Historia del Gnosticismo

En el Coloquio de Mesina (1966) varios especialistas en el tema Gnosis (Widengren, Bianchi, Jonas, Daniélou, Colpe, Simon y Marrou), definieron con precisión el significado de los términos “gnosis”, “gnosticismo”, “pregnosticismo”, “protognosticismo” y “gnóstico”.

Etimológicamente Gnosis es una palabra de origen Griego que significa CONOCIMIENTO, sabiduría de todo cuanto existe dentro del cosmos infinito.

Historia del Gnosticismo Antiguo

El Gnosticismo fue un fenómeno intelectual y espiritual de enorme repercusión en el siglo II d. C., un producto del cruce de la filosofía helénica con las nuevas corrientes religiosas de la época. Hay una Gnosis judía, al lado de una Gnosis cristiana, que mezclan los influjos del platonismo y neoplatonismo con temas bíblicos, y con una especial religiosidad muy propia de ese tiempo tan agitado espiritualmente.

El Gnosticismo antiguo era un sincretismo Panteista de: Zoroastrismo, Budismo, Neoplatonismo mistico, Hermetismo misterico egipcio. Aparecio sobre el siglo I de nuestra Era en la parte Oriental del Imperio romano.

El Gnosticismo fue un sistema de pensamiento sincrético que abarcaba campos tan diversos como el arte, la religión, la astrología y la parapsicología, que existió en los primeros cuatro siglos del cristianismo. Llegó a su expresión más desarrollada en los dos primeros siglos de la era cristiana, constituyendo un cuerpo de doctrina que los padres de la Iglesia consideraron  finalmente en un pensamiento declarado herético después de una etapa de cierto prestigio entre los intelectuales cristianos..

La Cristiandad de nuestros primeros tiempos surgió a partir de este caldo de cultivo y gozó de un impacto profundo sobre muchos de los cultos paganos, que se sincretizaron a la nueva religión, se derivaron numerosos fenómenos de fusión doctrinal porque los rituales paganos eran útiles emocionalmente a la gente.

En efecto, puede hablarse de un gnosticismo pagano y de un gnosticismo cristiano, aunque el más significativo pensamiento gnóstico se alcanzó como rama heterodoxa del cristianismo primitivo.  En esa larga contienda del mythos  y el lógos  , la Gnosis representa un extraño momento de combinación de ambos, una especie un tanto bastarda de lo helénico y lo oriental, pero con muy claros ecos de la tradición platónica e incluso pitagórica.

Existe en el mito un sentido religioso que el logos combatirá tratando de aclarar desde una razonable incertidumbre (metafísica) y proponiendo -luego- su propio paradigma universal. Ambos son -también- modos o métodos de operar sobre la realidad, para cosificarla o entenderla.  De ahí surge la sincretización.

El movimiento gnóstico heterodoxo, se halla representado y condensado

  1. En la escuela panteísta.
  2. En la escuela dualista.
  3. En la escuela antijudaica.
  4. En la escuela semipagana o materialista.

El Gnosticismo Cristiano

Gema_o_Piedra_Abraxas_de_la_obra_-The_Gnostics_and_their_remains-_de_Charles_W._King,_1887
Simbólica Gema gnóstica o Piedra Abraxas del gnosticismo del cristianismo primitivo.

El gnosticismo no fue un fenómeno específicamente cristiano, sino que pertenece a la historia de la religión en general. Aunque los  gnósticos cristianos tuvieron una notable presencia en los primeros siglos de la Iglesia, llegando incluso a gozar de cierto prestigio. el abigarrado mundo sincretista de los primeros siglos en los que se inició la historia de la Iglesia resultó un especial caldo de cultivo para transposiciones y subproductos de la gnosis ortodoxa.

El Gnosticismo primitivo era una religión caracterizada por el Dualismo ascético y por el camino de la Ciencia Espiritual. El concepto de Pecado y Gracia. Y conceptos como la Ley moral y la Oración como caminos, no entran en sus doctrinas inclinadas a una espiritualidad intelectual y practicada con una disciplina fría y muy técnica.
Para ellos al igual que los platónicos existía un mundo espiritual paralelo a nuestro mundo material, al que querían ascender apagando los deseos materiales, ya que la materia era mala y la creación del mundo material un acto malvado de un Dios menor creador, creado a su vez por el autentico Dios espiritual, ajeno al mundo y fuente de toda luz.
Su espiritualidad era a través de la mortificación de la carne, la iluminación mediante estados alterados de conciencia y la renuncia al mundo y abrazo al quietismo y el retiro. Una vida para monjes y monjas.

Tres puntos polarizan la gnosis tomada en sentido religioso como doctrina: conocimiento, revelación y salvación.

Para ellos al igual que para los hindúes y budistas el mundo material y los deseos materiales son malos pues te alejan de la luz espiritual. Practicaban el ascetismo y la mortificación como vías para ser iluminados mediante la meditación profunda, el quietismo contemplativo y practicas mistericas diversas (incluido segun parece en algunas sectas el sexo tantrico,.)

Según el gnosticismo cristiano, los humanos no se salvan por la fe en el perdón gracias al sacrificio de Cristo, sino que se salvan mediante la Gnosis, o conocimiento introspectivo de lo divino, que es un conocimiento superior a la fe. Ni la sola fe ni la muerte de Cristo bastan para salvarse. El ser humano es autónomo para salvarse a sí mismo. Conocerse a uno mismo, en el nivel más profundo, es al mismo tiempo conocer a Dios; este… es el secreto mas profundo de la Gnosis.

En su época, siglo II, Roma es la ciudad más importante del mundo, centro del poder, del comercio, de la cultura, es habitada por personas que provienen de todas partes de Europa, del Norte de África y de Asia Menor, Durante la primera mitad de este siglo el Cristianismo se encuentra unido, tiene como símbolo principal al pez, todavía no han conquistado para su fe el carácter de religión oficial del Imperio y aún son una secta más, pero es la más activa: tiene adeptos en todos los estratos de la sociedad, incluso entre los patricios. El Emperador Tito Elio Adriano Antonino prohíbe la persecución de cristianos y en la primera parte de este siglo se inicia la costumbre de enterrar en el subsuelo a los muertos en “las catacumbas”, es la época de los más grandes “gnósticos”, Valentín y Basílides.

La personalidad gnóstica más relevante fue Valentín de Alejandría. Hacia el 140 llegó a Roma desde Alejandría, donde tuvo ocasión de recibir el influjo de la filosofía griega y conocer las religiones pagana, judía y cristiana. De todos modos Valentín pasó por un proceso de evolución, en el que va distanciándose cada vez más de las afirmaciones cristianas y centrándose en la vertiente panteísta y mitológica. Así es notable la ausencia de mitología en el Evangelio de la Verdad (uno de los documentos gnósticos hallados, en traducciones coptas, cerca de Nag Hammadi, Egipto, en 1945). Cabría atribuir también a Valentín, situándola en este mismo estado de su evolución, la Epístola a Reginos sobre la Resurrección, de inconfundible carácter gnóstico, pero cuyo autor manifiesta querer estar dentro de la Iglesia, sin renunciar al nombre cristiano ni rendirse por entero a la filosofía.  En Roma tuvo un papel activo en la vida pública de la Iglesia. Su prestigio era tal que se le tuvo en consideración como posible obispo de Roma.

La gnosis de Valentín se presenta como respuesta a las cuestiones claves del existir, que uno de sus discípulos orientales enumera así: «¿Qué éramos? ¿Qué hemos llegado a ser? ¿De dónde éramos y adónde hemos venido a parar? ¿Hacia qué aspiramos? ¿Cómo somos redimidos? ¿Qué es generación y qué es regeneración?» (Extractos de Teodoto 78,2). Frente a esas cuestiones Valentín elabora una respuesta de fondo sincretista y en la que predomina lo mitológico. En resumidas cuentas, el pensamiento valentiniano se sitúa en la dimensión de la mitología. Otro gnóstico de renombre es Pablo de Samosata, autor de una célebre herejía sobre la naturaleza de Cristo.

Basílides  fue uno de los más célebres gnósticos. Vivió por los años 120-140 en Alejandría.  No fundó ninguna escuela, aunque se sabe que tuvo muchos seguidores; introdujo el concepto de Abrasax (no Abraxas que es una deformación posterior) como deidad suprema e instó a la proliferación de amuletos con ese nombre grabado, supuestamente curativos.

Carpócrates  fue contemporáneo de Valentín, también de la escuela de Alejandría, fundador de una secta gnóstica temprana, de la primera mitad del siglo II. Como todo gnóstico. Carpocrates y su hijo Epifanes, son los principales representantes de este gnosticismo, que llamo semipagano, porque se trata de un sistema compuesto, casi en totalidad, de doctrinas pitagóricas y platónicas. Puede decirse que todo el cristianismo del sistema carpocraciano se reducía a considerar a Cristo como un hombre extraordinario en ciencia y comunicación con Dios; como un maestro que enseñó la vanidad de la idolatría; como un alma unida íntimamente a la Mónada o Dios supremo, del cual recibió iluminaciones especiales y el poder de hacer milagros. Carpócrates profesaba una doctrina ecléctica que incorporaba elementos de filosofías paganas, especialmente las de Platón y Pitágoras.  Concibió la idea de la libertad moral de los perfectos, en la práctica una ausencia total de reglas morales. “Así pues, pecad” decía Carpócrates a sus discípulos, “Liberad vuestra alma de la mordedura de los sentidos, y después os sentiréis libres, disponibles para la meditación y la plegaria”  

Marción de Sínope era griego, escritor y teólogo  convertido al cristianismo, excomulgado por su mismo padre (obispo de Sínope), readmitido por la iglesia romana en 139, declarado hereje y de nuevo excomulgado en 144. Tertuliano menciona que al final de su vida se convirtió y prometió hacer volver a la ortodoxia a sus seguidores, tarea que le fue impedida por la muerte.  Sus teorías no incluían ninguna visión cosmológica ni nada parecido, más bien eran discusiones acerca de las Escrituras.  Rechazaba  de plano el Antiguo Testamento, pues este hablaba de un Dios sangriento y vengativo, responsable de los males y las guerras y propuso que el Dios Creador no era el mismo que el Dios Padre de Cristo (que es una forma de dualismo). Rechazó el uso del miedo a Dios para imponer la obediencia. Se apoyaba sólo en el amor como sostén de la ética. Siempre anduvo paralelamente a la iglesia, incluso puede que tuviera un cargo eclesiástico. Está considerado como el mayor peligro que sufrió el cristianismo primitivo, porque estaba muy organizado y disponía de mucho dinero para predicar sus teorías. Fue declarado hereje y excomulgado en 144 de nuestra era. El marcionismo tiene el dudoso honor de ser la primera de una larga lista de herejías rechazadas formalmente por la Iglesia. En el momento de su muerte (150) había logrado exitosamente el primer cisma del Cristianismo, cuyos efectos se prolongarían hasta el siglo III.

Marcos el Mago (s. II) fue un gnóstico de la escuela anatolia u oriental de la denominada secta valentiniana. Vive hacia finales del siglo II y desarrolla sus andanzas en las inmediaciones del Asia MenorIreneo de Lyon nos cuenta que sus seguidores se habrían extendido hasta regiones tan remotas como Lyon.  La principal fuente para conocer sus ideas la constituye el Adversus haereses de Ireneo de Lyon. Éste le acusa de valerse de sus conocimientos (por ejemplo filtros afrodisíacos) para seducir a las mujeres. Para muchos, Marcos el Mago es un continuador del gnosticismo inaugurado en el siglo I por Simón el Mago. Se valía de prácticas cabalísticas, empleaba la gematría y se apoyaba también en la astrología.  No temía a la condenación y obraba libremente pues estaba entre los “perfectos” y, por tanto, ya salvado.  Esta idea, común entre los gnósticos, recibe la denominación de antinomianismo. Es decir, rechazo de la ley moral y libertad para pecar confiando en que la Gracia divina y el conocimiento (Gnosis) son suficientes para la salvación.

Desde los mismos principios, los Padres de la Iglesia se dieron perfecta cuenta del indudable peligro que representaba aquella proliferación  gnósticos dentro del cristianismo. Los discípulos de las escuelas gnósticas fraccionaron las enseñanzas originales, provocando que el movimiento se diluyera en breve espacio de tiempo (además de los furibundos ataques que sufrió por parte de la Iglesia).

Algunos Padres del Cristianismo como Clemente de Alejandría y San Ireneo hablan de la Gnosis en el sentido del conocimiento de Jesucristo obtenido por la fe: “la verdadera Gnosis -escribe san Ireneo- es la doctrina de los Apóstoles” (AdvHaer IV 33).

Finalmente, el amplio rango de variación moral del gnosticismo fue visto con recelo y el obispo Ireneo de Lyon lo declaró herejía en el 180 d. C., parecer que comparte la Iglesia Católica. En aquellos días, Lyon era, en Francia, en la antigua Galia, la metrópoli de “las pequeñas Iglesias”, y de las sociedades de iniciación, de toda clase y especie. 

El ultimo brote Gnostico en el Imperio romano lo protagonizaron los Maniqueos, que fueron perseguidos por la autoridad Imperial, cuando la Religion cristiana se hizo oficial y obligatoria en todo el Imperio Romano tardio.

Los Cataros eran gnósticos. antiguos que con la prohibición imperial de practicar cualquier religión que no fuera la cristiana, justo antes de la caida del Imperio Romano, cayeron en la clandestinidad. El movimiento cataro fue la reaparición de los gnósticos con ropaje cristiano en mitad de la edad media. No eran cristianos sino gnósticos.

Santo Domingo y los albigenses de Pedro Berruguete.

Los cataros son una expresión medieval de gnosticismo antiguo superviviente en Europa, amalgamado con cierto ropaje doctrinal cristiano, su precedente fueron los Bogodomiles bulgaros del siglo VIII y IX. Al reaparecer pusieron en cuestion el monopolio religioso de la Iglesia Romana catolica y fueron cruelmente exterminados en la Cruzada Albigense en el Sur de Francia durante la edad Media.

La Iglesia, una vez alcanzada la victoria, trató por todos los medios de acabar con toda esta herejía; los libros que trataban de ella fueron quemados; sus objetos de culto, destruidos; sus seguidores se vieron imposibilitados de continuar su labor de proselitismo. Todo aquel que se acercaba peligrosamente a la verdad, fue ejecutado o quemado en la hoguera.

“¡Matadlos a todos. Dios reconocerá a los suyos!” (Arnaldo Amalric)

A partir de ahí hubo Gnosticos con algun ropaje cristiano, pero no hubo ya cristianos hereticos. Algunos se refugiaron en Persia, Turquestan, e incluso Oeste de China. También se presupone que el conocimiento gnóstico ha pervivido en el rito y doctrina esotérica de grupos como la Orden del Temple, la masonería en general y la Orden Rosacruz.

Es curioso como a lo largo de la historia todo aquello que nos servía a nosotros ha sido apartado, prohibido o ha recibido un trato herético. Todo aquello que podía hacer que un hombre o una mujer común pudieran provocar que liberara su Ser fue apartado y consumido por las llamas de lo prohibido. El conocimiento de su entorno, de sí mismo y de sus congéneres, fue una y otra vez, recibiendo ese trato herético.

Tanta barbarie y asesinatos y quema de libros y documentos ha sido terrible. El poder corrompe al hombre y así fue otra vez más en el momento que quisieron establecer una religión para el bien de unos pocos y manejo de las masas. Es comprensible el odio y repulsión que causa la hegemonía de la Iglesia Romana, pero como bien se sabe los extremos tampoco son buenos consejeros.

 Hoy día lo políticamente correcto impide que ejecuten a todos estos que curiosean demasiado y buscan la verdad, para ello tienen otras herramientas más sutiles y menos sangrientas para tapar con éxito esa verdad menos palpable, aunque se siguen usando métodos drásticos para todos aquellos personajes incómodos. Todo aquel que osa establecer una conexión entre la psiquis y la idea de Dios es inmediatamente acusado de “psicologismo” o de mórbido “misticismo.”


 Los “Evangelios  gnósticos”

Apocryphon_of_John
Texto del Códex II de Nag Hammadi. Durante la realización del Coloquio de Mesina fue solicitada a la Unesco la urgente traducción de todos los manuscritos de Nag Hammadi.

Las practicas gnósticas fueron poco claras hasta hace relativiamente poco tiempo.  En 1945 fue descubierta una biblioteca de manuscritos gnósticos en Nag Hammadi (Egipto), que ha permitido un conocimiento mejor de sus doctrinas, anteriormente solo conocidas a través de citas, refutaciones, apologías y heresiologías realizadas por Padres de la Iglesia. Es apasionante ahondar en las enseñanzas/apredizaje del gnosticismo hebreo, fundadores del cristianismo primitivo, pues fueron quienes efectivamente escribieron los evangelios de los apóstoles y discípulos de Jesús.

Los evangelios conocidos como apócrifos, comprenden alrededor de 50 textos, escritos algunos en arameo, otros en copto, en griego antiguo, en egipcio, etc. Estos   evangelios fueron  desdeñados por el catolicismo con el nombre de apócrifos (por considerar que “se apartan de la verdad”, al menos la  pretendida)  considerados actualmente “Evangelios  gnósticos”.

Uno de los documentos más completos y reveladores de los “Evangelios Gnósticos” recuperados es el códice Evangelio de Santo Tomás, el cual comienza con las palabras:

“Estas son las palabras secretas que el Jesús vivo dijo, y las cuales, Judas Tomas, el Mellizo, escribió”.

En este códice, Jesús afirma:

Si sacas al exterior lo que llevas dentro, lo que saques fuera te salvará. Si no sacas fuera lo que llevas dentro de ti, lo que no saques al exterior te destruirá.

Decía Jesús a sus discípulos:

“el reino de Dios esta en ti y a tu alrededor corta un trozo de madera y ahí estaré, levanta una piedra y me encontraras”


Historia del Gnosticismo Moderno

F.C. Baur (1792-1860), considerado como el iniciador de la investigación sobre la gnosis, nos presenta el gnosticismo no como una herejía, sino como una “nueva vieja religión” (valga el oxímoron), que estaría muy influenciada por tradiciones religiosas y culturales anteriores al cristianismo.

El escritor británico Charles William King (1818-1888),en The gnostics and their remains (‘los gnósticos y sus restos’, 1864) se propuso demostrar que ―lejos de ser una herejía occidental―, los orígenes del gnosticismo se encontrarían en el budismo.

Esta teoría fue aceptada por la escritora Madame Blavatsky (1831-1891) ―quien la consideró plausible―, pero fue rechazada por G. R. S. Mead (1863-1933) ―quien consideró que el trabajo de King «carecía de la rigurosidad del especialista»― (según Goodrick-Clarke, 2005, págs. 8-9).

Diversos ocultistas occidentales retomaron la terminología gnóstica en mayor o menor medida, incluyendo a Helena Blavatsky (1831-1891), quien cofundó la Sociedad Teosófica. Ella escribió mucho acerca de las ideas del gnosticismo original. Una recopilación de sus textos acerca del gnosticismo tiene unas 270 páginas de longitud (según Hoeller, 2002, pág. 167). En su texto Isis develada ella citó abundantemente la primera edición del The gnostics and their remains, de Charles W. King.

El psicólogo suizo Carl Gustav Jung (1875-1961) y el escritor germanosuizo Hermann Hesse (1877-1962) también usaron una vasta influencia gnóstica en sus escritos.

La enorme diversidad de “escuelas gnósticas” hace difícil hablar de un solo gnosticismo religioso. Solamente en Francia existen varias “Iglesias gnósticas”, sin contar los grupos que se dicen descendientes directos de los Albigenses.
La mayor parte de estas organizaciones son de un origen reciente, y sus misterios son así una reconstitución, más o menos lograda, del simbolismo y de los ritos de los antiguos gnósticos o de los Perfectos Albigenses.  También algunos movimientos espirituales, místicos y esotéricos retomaron total o parcialmente los postulados de los antiguos gnósticos.

Samael Aun Weor (1917-1977) cuyo verdadero nombre era Víctor Manuel Gómez Rodríguez fue el fundador del Movimiento Gnóstico Universal, del cual derivaron multitud de grupos modernos y sectas que seguían sus enseñanzas neo gnósticas. De “gnósticas” solo tienen el nombre ya que lo que enseñan poco tiene que ver con el verdadero gnosticismo que se desarrolló en la antigüedad.

Lo mas parecido que tenemos ahora como referente al gnosticismo primitivo es una forma de gnosis personalizada por la búsqueda de la sabiduría interior que realiza cada persona  por si mismo, verificable de manera directa y personal mediante las facultades de cognición del Ser (capacidades elevadas de la conciencia). Un camino espiritual  al interior de uno mismo, caracterizado por una profunda reflexión interna de los conocimientos de los grandes maestros de la humanidad.

VER: La Gnosis Auténtica


NOTAS:

Como  el  Agnosticismo, el Gnosticismo  no es un credo, si no un método. Ambos no están en condiciones de afirmar la existencia de Dios, pero tampoco de negarla. La diferencia estriba en  que un Ágnostico piensa que  el conocimiento de lo divino no es accesible al entendimiento de las personas., mientras el Gnóstico  nunca se rinde de alcanzar el Conocimiento , aunque ello, le lleve toda la vida.

 Y desde luego el mundo material ya no es visto como una creacion diabolica sino lo diabolico seria el deseo ciego solo por lo material, siguiendo la logica budista.

El sincretismo, en antropología cultural y en religión, es un intento de conciliar doctrinas distintas.


FUENTES:

  • Wikipedia
  • Textos Gnósticos, biblioteca de Nag Hammadi: Tratados filosóficos y cosmológicos. Editorial Trotta.
  • García Bazán, Francisco, La Gnosis eterna. Antología de textos gnósticos griegos, latinos y coptos I, tres volúmenes: en preparación segundo volumen versión directa de Pistis Sophia; Editorial Trotta: Madrid, 2003.
  • Raymond Kuntzmann – Jean-Daniel Dubois, Nag Hammadi. Evangelio de Tomás. Textos gnósticos de los orígenes del cristianismo (Verbo Divino, Estella 21998).
  • Jonas, Hans, La religión gnóstica. El mensaje del Dios Extraño y los comienzos del cristianismo, Editorial Siruela: Madrid, 2000 (2ª edición 2003).
  • Montserrat Torrents, José, Los Gnósticos, 2 volúmenes; Editorial Gredos: Madrid, 1990.
  • E. Gilson: La filosofía en la Edad Media. 6ª reimp. Madrid: Gredos, 1995.
  • Otto Rahn: Cruzada contra el grial. La tragedia del catarismo. 2ª ed. Madrid: Hiperion, 1986
  • Helena P. Blavatsky. Commentary on the Pistis Sophia. In Collected Writings. Vol. XIII.
  • Helena P. Blavatsky. Isis sin velo. Tomo III. Editorial Eyrás. Madrid. 1977.
  • Jean Doresse, The Secret Books of the Egyptian Gnostics. Inner Traditions Ltd. Rochester, Bermont. 1986.
  • Carl G. Jung, Psychological Commentary of The Tibetan Book of the Great Liberation, Collected Works, Vol. II. Pp. 759-787. Bollingen. N.Y. 1959.
  • Elaine Pagels, The Gnostic Gospels. Vintage Books. N.Y. 1989.
    Kurt Rudolph, Gnosis: the Nature & History of Gnosticism. Harper. San Francisco. New York. 1987
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