subyacente que la mantiene en este estado. En realidad, nosotros percibimos la materia como algo sólido porque las vibraciones de la energía son tan rápidas que no alcanzamos a percibirlas con los sentidos corporales. Pero para eso nos ayuda la física cuántica, justamente porque se ocupa de las partículas y de las redes de energía, que nos abren esta visión diferente de la realidad. La energía es y está en todo. Sin energía nada podría subsistir. Como seres conscientes y espirituales, somos una realización complejísima, sutil y extremadamente interactiva de energía.

La importancia de esta información es que nos despertamos y nos damos cuenta de que todos somos energía, irradiando nuestra propia firma de energía única.  Los sentimientos, los pensamientos y las emociones juegan un papel fundamental, la física quántica nos ayuda a ver la importancia de la forma en que todos sentimos. Si todos nosotros estamos en un estado de amor pacífico en nuestro interior, sin duda, impactará al mundo exterior que nos rodea, e influirá en cómo se sienten otros también.

“Inhalo la Energía sutil del Universo la difundo en todo mi Ser y la brindo incondicionalmente a todos los seres del cielo y de la tierra” 

Luz, amor y paz para todos.

FUENTES:

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11 comentarios en “ÉTER, EL QUINTO ELEMENTO

  1. El Eter es la energia vital, la llama interior que mantiene activa nuestra alma personal y le permite la conexión con el Todo. La llave para esta conexión es el amor. Son conceptos diferentes pero entrelazados.Gracias por seguir este bloc

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  2. Me gustaría saber porque no se incluye al magnetismo como otro de los elementos , sabiendo que gracias a él, los planetas y demás cuerpos celestes permanecen en el espacio . ademas para quienes creemos en dios bien podríamos concluir que el éter (quinto elemento) podría representar al cuerpo de dios , ya que por fuera de el no hay nada y todo cuanto existe se forma en él y de él .

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  3. una substancia existe en el universo (y o universos multiples) y de ella proceden todas las formas de materia que existen existieron y existiran porque la vida es eterna y continuada, no existe la muerte.

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