Tao Te King. Capítulos 71 al 81

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Hoy en día, el taoísmo forma parte de la base cultural China en muchos sentidos. Se expandió a otros campos como la Medicina Tradicional China, las prácticas mágicas, la adivinación y la religión. Hay que tener en cuenta que la filosofía taoísta es diferente al taoismo religioso. El taoismo religioso es una rama posterior al taoísmo filosófico, que busca el acceso al Tao como realidad suprema, tratando de armonizar las fuerzas interiores y las corrientes del Yin y Yang para alcanzar la prolongación de la vida y la inmortalidad del alma. También  algunos monjes taoístas se entrenan con tesón para dirigir su sabiduría a la curación, limpieza y rituales exorcistas entre otros.

La mayoría de chinos, aunque no practiquen activamente el taoísmo como religión oficial, siguen visitando los templos taoístas en ocasiones especiales, para hacer ofrendas,  pedir que se cumplan sus deseos y favores… Es lo que se llama religión popular o extendida, y mezcla rituales y creencias tanto del taoísmo como budismo, confucianismo…

71
Conocer que el conocimiento es ignorancia
es la perfección.
Creer que la ignorancia es conocimiento
es como padecer un mal.
Como el sabio padece este mal
está libre de él.
Al estar cansado de padecerlo,
no lo padece más.


72
Cuando los hombres pierden el miedo al poder,
están a punto de ocurrir grandes desastres.
No limites sus condiciones,
Ni los hostigues en sus labores.
Sólo si no los agobias,
No se cansarán de ti.
Por eso, el sabio se conoce a sí mismo,
pero no se exhibe.
Se ama a sí mismo, pero no tiene arrogancia.
Abandona lo uno y elige lo otro.


73
Quien es valiente y temerario, morirá asesinado;
Quien es valiente y no temerario, mantendrá la vida;
De los dos, uno recibe beneficio y el otro daño.
Algunas cosas no reciben el favor del Cielo.
¿Quién sabe la razón?
El Tao del Cielo no lucha, y sin embargo, vence;
No habla, y sin embargo, responde;
Sabe acudir sin ser llamado;
Realiza sus planes sin apremio.
Vasta se extiende la red del Cielo,
Aunque su malla es burda, nada se le escapa.


74
Si los hombres ya no temen la muerte,
¿De qué sirve amenazarlos con ella?
Pero si fuera posible hacer que la temieran siempre
Y se pudiera aprehender y ejecutar a los infractores de la ley,
¿quién se atrevería a violarla?
Alguien tiene entonces encomendada la tarea de matar.
Tratar de tomar su lugar,
Es como aserrar madera en lugar del carpintero,
Raro sería que no te hirieras la mano.


75
¿Por qué el pueblo sufre de hambre?
Por que el gobierno le exige muchos impuestos,
Por eso se muere de hambre.
¿Por qué se rebela el pueblo?
Porque sus gobernantes hacen demasiado,
Por eso no se dejan gobernar.
¿Por qué el pueblo piensa tan poco en la muerte?
Porque los gobernantes estiman demasiado la vida,
Por eso se toma la muerte a la ligera.
Entonces, no darle tanta importancia a la vida,
Es más sabio que darle tanto valor y estima.


76
Cuando el hombre nace es tierno y débil;
El día de su muerte es rígido, firme y duro.
Al nacer, las plantas y los árboles son tiernos y frágiles;
El día de su muerte están secos y marchitos.
Por eso se dice:
“Lo firme y lo duro son atributos de la muerte;
Lo tierno y lo débil son atributos de la vida.”
Así un ejército fuerte e inflexible perderá las batallas;
El árbol rígido conocerá la muerte.
Lo duro y lo fuerte ocupan el sitio de abajo;
Lo tierno y lo débil están en lo alto.


77
El Tao del Cielo es como tensar un arco:
Lo alto se baja, lo bajo asciende,
Se reduce lo excesivo,
Se aumenta lo que no es suficiente.
El Tao del Cielo quita al que tiene de más
y da al que no tiene suficiente;
La ley de los hombres actúa diferente:
Despoja al que no tiene y da al que
tiene demasiado.
¿Quién, al tener en exceso, es capaz
de ofrecérselo al mundo?
Sólo el que posee el Tao.
Por eso el sabio actúa sin esperar reconocimiento,
Realiza su labor sin esperar provecho,
Nunca trata de exhibir su talento.


78
En el mundo, nada es más suave y blando que el agua,
Pero nada la supera al atacar lo duro y lo fuerte,
En esto no tiene igual.
El agua vence a lo más duro,
Lo débil vence a lo fuerte,
Todos en el mundo saben esto,
Pero nadie es capaz de practicarlo.
Por eso, el sabio dice:
“Sólo el que carga la humillación del pueblo
es capaz de gobernarlo;
“Sólo el que carga los desastres del país
merece ser llamado el rey del universo.”
Las palabras verdaderas a menudo suenan paradójicas.


79
A pesar de la reconciliación, después de una lucha injusta
siempre queda algo de rencor.
¿Cómo evitar esto?
Por eso el sabio cuida su mitad del trato,
Pero no pelea con el otro.
Quien posee la Virtud siempre cumple con su parte,
Quien no posee la Virtud sólo vigila los compromisos ajenos.
El Tao del Cielo no tiene preferencias,
Siempre apoya a los hombres buenos.


80
En un pequeño país que tiene muy poca gente,
Aunque existan máquinas que puedan trabajar
diez mil veces más rápido que los hombres,
Ellos no las necesitan.
Como se toman en serio la muerte,
No buscan viajar lejos.
Aunque tienen barcos y carretas, nadie las usa.
Aunque tienen armas y armaduras, nadie las exhibe.
Los hombres vuelven a usar nudos de cuerda
en vez de la escritura.
Su comida es simple y buena,
Sus vestidos hermosos, pero simples,
Sus hogares seguros y tranquilos,
Alegres sus costumbres.
Aunque el país cercano pueda estar al alcance de la vista
Y se escuche el canto de los gallos y el ladrido
de los perros al otro lado del camino,
Dejan en paz a sus vecinos,
Mientras envejecen y mueren sin conocerse.


81
Las palabras verdaderas no son bellas,
Las palabras bellas no son verdaderas.
Los hombres buenos no discuten,
Los que discuten no son buenos.
Los que saben no son eruditos,
Los eruditos nada saben.
El sabio no acumula cosas;
Mientras más hace por los otros, más tiene,
Mientras más da a los otros, mayor es su abundancia.
Lo propio del Tao del Cielo es dar
sin causar daño;
Lo propio del Tao del sabio es actuar
sin luchar.

Tao Te Ching – Lao Tse – 70 a 81

medicinachina

El libro del Camino y de su Virtud VIII

VIVIR EN EL TAO

 El Tao es vivir la vida con plenitud.

El Tao es algo más que una simple filosofía de la vida. Es toda una forma de vivir, y la única manera de obtener los beneficios prácticos que ofrece el Tao es cultivarlo y practicarlo. China es muy grande, y el taoísmo es muy amplio y se ha alimentado de corrientes como el budismo tibetano, pero lo que preconiza sobre todo es vivir desde el sentir, en contacto con la naturaleza, y ser respetuoso con uno mismo y con el entorno.

Desde el comienzo, la filosofía taoísta tenía dos aspectos complementarios. Los chinos siendo gente práctica con una conciencia social altamente desarrollada, todas sus filosofías se relacionaban de una manera u otra con la vida en sociedad, con las relaciones humanas, los valores morales y el gobierno. Este es sólo uno de los aspectos del pensamiento chino. Complementario a éste, está el lado místico del carácter chino, que exigía que el objetivo más importante de la filosofía fuese trascender el mundo de la sociedad y la vida cotidiana y llegar así a un plano superior de conciencia. Este es el plano del sabio, el ideal chino del hombre iluminado que ha logrado una unión mística con el universo.

En el Tao no necesitamos que ningún gurú ni maestro nos diga lo que tenemos que sentir; nos puede acompañar, guiar, e incluso llevar de la mano en un momento difícil, pero el que camina  es uno mismo.

El taoísmo es una doctrina muy antigua que ha influido la filosofía china, la medicina china…, y se centra en permanecer muy atento a lo que pasa. Los sabios chinos no se mantienen exclusivamente en este alto plano espiritual sino que igualmente se conciernen de los hechos terrenales. Une en él, dos lados complementarios de la naturaleza humana –la sabiduría intuitiva y el conocimiento práctico, la contemplación y la acción social– que los chinos han asociado con las imagenes del sabio y el rey. Seres humanos plenamente realizados, en las palabras de Chuang Tzu,”por su tranquilidad se hacen sabios y por sus movimientos reyes”.

Tal era el objetivo de los antiguos sabios chinos, que por fortuna nos legaron un abundante ma­terial escrito donde dejaron registrados sus avances por este Camino. Hoy en día, los más esclarecidos practicantes dé la moderna ciencia oc­cidental también se acercan al Tao, pero desde la dirección opuesta, y están llegando exactamente a las mismas conclusiones. Esto resulta es­pecialmente evidente en los campos de la física y la medicina, donde la mudable relación entre materia y energía, entre cuerpo y mente, se aprecia cada día con mayor claridad. Sin embargo, aunque las conclu­siones son esencialmente idénticas, la simbología poética y las alusio­nes terrenales con que los sabios chinos expusieron el Tao y su poder son mucho más fáciles de asimilar por las personas corrientes que la complicada jerga técnica en que se expresan los modernos científicos occidentales, y, por tanto, resulta más sencillo contemplar el Tao desde el punto de vista chino.

El libro de Chang Chung-ching, Discusión de las fiebres (Shang-Han­Lun), escrito hacia el año 200 a. de C., sigue siendo uno de los principa­les textos médicos que se han escrito en China. En él se recogen 113 re­cetas médicas basadas en 100 variedades de fármacos de origen vegetal, animal y mineral, entre los que se cuenta su conocido remedio para la fiebre, todavía utilizado, la «sopa de savia de canelo», compuesta de ca­nela, jengibre, regaliz, peonía y azufaifas. Este médico elaboró también un detallado sistema de diagnóstico basado en los principios taoístas del Yin y el Yang, las «cinco actividades elementales» de la Tierra, Agua, Fuego, Metal y Madera, y los Tres Tesoros de la esencia, la energía y el espíritu.

El médico más destacado de la dinastía Tang, y tal vez de toda la his­toria china, fue el adepto taoísta Sun Ssu-mo (590-692). Aunque Sun cultivó todos los sistemas tradicionales taoístas para la salud y la longe­vidad, su método favorito para el tratamiento de las enfermedades era la terapia nutricional. Así, por ejemplo, observó que los habitantes de las remotas regiones montañosas del interior eran propensos al bocio, una hipertrofia de la glándula tiroides que hoy sabemos es debida a una deficiencia de yodo. Sun trataba esta enfermedad con una dieta de algas y extractos de tiroides de ciervo y de cordero que eliminaba su causa, con lo que proporcionó una cura puramente nutricional para esta molesta anomalía más de 1.000 años antes de que fuera descu­bierta en Occidente. También encontró una cura similar para el beri­beri (enfermedad debida a una deficiencia vitamínica), que trataba con hígado de ternera y cordero, gachas de germen de trigo y diversos ve­getales ricos en vitaminas, como las almendras y los pimientos silves­tres. Los médicos europeos no llegaron a una comprensión del beriberi hasta el año 1642, retrasándose de nuevo unos 1.000 años con res­pecto a los médicos taoístas.

Sun Ssu-mo redactó dos ediciones de su célebre obra Recetas precio­sas (Chien-Chin-Fang), que constituye una verdadera mina de informa­ción acerca de la teoría y la práctica médica tradicional taoísta. En dicha obra se hallan dos párrafos -uno sobre la dieta y otro sobre la se­xualidad- que resumen sucintamente dos de los más básicos conceptos taoístas acerca de la salud y la longevidad. Con respecto a la terapia nu­tricional, dejó escrito:

Un médico verdaderamente bueno busca primero la causa de la en­fermedad y, tras haberla encontrado, intenta en primer lugar cu­rarla mediante la alimentación. Sólo cuando la alimentación fracasa receta medicamentos.

Y, en la sección titulada «Vida sexual sana», expone claramente el punto de vista taoísta respecto a la disciplina sexual masculina como re­quisito indispensable para la salud y la larga vida:

Un hombre no debe entregarse a las relaciones sexuales con el único fin de satisfacer su lujuria. Debe esforzarse en controlar sus deseos sexuales para poder cultivar su esencia vital. No debe forzar su cuerpo a excesos sexuales para disfrutar de los placeres carnales, dando rienda suelta a su pasión. Por el contrario, un hombre debe pensar en cómo este acto beneficiará su salud y lo mantendrá libre de enfermedades. Éste es un sutil secreto del arte de la alcoba.

En China tienen una cultura de salud y de cuidarse mucho más profunda que nosotros, que esperamos que el sistema sanitario nos saque del atolladero

Tao significa seguir el camino de la naturaleza, fluir con ella. Las meditaciones y practicas taoístas van encaminadas en la línea de estar a favor del flujo de la vida, no oponerse a nada. Esto no significa que no trabajemos duro para conseguir lo que anhelamos, sino tener una actitud menos rígida. Y siempre con la salud como referente.

La idea inicial de la longevidad se halla relacionada con el armónico desarrollo del “alma embrionaria”, que supone un equilibrio constante entre el cuerpo y las diferentes almas, evitando que una de las facultades se desarrolle con exceso, debilitando a otras. Esto ha producido también en los medios taoístas unas prácticas respiratorias similares a las del Yoga hindú (pranayama), así como unas prácticas de dietética y hasta eróticas, La novelística china presenta a menudo a los “Tao-sse” (monjes taoístas) como poseedores de filtros y afrodisíacos, además de señalar su prestigio en conocimientos médicos e intérpretes de sueños.

En la China tradicional es muy conocida la alta estimación que ha tenido la longevidad. Se encuentra expresada cabalmente en una enseñanza de Confucio acerca del valor de la maduración intelectual en relación con la edad. Dentro de este contexto cultural, no se puede tampoco excluir que determinados grupos taoístas hayan buscado real y concretamente el “elixir de larga vida”, así como algunos alquimistas occidentales debían buscar más tarde concretamente la “piedra filosofal”. Pero hay que tener presente que la idea se remonta -y esto aparece evidente en algunos textos de alquimia- a la búsqueda de algo que ha quedado de los tiempos primordiales y míticos, algo que el hombre actual ha perdido.

El taoísmo se mantiene como una de las más ricas tradiciones filosó­ficas del mundo, y sin duda la más antigua. Filosofía colorista y ecléc­tica, llena a rebosar de sabiduría y humor, su historia está cuajada de un delicioso surtido de personajes excéntricos. Con su única combinación de regímenes físicos y mentales, y su equilibrio entre teoría y práctica, el taoísmo ha llegado a englobar elementos tan dispares como la alquimia, la respiración profunda, ejercicios gimnásticos, disciplina sexual, medicina herbal, dieta, helioterapia y muchos otros. Estas variadas disciplinas son analizadas con gran detenimiento en los diversos textos taoístas transmitidos de maestro a discípulo a lo largo de los siglos, y todas se recogen en este libro. De hecho, la «Biblia» taoísta, una imponente obra titulada Tao Tsang (El tesoro del Tao), con sus 1.120 vo­lúmenes compilados a lo largo de unos 1.500 años, se cuenta entre los cánones más extensos del mundo y constituye una verdadera «cueva del tesoro» de información esotérica.

El Tao inspira muchas definiciones diferentes: es el camino que hacemos, son las acciones que tomamos para alcanzar nuestro propósito en la vida. 

Según la teoría de la Medicina China la meditación es el arma más poderosa de todos los métodos terapéuticos. Mayor incluso que la acupuntura, el masaje o la fitoterapia. Es una herramienta para estar conectado conmigo mismo. Es un estado de tranquilidad que surge cuando mi cuerpo, mis emociones y mi mente están armoniosamente alineados.

Estar en el Tao no es estar hacia dentro, ni despistado, sino muy presente en el momento; vivir el momento, y vivir el ahora, que es de lo que se han nutrido corrientes como el mindfulness, que es más moderno y está basado en el zen, y de alguna forma abarca ese enfoque general. Estas corrientes de meditación están influenciadas por el Tao, por el budismo zen japonés, y probablemente por el hinduismo y las corrientes de la medicina ayurveda de la India. Y el aquí y ahora también tiene algo que ver con el sufismo, e incluso podríamos decir que el cristianismo en algunas subvertientes tiene un componente del aquí y el ahora. El Tao no es una religión, pero en su esencia se parece a algunas de ellas.

Practicar el Tao es aplicar sus principios en cualquier faceta de la vida. Todo cuanto hacemos en el día a día se puede realizar desde las leyes del equilibrio. Hay Tao del movimiento, de la nutrición, del descanso, de las relaciones, del trabajo, de la sexualidad, del cuerpo, de la vitalidad, de las emociones, de la medicina, de la meditación, de la muerte… Basta con sentir con conciencia todo lo que hacemos. Desde que nos levantamos, hasta que nos acostamos. El aprendizaje del Tao está al alcance de nuestra percepción. Hay un universo fascinante en nuestro interior que solo espera a ser descubierto. La conciencia de cómo estoy acarrea la conciencia de cómo quiero estar.

La actual ciencia occidental está llegando -lentamente pero con seguridad, y en ocasiones de mala gana- a nume­rosas conclusiones que confirman las antiguas verdades del Tao.

El Tao es el camino para alcanzar el equilibrio físico, mental, emocional y espiritual. Para lograrlo es importante integrar todos estos aspectos, sin obviar ninguno. Este libro profundiza en el estudio del Ser Humano, intentando buscar el origen de los problemas para solucionarlos. Las enseñanzas del TAO abarcan la Sexualidad, la Longevidad y la Transmutación. Aprenda a incorporar el TAO a la vida cotidiana. Lo importante no es lo que nos ocurre en las distintas situaciones de la vida, sino cómo respondemos ante ellas, cómo nos adaptamos cada vez.

El Camino aún está ahí, como lo estaba mucho antes de Lao Tse y lo seguirá estando mucho después de nosotros, y su poder se halla dispo­nible para cualquiera que haga el esfuerzo de descubrirlo y cultivarlo.

El ideograma Dào (道) pronunciado como “Tao”, del cual deriva su nombre, representa la idea del principio superior al hombre, al cielo y al cosmos en sí mismo, el principio y fin último de todo cuanto existe y puede existir.

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Sinograma de la palabra dào, literalmente ‘camino’.

FUENTES:

  • Wikipedia
  • Tao Te Ching: Los libros del Tao. Traducción directa del chino por Iñaki Preciado Idoeta.
  • Libro del curso y de la virtud. Ed. y tr. directa del chino Anne-Hélène Suárez Girard.
  • Dos grandes maestros del taoísmo. Lao Tse/Chuang Tzu. Carmelo Elourdy. Editorial Nacional.
  • Las enseñanzas de Lao Zi. Iñaki Preciado. Editorial Kairós.
  • Tao Te Ching. El Libro del Tao y la Virtud. Traducción directa del chino clásico por Alejandro Bárcens. Charleston: Anamnesis Editorial. 2014. 
  • Tao Te King. Edición de Richard Wilhelm. Barcelona: Editorial Sirio. 2009.
  • Los místicos taoístas. Howard Smith. Edicomunicación.
  • Tao de la Salud, el sexo y la larga vida de Daniel Reid. Edit. Urano
  • La historia de Lao Tsé  de Chen Jian
  • Lao Tzu and Taoism  de Max Kaltenmark
  • Tao Tê Ching. El libro del recto camino  de Lao-Tse
  • Breve historia de la China milenaria de Gregorio Doval Huecas)
  • Asia. A Concise History de Arthur Cotterell)
  • China (Flora Botton Beja)
  • Tao para vivir. Medicina China, Tao Yin y Meditación de Liu Zheng Ángel García Daniel García (Oberon, 2017)

 

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