NOCHE DE SAN JUAN : LA COPA DE LAS HADAS

121275828_ravnodenstvieNOCHE DE SAN JUAN AL ENCUENTRO DE LAS HADAS DE VERANO

Coincide la noche de San Juan con la energía del solsticio de verano y la llegada de las hadas de esta estación. Las puertas de ambos mundos se abren y las leyendas se hacen realidad durante esta noche mágica donde el   fuego y el agua canalizan nuestros deseos de un mundo inmaterial.

Es una noche rica en leyendas y supersticiones, con las que la naturaleza celebra su particular fiesta, pues según tradición popular se abren las puertas a otra dimensión donde la magia y el misterio imperan sobre la razón tal como los antiguos griegos definían este acontecimiento referente al Sol. Las barreras naturales saltan, y todo es posible esa noche. Se trata de una fecha cargada de simbolismos y de magia, en la que las deidades de la naturaleza, las hadas y los duendes andan sueltos por los campos para bendecirlos, siendo posible tropezarse o comunicarse con ellos.

De ahí que uno de mis rituales preferidos sea preparar una copa de las hadas: zumo de naranja, fresas picadas, miel y canela. La bandeja de la copa estará decorada con brotes de madreselva, helechos, fresas y manzanitas verdes. Debe dejarse expuesto las noches de luna llena del Solsticio de Verano, a “sol y serena” como invitación a las hadas de verano para que se instalen en el jardín, pues son bien recibidas.  Esta invocación acompañara a la ofrenda:

“Hadas, duendes y elfos, seres féericos os invoco.
Esta es mi ofrenda de bienvenida.
Os pido que la armonia y la alegria este siempre presente en mi hogar”

Las hadas son seres feéricos  o elementales y junto a los duendes abundan en esta época y se acostumbra a dejarles ofrendas como comida y hierbas en la tarde. Cabe señalar que los elementales o espíritus de la Naturaleza no se alimentan como nosotros físicamente, sino que absorben la energía de los alimentos, ya que, después de todo, ellos son seres etéreos.

LA COPA DE LAS HADAS

¿Fue en las islas de las rosas,
en el país de los sueños,
en donde hay niños risueños
y enjambre de mariposas?
Quizá.

En sus grutas doradas,
con sus diademas de oro,
allí estaban, como un coro
de reinas, todas las hadas.

Las que tienen prisioneros
a los silfos de la luz,
las que andan con un capuz
salpicado de luceros.

Las que mantos de escarlata
lucen con regio donaire,
y las que hienden el aire
con su varita de plata.
¿Era día o noche?

El astro
de la niebla sobre el tul,
florecía en campo azul
como un lirio de alabastro.

Su peplo de oro la incierta
alba ya había tendido.
Era la hora en que en su nido
toda alondra se despierta.

Temblaba el limpio cristal
del rocío de la noche,
y estaba entreabierto el broche
de la flor primaveral.

Y en aquella región que era
de la luz y la fortuna,
cantaban un himno, a una,
ave, aurora y primavera.

Las hadas -aquella tropa
brillante-, Delia, que he dicho,
por un extraño capricho
fabricaron una copa.

Rara, bella, sin igual,
y tan pura como bella,
pues aún no ha bebido en ella
ninguna boca mortal.

De una azucena gentil
hicieron el cáliz leve,
que era de polvo de nieve
y palidez de marfil.

Y la base fue formada
con un trémulo suspiro,
de reflejos de zafiro
y de luz cristalizada.

La copa hecha se pensó
en qué se pondría en ella
(que es el todo, niña bella,
de lo que te cuento yo).

Una dijo: La ilusión;
otra dijo: La belleza;
otra dijo: La riqueza;
y otra más: El corazón.

La Reina Mab, que es discreta,
dijo a la espléndida tropa:
“Que se ponga en esa copa
la felicidad completa”.

Y cuando habló Reina tal,
produjo aplausos y asombros.
Llevaba sobre sus hombros
su soberbio manto real.

Dejó caer la divina
Reina de acento sonoro,
algo como gotas de oro
de una flauta cristalina.

Ya la Reina Mab habló;
cesó su olímpico gesto,
y las hadas tanto han puesto
que la copa se llenó.

Amor, delicia, verdad,
dicha, esplendor y riqueza,
fe, poderío, belleza…
¡Toda la felicidad!…

Y esta copa se guardó
pura, sola, inmaculada.
¿Dónde?

En una isla ignorada.

¿De dónde?

¡Se me olvidó!…
¿Fue en las islas de las rosas,
en el país de los sueños,
en donde hay niños risueños
y enjambres de mariposas?

Esto nada importa aquí,
pues por decirte escribía
que esta copa, niña mía,
la deseo para ti.

Rubén Darío (1867-1916).

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Un comentario en “NOCHE DE SAN JUAN : LA COPA DE LAS HADAS

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