La Luna, Atenea y la Sabiduría de la Lechuza

533370184a2562ef555b06d3960d2b9fLa diosa de la sabiduría, Atenea, quien, según la leyenda, hizo brotar un olivo en la ciudad de Atenas con la punta de su lanza, fue la que enseño a los griegos a cultivar y cuidar los olivos, por cuya razón se ve en muchos monumentos con un ramo de olivo en la mano de donde se le dio el nombre de Pacífera. En las noches, la copa del olivo reluce con la blancura de la luna y su apariencia plateada lo identifica con ella. Esta duplicidad pasa a la diosa que lo ama y representa, Atenea, la cual participa de una doble condición: de guerrera, que solo viste sus armas defensivamente, y de reina de la noche. Los sabios ojos de búho de la diosa Atenea  representan al ave nocturna que canta al cobijo de los olivos.-

En la mitología griega, el mochuelo de Atenea es el ave que acompaña a Atenea, diosa de la sabiduría, las artes, las técnicas de la guerra, además de la protectora de la ciudad de Atenas y la patrona de los artesanos; la diosa romana correspondiente es Minerva. El mochuelo de Atenea ha sido utilizado en la cultura occidental como símbolo de la Filosofía.

Se le ha atribuido erróneamente y durante siglos los nombres de «lechuza de Atenea» y «búho de Atenea», cuando se trata en realidad del mochuelo común europeo, especie cuyo nombre científico es precisamente Athene noctua.

El olivo es el árbol de la Luna, símbolo de la paz, de la purificación y del premio, las sacerdotisas de la diosa dormían sobre hojas de olivo para que, a través de su árbol predilecto, les infundiera el saber oracular de la luna que todo lo ve; esto habla de una tradición anterior donde el olivo era considerado representación telúrica de la Madre Tierra. Las sacerdotisas adivinas tenían una noche perfecta para el oráculo: dormir en verano en un olivar entre las argénteas hojas de sus árboles, dejándose llevar por la magia de la luna llena y el canto agudo de la vigilia nocturna de los mochuelos.

Atenea era la diosa patrona de Atenas, y las monedas en uso en la era clásica ateniense estaban acuñadas con la imagen de un ejemplar de este mochuelo. De la misma Atenea se dice que tenía «ojos de mochuelo», como señal de sabiduría y perspicacia. El epíteto homérico más común para Atenea, glaucopis comparte su raíz con la del nombre griego del mochuelo, glaux  suele traducirse por ‘ojos brillantes’ combinación de glaukos (‘brillante’, ‘plateado’, posteriormente ‘azul’ o ‘gris’) y  ôps (‘ojo’, o a veces ‘rostro’), o también por ‘ojos de mochuelo’. Respecto a este epíteto D’Arcy Thompson señala en su glosario la oscuridad del término, e intuye que podría referirse a la luna.

La lechuza -como el búho- es un animal nocturno que tiene un simbolismo ambivalente: temidas por muchos –por ejemplo, por la civilización china- por asociar estas aves con la oscuridad, la soledad, el frío y la melancolía, son consideradas por otros un tótem que ayuda y protege durante la noche, en las fases de oscuridad…  Sea ésta física o espiritual.

Pero hay otro aspecto del simbolismo de la lechuza que menciona Guénon y que, por su importancia, no podemos pasar por alto: la lechuza es un animal nocturno…  Vinculado, por tanto, a la luna.  Ésta es la iluminadora de la noche…  Por reflejo de la luz del sol que permanece oculto.  El sol simboliza a la luz que procede directamente del Creador, mientras que la luna se asocia al reflejo de lo divino en lo creado, a la propiedad simbólica de la creación, a la posibilidad de la mente racional de captar un indicio de Dios y ascender, mediante una hermenéutica adecuada o una gracia especial, a su directa contemplación.-

La luna es símbolo de conocimiento indirecto, discursivo, progresivo, frío. La luna, astro de las noches, evoca metafóricamente la belleza y también la luz en la inmensidad tenebrosa. Pero no siendo esta luz más que un reflejo de la del sol, la luna es sólo el símbolo del conocimiento por reflejo, es decir, del conocimiento teórico, conceptual, racional; por ello se relaciona con el simbolismo de la lechuza. también por esta razón la luna es yin con relación al sol yang: es pasiva, receptiva. Es el agua con relación al fuego solar, el frío con relación al calor, el norte y el invierno simbólicos opuestos al sur y al verano.

Es, por tanto, la lechuza una buena compañera de viaje porque en nuestro camino todos pasamos por fases de oscuridad…  Y no sería bueno que nos perdiéramos en medio de la noche.  Adecuemos nuestra mirada para percibir la luz en cuanto nos rodea, para ver con claridad nuestras sombras, para ser capaces de ver el rostro del Creador en toda su obra…  También en nosotros mismos…  Sólo así seremos capaces de iluminar nuestra vida y la de nuestros seres queridos, no sólo con la refleja y fría luz de la luna sino con el calor y el amor que nacen de un corazón contemplativo.

No temas a la noche ni a la oscuridad, abre los ojos y descubre en ellas Luz…  Porque allí está, para quien sea capaz de descubrirla.

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