La Diosa Serpiente Dragón

Marija Gimbutas, en “El Lenguaje de la Diosa”, da muchos ejemplos de diosas pájaro y serpientes en toda Europa, con ilustraciones de tallas, figurillas y artefactos del Paleolítico y el neolítico que indican una cultura espiritual prevaleciente y poderosa que veneraban a estas deidades.

Diosa-serpiente , amuleto de oro encontrado colgado del cuello de la momia de Tutankhamón

La serpiente se asocia al conocimiento dado que surge desde las entrañas de la tierra y está unida a la sabiduría de la Tierra Madre y de la Luna como diosa. Comparte el poder de la transformación con esta última. Durante la Edad del Bronce y del Hierro, la Diosa Madre tuvo muchos nombres y siempre estuvo asociada a serpientes.

Las serpientes eran tenidas como protectoras del hogar. Simbolizando fertilidad y prosperidad; desaparecían todo el invierno bajo la tierra, dominios de la diosa, y su renacimiento influía en la regeneración natural.

La serpiente por su muda de piel, por desaparecer durante el invierno bajo la tierra tiene el carácter de la diosa .  Una representación de la gran diosa madre de la naturaleza en demanda de que propicie la fertilidad: envíe la lluvia, haga renacer la vegetación, dé hijos a las madres, resurrección a los difuntos.

La cueva también es el lugar donde vive la Diosa Serpiente. Los huevos de aves y serpientes son úteros visibles asociados al ciclo menstrual femenino y la capacidad de crear una vida nueva en su interior. El Huevo Cósmico de la Diosa Pájaro y Serpiente se asocia a la tierra como útero y a la luna, el huevo-útero que da vida cíclicamente

La serpiente es un viejo simbolo de la deidad femenina y de las mujeres en general, que significa movimiento y cambio, renovación, energía telúrica y energía vital, y de nuevo conocimiento con lo que se relaciona con la sabiduría

El proceso de transformación agrario implantó diversos cambios estructurales, pero los mitos eran idénticos a los de la edad de piedra. La Diosa Serpiente surge en el VII milenio a.C. Porta una corona (símbolo de poder y sabiduría), o peinado de anillos serpentiformes.

Para la mentalidad popular de los pueblos antiguos, la serpiente era un animal considerado inmortal, ya que aparecía en primavera renovado, tras el largo letargo invernal, y por tanto era considerado como símbolo de inmortalidad.

La Diosa Pájaro y la Diosa Serpiente son fuerzas cósmicas generadoras de vida que influirán sobre diosas posteriores; Nintu, Inanna, Isthar, Astarte, Hera, Atenea o Afrodita… En muchos pueblos antiguos, como describiremos a continuación, era objeto de culto como diosa de la fecundidad.

En Libia existía una diosa-serpiente llamada Neith. Se dice que era adorada por las míticas amazonas. Neith tenía varios nombres y algunos de ellos permanecieron en otras culturas: Maat en Egipto, Metis para los griegos antiguos, Medha era su nombre en sánscrito. También se la conocía como Anath, Athene o Ath-enna en África del Norte y luego fue conocida como At-hanna en la Creta minoica, de donde fue importada hacia la Grecia Antigua.

Nammu era la diosa que dio a luz al Cielo y a la Tierra, en los tiempos de los sumerios. La representación de esta diosa es el de una mujer desnuda, erguida, con cabeza de serpiente y dando de amamantar a un niño.

Ereshkigal, la hermana mayor de Inanna, pertenecía a un mundo ctónico, subterráneo, lo que la sitúa entre las sucesoras de la neolítica Diosa-Serpiente. La posterior Perséfone griega posee muchos rasgos de esta diosa sumeria. En la Grecia pre-olímpica las mujeres se reunían en el mes de la siembra para el ritual de las Tesmoforias en honor a Demeter y Perséfone. En este ritual celebran y potencian la fertilidad de la tierra y sus lazos con ella y entre sí mismas. El poder de la tierra es encarnado por las serpientes.

Equidna, hija de Tártaro y Gea en la mitología griega, era una ninfa con torso de mujer y cuerpo de serpiente, como algunas lamias. Sedujo a Heracles  (Hercules) y según Heródoto IV, 9-10, Heracles tuvo tres hijos con ella

Existe una característica en la percepción de la simbología de la serpiente que la une  con el mito de Medusa: ambas están relacionadas con el género femenino. Las mismas particularidades que han relacionado el concepto simbólico (e imagen) de la serpiente a la mujer, no sólo se encuentran presentes en el personaje de Medusa, sino que constituyen un aspecto fundamental de su significado mítico.

Los griegos, seguidos muy de cerca por los romanos fueron los que más emplearon la simbología de la serpiente y ambos estuvieron grandemente influenciados por los egipcios.

Afrodita, en una escultura creada por Diodalses de Bitinia (c. 250 a.C.), la diosa tiene una serpiente enroscada en uno de sus brazos, lo que la acerca  a la Diosa Serpiente del neolítico. . De hecho, varias diosas griegas aparecen representadas iconográficamente con el símbolo del aspecto oscuro de la diosa de regeneración, la serpiente: la Atena Varvakeion con un vestido ceñido con una serpiente y una coraza con dibujos de serpientes sobre su pecho, y su figura sobre el frontón del Templo de los Pisistrátidas, vestida con una capa bordeada por serpientes.

Hera, diosa de las mujeres y del matrimonio, procede de los primeros pobladores del norte de Grecia. Sus santuarios permanecen cerca del agua. Protectora de marineros y pastos, receptora de ofrendas como serpientes de terracota, ídolos antropomorfos, decorados con espirales y meandros…

El mito de Pitón, la serpiente que enviada por Hera, cuenta que oficiaba y guardaba el oráculo de Demeter en Delfos y tenía el don de la predicción. Tenía 100 cabezas y por sus bocas escupía fuego.

Hécate, como diosa ctónica, representada con serpientes; y lo mismo Deméter, en la imagen conservada en Roma en el Museo de las Termas. Todo ello muestra reminiscencias de las diosas anteriores del neolítico europeo y del Cercano Oriente, y conecta a estas diosas con la arcaica diosa de regeneración.


Tanit es la diosa de la Luna y de la Serpiente. 

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Símbolo esquemático de Tanit, su pictograma.

Tanit fue la diosa más importante de la mitología cartaginesa, la consorte de Baal y patrona de Cartago. Esta energía terrestre de la diosa fue simbolizada también en algunas culturas por un triángulo con la punta hacia arriba. La base capta la energía y la proyecta hacia arriba por la punta. ∆  . Este símbolo, con algunas variantes, representará a la diosa en muchas culturas antiguas. Así añadiendole unos brazos y cabeza esquemáticos será la diosa Tanit. Y convirtiendolo en un cono será el gorro de las brujas y de los magos medievales. Es el cono de energía que procedente de la tierra se elevará hacia el cielo. Es el símbolo de lo femenino/terrestre frente al triángulo con la punta hacia abajo que simbolizará la energía masculina/celeste.  ∇

Ahora olvidada, Tanit fué la diosa principal del Mediterráneo durante muchos siglos e incluso milenios. Su nombre se escribe Tnt (teniendo en cuenta la escrituras semíticas) que se pronuncia Tinit y significa “La que Llora”. Es una diosa uránica y ctónica ya que participa de los cielos y los infierno. Señora de la Luna. La paloma y la granada eran sus atributos. Se cubría con una esclavina de alas de buitre.  Era equivalente a la diosa fenicia Astarté; también fue una deidad bereber. El culto a Tanit comenzó a cobrar importancia a partir del siglo V a. C., y estaba asociado con la Luna y la fertilidad. Recibe culto de los Iberos desde el siglo IV a.C. hasta la época romana.

Era equivalente a la diosa fenicia Astarté; también fue una deidad bereber. A partir del 400 a. C., su culto está documentado en muchos lugares mediterráneos: Sidón en el Líbano; Kition en Chipre; Thinissut, Hadrumentum y Constantina en el Norte de África; Tharros, Sulcis y Nora en Cerdeña; Cova Des Culleram en Ibiza; Tossal de la Cala en Benidorm y Lilibeo y Palermo en Sicilia.

Diosa de las serpientes en el Museo Arqueológico de Heraclión (Wikipedia)

Ésta figurilla es la mejor conservada de las llamadas diosas de las serpientes identificadas con Tanit. Con el característico vestido minoico de faralaes y un delantal superpuesto, la estrecha cintura y el escote abierto, la diosa agarra dos serpientes con las manos, mientras sobre su birrete o polos, un expectante felino está sentado.  Fueron encontradas por un equipo de arqueólogos dirigidos por Arthur Evans en 1903, en una estancia del ala oeste del palacio de Cnosos llamada tesorería sacra, y actualmente se hallan en el Museo Arqueológico de Heraclión (Creta).

Característicamente en la sociedad minoica lo femenino no era temido ni estaba marginado; por el contrario las mujeres dominaban de la manera más atractiva en las ceremonias religiosas bien como diosas o como sacerdotisas. Y existen evidencias que hacen creer que en uno de los laberintos de Knossos se guardaba una serpiente que representaba a la diosa.


Neith, Señora de la Vida y destino en Egipto

El bienestar de la nación egipcia dependía de la fuerza de la serpiente como símbolo de la fertilidad y el poder de Isis como regente del Nilo. La venerada diosa Neith, Señora de la Vida y destino, deidad funeraria y diosa inventor aparece en uno de sus manifestaciones como una gran serpiente de oro. Neith es conocido como la más antiguo de las deidades  pre-dinásticas. Ella dio a luz al dios Ra, con su telar (diosa también, tejedora) tejio el cielo y el mundo, y la red de recogida de las aguas primordiales criaturas que viven en la tierra. Por ser la Madre Creadora, ningún mortal podía mirar su rostro oculto bajo un velo, para que fue escrito en su estatua: “Yo soy la que es, fue y será, y ningún mortal ha levantado todavía mi velo.”

La excepcional  diosa Cobra, Uadyet

La cobra era un simbolo solar, serpiente que actuaba como potente protección de dioses y faraones en la mitología del antiguo Egipto a través del Uraeus, personificación de la diosa Uadyet, la diosa Cobra, Señora del Cielo, llamada por los griegos  Leto.  Protectora del Bajo Egipto y del faraon. Su nombre significa “papiro de Color verde”, ya que representa la fuerza del crecimiento, la fertilidad del suelo y las aguas. Se la representa como una mujer con cabeza de leona y una cobra sobre ella, siempre lleva el uraeus en lo alto.

Esta misma representación de la cobra está también en muchas de las imágenes de Buda en las que la cobra de siete cabezas, el Naga Muchilinda, le protege mientras medita.


Danu, la Diosa Serpiente Dragón 

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Para los antiguos celtas, se cree que la ley de la tierra tenía que ver con cómo las fuerzas cósmicas fluían y afectaba al área y viceversa. Los celtas creían que los dragones eran criaturas del mundo paralelo, y que su poder y presencia afectaba a la tierra.

La diosa Danu era la personificación divina de un lugar acuático, un río o una corriente de agua. En la mitología de la India aparece Dônu, madre de Vrtra, como una diosa-Serpiente; y en Irán, en el antiguo libro de himnos sagrados, Avesta (siglos V-I a.C.), se describe a la tribu Danava. Los danavás eran los hijos de Danu, quien a su vez era hija del patriarca Daksha. Danu está relacionada con las aguas del cielo y posiblemente está asociada con las primordiales aguas sin forma, que existían antes de la creación.
En la mitología céltica Dônu se convierte en la irlandesa Danu, diosa epónima ancestral de los Tuatha Dé Danann, “Las Gentes de la Diosa Danu”, semi-divinos habitantes de la isla cuando llegaron allí los milesianos procedentes de Brigantia en Galicia.
En tierras celtas, la serpiente dragon simbolizó la energía de la diosa Cailleach, la forma anciana e invernal de la diosa Brigit  y la trinidad que representa junto a la diosa  Dana, que rigen las estaciones con sus actividades.

La serpiente dragón de Brigit, una sierpe alba con orejas rojas,  la unen a la idea de la transformación, el renacimiento y la conexión con los dioses ctónicos. En su origen, la serpiente dragón era considerado un animal benévolo, y por mudar de piel cada cierto tiempo, representaba la fertilidad, la regeneración de la naturaleza.

La serpiente es una de las simbólicas representaciones de Mari,  la diosa de los Pirineos. Muestra fuerzas masculinas celestes contenidas en rayos de tormenta. Vinculada a las profundidades de la tierra, el reptil idealiza uno de los principios originarios de la vida. En las tradiciones orales de los vascos se cuenta que una deidad masculina de serpiente, el Sugaar, compañero de Mari, protege los rebaños, aumenta la fertilidad de los animales domésticos, tiene poderes curativos y ahuyenta tanto a la muerte como a la enfermedad.

Una característica de estas diosas es su virginidad, entendida como integridad, ya que a la vez tienen amantes, pero sin ser definidas por su relación con el varón. No aparecen como esposas de un dios, sino que ellas son las diosas por derecho propio ligadas a un hijo-amante que es sacrificado para volver a resucitar de nuevo cada primavera, simbolizando los ciclos de la vida vegetal y su paralelismo con la vida muerte de los seres humanos.


 La Diosa, es relacionada con fuerzas infernales.

“No te interpongas entre el dragon y su ira”. William Shakespeare en El Rey Lear

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Lilith (1892) John M. Collier

Las Diosas de una religión pueden ser incorporadas a otras teologías como demonios, monstruos, dragones y serpientes, de las que generalmente se dice que moran en las oscuras profundidades de las aguas primigenias.

Podemos encontrarla ligada a la leyenda de Delfos, como símbolo del mal. Pitón, hija de Gea, la Madre Tierra, nacida del barro que quedó en la tierra después del gran diluvio a la que vence Apolo, divinidad solar. También como hijo de Gea encontramos a la ser­piente Erictonios,  encargada de guardar en la Acrópolis el árbol de Atenea/Minerva

En la mitología griega, una gorgona (en griego antiguo  γοργών gorgōn, “terrible”) era un despiadado monstruo femenino, a la vez que una deidad protectora procedente de los conceptos religiosos muy antiguos. Su poder era tan grande que cualquiera que intentase mirarla quedaba petrificado, por lo que su imagen se ubicaba en todo tipo de lugares, desde templos a cráteras de vino, para propiciar su protección. La gorgona llevaba un cinturón de serpientes, entrelazadas como una hebilla y confrontadas entre sí.

En un principio las gorgonas eran hermosísimas mujeres, descendientes de Gea para los griegos, que posteriormente fueron transformadas en horrorosas criaturas con cola de serpiente y sus cabellos eran serpientes también. Sus nombres eran Medusa, Esteno y Euríale y corresponden a la la sabiduría, la fortaleza y la universalidad. Pero como en todo proceso de dominación, las antiguas deidades de una cultura se transforman en los demonios de la cultura predominante. Medusa hermosa o monstruosa personifica “la profunda sabiduría femenina”.

En otro sentido, más complementario que excluyente, nos hablarían el aspecto terrible de la Diosa en su faceta de portadora de los enigmas de la vida e incluso, a nivel psicológico, con el arquetipo de la Madre Terrible.

La azteca Coatlicue o la hindu Kali  muestran la parte mortífera dela diosa porque la tierra, aparte de madre bondadosa de cuyo seno nace todo lo vegetal, es el monstruo insaciable que devora todo lo que vive, eso sin contar con que también los cuerpos celestes desaparecen tras ella.

La veneración a la serpiente en los pueblos prehispánicos de Mesoamérica, coinciden en la importancia del personaje de la Serpiente Emplumada o Quetzalcóatl. Quetzalcóatl, la Serpiente Emplumada con cabeza humana, reinaba como dios de la estrella matutina y vespertina y, con ello, de la muerte y de la resurrección. Los aztecas veneraron a la Diosa Tonantzin – Coatlicue como la madre divina, la madre de todos los dioses, de los hombres y de toda la creación, su nombre traduce: “La de la falda de serpientes

La serpiente es un animal sagrado en la cultura azteca ya que representa la naturaleza en muchas formas. La triada de diosas serpientes “coatl”: Coatlicue (Falda de Serpientes), Cihuacóatl (Mujer Serpiente), y Chicomecoatl (Siete Serpientes) como todas las deidades portadoras de serpientes evocan los ciclos estacionales, la riqueza dela tierra, la abundancia de las cosechas.

La Iglesia católica, en concreto, terminó apropiándose de cultos arraigados y cuando no logra desacreditarlos, inventó un santo que asimila o desacredita a la diosa. (San Jorge frente a la diosa/dragón, y santa Brígida, monja inventada para suplantar el culto a la diosa Brigit. Los evangelizadores católicos, incapaces de erradicar la devoción a la deidad la sustituyeron por santa Brígida, monja fundadora del monasterio de Kildare. Acaparó cualidades como la fertilidad; estableciéndose su santidad el primero de febrero, coincidiendo con la primavera celta de Brigit.

Ya en las historias que narran la creación de la humanidad tanto para el judaísmo, como para el cristianismo y el Islam, aparece presente la serpiente como el objeto de tentación de Eva, o el diablo. A partir de esta escena religiosa, la mayor parte de la iconografía de Eva va a estar asociada a la serpiente como simbolismo de una actitud peligrosa o transgresora, la tentación y sumisión ante el mal. Por su parte, Lilith, la polémica primera mujer de Adán, ha sido representada usualmente como aliada de la serpiente, o como un demonio femenino con cola o escamas del animal. A diferencia de Eva, Lilith no es representada como cómplice, sino como encarnación, ella es la maldad misma que representa la serpiente. Todas las historias referidas a Lilith resaltan su libertad de movimiento, en una época en que las mujeres tenían cada vez más restringida su autonomía mientras el patriarcado se establecía, con más fuerza.

Es probable que la primera Diosa antigua que corrió esta suerte sea la Sumeria Tiamat. En el segundo milenio a.C. cuando el acadio superó al sumerio como principal lengua hablada de Sumeria, la diosa Tiamat había dejado de ser una madre devota y se había convertido en la malvada procreadora de dragones. En la mitología babilónica, Tiamat (“Ti”, vida; “ama”, madre) es la diosa del Caos y la Creación, una diosa-monstruo primitivo, un dragón hembra maléfico que habitaba al principio de los tiempos, antes de que el Cielo y la Tierra existieran. Esta descripción contribuyó a justificar la alianza entre la humanidad y Marduk que, en cuanto enemigo de la diosa, se convirtió en defensor de la justicia.

Marduk y Tiamat (habitaba en las aguas saladas del caos con la forma de un gigantesco dragón)

A la diosa Nunet se la suele representar por una mujer con cabeza de serpiente, presidiendo, con su pareja Nun el caos acuoso. Junto con Nun, es el elemento del que surgió toda vida, el principio de la luz, divino formador del mundo. Es el lugar de donde sale por sí mismo el gran dios Amón-Ra.  Cada noche el dios solar Ra luchaba con Apofis, dragón del caos que la diosa Nunet amparaba en su abismo acuático.

Acaso el Kraken, el pulpo/calamar gigante de la mitología escandinava y finlandesa, junto con otros monstruos marinos similares como el Hafgufa y Lyngbakr, descritos en la saga Örvar-Oddr y en los textos noruegos de 1250, tengan asimismo el mismo origen.

 En el códice Aubin (texto azteca, presumiblemente de 1576, donde se narra, a través de dibujos, la historia y costumbres de los mexicas antes de la colonización), aparece representada la diosa Itzpapalotl, como un ser decapitado de cuyo tórax surgen dos serpientes.

Ya en el Apocalipsis aparece la Serpiente/Dragón o Mónstruo de Siete Cabezas como símbolo del mal junto a la denominada Gran Ramera. Esta última es la misma diosa denostada por los descendientes del patriarca Abraham.  Gran Ramera fue la diosa Ishtar, Astarté, Tanit … y todas las denominaciones que recibió en el paganismo la Deidad Femenina.

Lo femenino en el paradigma judeocristiano está asociado al mal, al pecado, al error y la falencia. Lo cual es evidenciado en la invisibilización de la existencia de Lilith como primera humana y fuerza desobediente, la idea de Eva como precursora del pecado y la corrupción de la sexualidad femenina, y la idea de María como madre abnegada, sacrificada y virgen.

Se alimenta esta idea de que el dios invasor es el dueño del mundo y que es un hombre, un señor, un padre, un hijo y un espíritu estableció el poder como masculino, como la única regencia y dominio al que hay que someterse; en contraposición a otras ideas en donde la divinidad femenina, la madre tierra que sostiene la vida, y las múltiples entidades que actualmente se pueden considerar como femeninas fueran relegadas, ocultadas, satanizadas y negadas.

Ya sea como una representación negativa o positiva, la serpiente ha mantenido un protagonismo  fundamental en el imaginario mítico a lo largo de la historia. Los asiáticos reverenciaron a la cobra; los africanos al pitón; los aborígenes australianos, a la serpiente arco iris y los americanos, a la cascabel. Templos en honor de la diosa serpiente fueron erigidos por druidas y navajos; por chinos; brahmanes y apaches. La serpiente se convirtió en símbolo de la sabiduría; riqueza; prudencia; fortaleza; salud; convalecencia; longevidad; rejuvenecimiento e inmortalidad.

La figura de la diosa Serpiente forma parte de los relatos mitológicos de una gran cantidad de culturas ancestrales. En muchos casos, si bien con distinto nombre, representa a un mismo personaje central con el rol de creador del mundo, hacedor de la humanidad y dador del conocimiento, entre otras atribuciones y logros.

¿Como es posible que la figura de la serpiente y su simbología esté presente en culturas tan distantes, las cuales supuestamente nunca tuvieron contacto entre sí? Es entendible en el caso de culturas emparentadas, o aquellas influenciadas por conquistas o migraciones, pero como pudo este mito llegar a todos los rincones del planeta?


MAS INFORMACIÓN:

La Luna y la Serpiente 


FUENTES:

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