Sugar Maju, el dragón divino de los Pirineos

Sugar
Representación de Sugar

El dios Sugar o Maju, es una deidad de la mitología vasca precristiana. También conocido según las zonas, como Suarra, Sugahar, Sugoi, Maju o Maiu, es una serpiente macho o dragón, que según la tradición mitológica vasca es el consorte de la diosa Mari (tiene, sin embargo, un papel mucho más oscuro que ésta). El amante divino de Mari es el  padre de Mikelatz (hijo perverso) y Atarrabi (hijo bondadoso) de la gran diosa.

Mari,  era la diosa suprema de la antigua religión vasca, su símbolo cósmico era el sol, y su representación gráfica es el disco solar llamado lauburu (laubúru, tetracéfalo…) La representación de sugar adopta esta forma gráfica de “LAUBURU (de LAU=cuatro; BURU=cabeza).  No es extraño ver, con frecuencia, lauburus grabados en piedra, sobre las puertas de muchas casas y caseríos vascos.  Los arqueólogos lo reputan monograma del sol, algunos, cifra del amor, otros, símbolo del fuego, de la llama, del rayo, del trueno, del movimiento o del aire.

mari
Representación de Mari – Ama-Lur (madre tierra)

Mari justo a Sugar , formaban la  pareja divina y ctónica  que el poder ético supremo y asimismo el poder de crear y destruir. Cuando Mari se acopla con Sugaar generalmente los fines de semanas empezando los viernes, se desencadenan las peores tempestades, con granizo, piedra, rayos y truenos. Los vascos piensan que la diosa tuvo un orgasmo un poco violento y que es eso causa las terribles tormentas, terremotos etc.. No es un castigo de unos o más dioses cualesquiera como se se lo explica en otras creencias, sino que es la energía incontrolable de los dioses cuando se excitan.

El espíritu de Maju tomará esa misma noche  la forma de macho cabrío para presidir los aquelarres  en las cuevas de Zugarramurdi. Los  akelarres de sorgiñas (sacerdotisas de la diosa Mari) se celebraban los viernes precisamente para atemperar los efectos de   la unión entre Sugaar y Mari. Por razones más que obvias, el paganismo pirenaico observo atentamente el poder de los viernes  y los subrayó con singular importancia en sus rituales de fertilidad.

La antigua religión vasca es por tanto de carácter ctónico, teniendo todos sus personajes su morada en la Tierra y no en el firmamento, que aparece como un pasaje vacío por el que Mari o Maju viajan de montaña en montaña o pastorean rebaños de nubes. Aún  se dice que se puede ver a Sugar surcando el firmamento en forma de hoz o media luna de fuego, y que esto es también presagio de tormentas y tempestades.

 Sugar representa las fuerzas masculinas celestes simbolizadas arquetípicamente como una serpiente-rayo. Sugaar -> suge + ar, ‘serpiente macho’ o ‘dragón’; también se sugiere -> sua + gar, ‘llama del fuego’. La etimología de Maju es desconocida. Sugar actúa como potenciador de un principio indudablemente masculino de corte salvaje y primitivo, un poder que en cierto modo es de carácter sexual y fecundador.

Los amantes Mari y Sugaar pueden considerarse como una reliquia de la Europa primigenia, ya que conservan aún el simbolismo original del personaje del dragón como amante de la Madre Tierra y lo relacionan directamente con las celebraciones del Matrimonio sagrado neolítico. Por eso, en muchas leyendas europeas, incluidas las vascas, el dragón aparece vinculado al interior de una cueva, que representa para los pueblos primitivos el útero de la Diosa-Madre dónde se unen los dos principios que originan la vida. Más tarde, el cristianismo católico calificaría este encuentro entre amantes como un rapto del dragón, creando nuevos mitos en el que el original representante del principio masculino de fertilidad era asesinado y sustituido por el nuevo héroe caballeresco patriarcal.

Sugaar , al igual que el joven dios de las cosechas de tiempos neolíticos, debe ser entendido en última instancia como una emanación de la propia Diosa (símbolo del Todo) que le permite a ésta autofecundarse (Diosa partenogénica).

Esta es la analogía contenida en las ceremonias del “Matrimonio sagrado” neolítico (hierogamia) en las que sus ritos se ocupaban tanto de armonizarse con las fuerzas duales de la naturaleza (femenino-terrestre y masculino-celeste) como con las “relaciones” humanas entre el hombre y la mujer. Y esto es, en definitiva, lo que simboliza y enseña la relación entre Mari y Sugaar: la armonía y complementariedad entre las dos polaridades de la naturaleza, lo que en la tradición alquímica se denomina andrógino sagrado.

Sugar también vive bajo tierra, en distintas cuevas conectadas por túneles entre si. y que sale a la superficie por la cueva de Agaramunda, por Sugaarzulo de Kuutzegorri o por Sugaarzulo de Arrateta.

Tiene la capacidad de transformarse en un ser humano. También se cuenta que una de sus labores es la de  castigar a quienes desobedecen a sus padres o han sido malditos por ellos. Por ello, está considerado como una figura negativa, en muchos lugares se le trata como el diablo. El cristianismo impuso sus formas y enmascaró los cultos y deidades autóctonas, que fueron conformando el universo mitológico vasco.

Una leyenda vizcaína lo vincula al origen mitológico del linaje de los señores de Bizkaia. Según esta leyenda, una princesa escocesa refugiada en Mundaka tuvo un encuentro erótico con Sugar, de donde nacería Jaun Zuria, primer señor mitológico (no histórico) de Bizkaia.

Al dios Sugaar-Maju no hay que confundirlo con el dragón primigenio Herensuge (“suge” significa serpiente en euskera). Herensuge es un espíritu demoníaco cuya forma es la de un enorme dragón. Volaba dejando un rastro de fuego, y haciendo un sonido aterrador. Se alimentaba de caballos y burros, y a veces raptaba seres humanos y los ahogaba, se los comía o, simplemente, los hacía enloquecer.
Existen múltiples descripciones de este dragón mas antiguo que Sugaar, con múltiples nombres (como, por ejemplo: Erensuge, Lerensuge, Herainsuge, Errensuge, Hensuge, Edensuge, Edeinsuge, Edaansuge, Igensuge o Iraunsuge). Según unas, tiene siete cabezas, según otras, sólo una. Tendría también múltiples refugios. Hay varias historias diferentes sobre su muerte, cada una de ellas a manos de un héroe distinto, la mas tipica es la que sitúa su perecimiento en el santuario de San Miguel de Aralar a manos de San Miguel.

Las leyendas de pueblos vecinos más romanizados, como las del Alto Aragón, Cataluña, La Rioja, Cantabria o Asturias, muestran una sorprendente similitud, especialmente en el área pirenaica. Toda la cordillera alberga leyendas de origen inmemorial, transmitidas a través de los tiempos y que todavía hoy perduran sobre  piedras  y cuevas mágicas, dragones y gigantes que descansan bajo las montañas..

 FUENTE: Wikipedia

Anuncios

Un comentario en “Sugar Maju, el dragón divino de los Pirineos

  1. […] Sugaar (que también recibe otros nombres como sugoi, maju o suarra) es una serpiente macho o dragón que según la tradición mitológica vasca es amante de la diosa Mari. Representa las fuerzas masculinas celestes simbolizadas arquetípicamente como una serpiente-rayo. La representación de Sugar adopta esta forma gráfica de “Lauburu (de LAU=cuatro; BURU=cabeza). […]

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s