El Conejo de la Luna (Leyenda Maya)

Hay una leyenda maya que intenta explicar el porqué de esa forma animal que se adivina de noche si miramos hacia la luna. Las sombras de los cráteres en la escarpada superficie lunar, según los precolombinos, simulan un conejo en movimiento, saltando. La leyenda dice así:

Quetzalcóatl (la serpiente alada), el dios grande y bueno, se fue a viajar una vez por el mundo, con forma de hombre. Como había caminado todo un día, a la caída de la tarde se sintió fatigado y con hambre. Pero todavía siguió caminando, hasta que las estrellas comenzaron a brillar y la luna se asomó a la ventana de los cielos. Entonces se sentó a la orilla del camino y, estaba allí descansando, cuando vio a un conejito que había salido a cenar.

-¿Qué estás comiendo?, -le preguntó Quetzalcóalt al conejo.

-Estoy comiendo zacate (hierba) – respondió éste. ¿Quieres un poco?

-Gracias, pero yo no como zacate.

-¿Qué vas a hacer entonces?

-Morirme, tal vez, de hambre y sed.

El conejito, triste, se acercó a Quetzalcóatl y le dijo:

-Mira, yo no soy más que un conejito, pero si tienes hambre, cómeme, estoy aquí.

Entonces el dios, enternecido, acarició al conejito y le dijo:

– Tú no serás más que un conejito, pero todo el mundo, para siempre, se ha de acordar de ti.

Y lo levantó alto, muy alto, hasta la luna, donde quedó estampada la figura del conejo. Después el dios lo bajó a la tierra y le dijo:

-Ahí tienes tu retrato en luz, para que todos los hombres en todos los tiempos puedan verte.

Goddess_O_Ixchel
Itxell, diosa maya de la luna con un conejo. Cerámica pintada, época clásica

Ixchel fue venerada como la diosa de la luna, por el carácter femenino de ésta. Representó la fertilidad estrechamente ligada con la tierra, ya que son los ciclos de la luna los que rigen los tiempos de siembra y cosecha. También se le asocia con la lluvia y con el dios Chaac por este mismo concepto.

Un aspecto poco conocido de la diosa maya Itxell es el de la sustentadora del tiempo,  tal vez por ello aparece abrazando un conejo, que al igual que el tiempo corre rápido sin vuelta a atrás a ver lo que deja tras de sí. Cabe recordar que el calendario de religioso de los mayas conocido como Buc Xok o Tzolkin de 260 días se sustentó en las 13 lunaciones que se presentan a lo largo del año; por ello su presencia en el cielo permitía llevar la cuenta del tiempo, del cual los mayas eran maestros perfeccionistas. Por igual este calendario sirvió de sustento para la sociedad maya ya que en combinación con sus 20 días permitía obtener el aspecto espiritual de todo miembro de la sociedad estableciendo días propicios o desfavorables en cada uno de los aspectos de su vida, permitiendo así una existencia mas llevadera. De allí que se le considere por igual la señora de la adivinación y los destinos.

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