San Patricio, Patrón de Irlanda

200px-Saint_Patrick_(window)San Patricio (en latín: Patricius) fue un misionero cristiano y es conocido como el santo patrón de Irlanda, junto a santa Brígida y san Columba. Fue un predicador y religioso de Britania, tradicionalmente considerado el introductor de la religión cristiana en la isla.

El Día de San Patricio (en irlandés: Lá Fhéile Pádraig) se celebra anualmente el 17 de marzo para conmemorar el fallecimiento de San Patricio (c. 386-17 de marzo de 493 o c. 460), santo patrón de Irlanda. Es una fiesta nacional en la República de Irlanda y una fiesta por costumbre y no oficial en Irlanda del Norte.

El Día de San Patricio se celebra a nivel mundial por todos los irlandeses e incluso por gente que no tiene ascendencia irlandesa. La celebración generalmente tiene por temática todo lo que es verde e irlandés; cristianos y no cristianos celebran la fiesta regularmente vistiéndose de verde, disfrutando de la gastronomía irlandesa —que incluye alcohol y bebidas irlandesas— y asistiendo a desfiles. En algunos establecimientos se vende cerveza teñida de verde para la festividad.

En España, se celebra a finales de año, en octubre, noviembre o diciembre, dependiendo cada edición de la decisión tomada por el Consejo Colegial de San Patricio. Madrid y La Coruña son las ciudades donde más se celebra. La primera por contar con la mayor colonia irlandesa de España, la segunda por su afinidad con Irlanda, a través de las leyendas celtas del rey Breogány la Torre de Hércules, que en estas fechas se tiñe de verde. En España, se celebra un multitudinario desfile seguido por al menos 4 000 personas en el municipio pontevedrés de Caldas de Reyes. También cada año más gente celebra San Patricio en Salamanca, ofreciendo una fiesta cada vez más multitudinaria

Bendición Irlandesa

Que el camino salga a tu encuentro.
Que el viento siempre esté detrás de ti
y la lluvia caiga suave sobre tus campos.
Y hasta que nos volvamos a encontrar,
que Dios te sostenga
en la palma de Su mano.

Que vivas por el tiempo que tú quieras,
y que siempre quieras vivir plenamente.

Recuerda siempre olvidar
las cosas que te entristecieron.
Pero nunca te olvides de recordar
las cosas que te alegraron.
Recuerda siempre olvidar
a los amigos que resultaron falsos.
Pero nunca olvides recordar
a aquellos que permanecieron contigo.

Recuerda siempre olvidar
los problemas que ya pasaron.
Pero nunca olvides recordar
las bendiciones de cada día.

Que el día más triste de tu futuro
no sea peor que el día
más feliz de tu pasado.

Que nunca se te venga el techo encima
y que los amigos reunidos debajo de él, nunca se vayan.

Que siempre tengas palabras cálidas
en un frío anochecer,
una luna llena en una noche oscura,
y que el camino siempre
se abra a tu puerta.

Que vivas cien años,
con un año extra para arrepentirte!
Que el Señor te guarde en Su mano,
y nunca apriete mucho su puño.

Que tus vecinos te respeten,
los problemas te abandonen,
los ángeles te protejan,
y que el cielo te acoja.
Que la fortuna de las colinas
Irlandesas te abracen.

Que las Bendiciones de San Patricio
te contemplen.
Que tus bolsillos estén pesados
y tu corazón ligero.
Que la buena suerte te persiga,
y cada día y cada noche tengas
muros contra el viento,
un techo para la lluvia,
bebidas junto a la fogata,
risas para consolarte
aquellos a quienes amas cerca de ti,
y todo lo que tu corazón desee!

Que Dios esté contigo y te bendiga,
que veas a los hijos de tus hijos,
que el infortunio te sea breve,
y te deje rico en bendiciones.
Que no conozcas nada más que la felicidad.

Desde este día en adelante,
Dios te conceda muchos años de vida,
de seguro Él sabe que la tierra no tiene suficientes ángeles

Al mismo tiempo que el cristianismo ayudó a preservar la mitología celta (aunque de forma alterada), incorporó los relatos mitológicos en los hechos milagrosos de las vidas de los santos celtas. Verdaderamente, los santos cristianos no podían destacar en la batalla, pero sí adaptarse al género mitológico dentro del marco de los milagros que realizaban para propagar la fe.

No es sorprendente que San Patricio (390-461 d.C.) el santo irlandés por excelencia, esté asociado a un gran número de milagros. Muchos de ellos están relacionados con la lucha del santo contra los druidas, ya que estos jefes religiosos tenían mucho que perder si se arraigaba el cristianismo.

Cuando san Patricio llegó por primera vez a la corte del rey Loeguire, el mas alto rey de Irlanda, los dos druidas, Lochru y Lucetmail, contradijeron su sermón. Después de soportar las ofensas durante un tiempo, san Patricio oró a Dios para que le ayudara y rogó para que Lochru, el más tajante de los dos, muriera. Apenas habían pronunciado sus labios la última sílaba cuando una misteriosa fuerza levantó al pobre Lochru por los aires y lo hizo caer de cabeza contra el suelo, donde estalló su cráneo sobre una piedra y se desparramaron sus sesos.  La descripción de esta herida mortal recuerda a los daños provocados por Cuchulainn a sus enemigos de Connacht durante el Tain Bo Cuailnge.

Mas tarde, san Patricio fue artífice de hazañas no tan violentas. Cuando el druida Lucetmail le desafió a que fabricara nieve, el santo lo rechazó diciendo que no podía ir contra natura. Con un gesto de burla, Lucetmail creó un montón de nieve que cubrió los ejes de las ruedas de los carros. Entonces, san Patricio demostró su temple; alzó la mano y, con un simple movimiento, hizo que desapareciera la nieve.

Sería contradecir a la naturaleza hacer que nevara en Irlanda en abril, explicó san Patricio al rey; en cambio, derretirla es lo que tiene que ser. Entonces, Lucetmail trajo la oscuridad a la hora del mediodía. San Patricio, por el contrario, la disipó, también en este caso con un simple movimiento de su mano explicando, para el asombro de la corte, que los druidas solamente podían actuar para el mal; en cambio, la grandeza del cristianismo era tal que podía superar la magia en pro del bien.

Finalmente, san Patricio propuso una prueba para comparar el poder de los druidas y el de los cristianos. Ordenó que se construyera una casa de troncos de modo que la mitad fuera de madera húmeda y la otra mitad, de madera seca. Luego, dio instrucciones a uno de sus discípulos para que se cambiara la vestimenta por la de uno de los seguidores de Lucetmail.

De este modo, el discípulo de san Patricio, vestido de druida, se alojó en la parte de la casa construida con madera húmeda,mientras que el de Lucetmail, con las ropas de cristiano, permaneció en la parte seca. Cuando todo estuvo preparado, Lucetmail prendió fuego a la casa. Para el asombro de todos los presentes, el druida se quemó mientras que el discípulo del santo salió ileso de las llamas.

Dirigiéndose a la corte, san Patricio dijo: “Habéis contemplado el poder del Señor en la práctica. Os pido que creáis en nuestro señor Jesucristo.  O de lo contrario, Dios os destruirá”.

Ni que decir tiene que el rey Loeguire y toda su corte pidieron al santo irlandés que los bautizara sin perdida de tiempo.

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