EL CAMINO ROJO 4: Alce Negro, el Hombre Santo de los Sioux Oglala.

blackelk

Alce Negro (en inglés, Black Elk; en lengua sioux, Hehaka Sapa  nació en 1862 y murió en 1950. Llegó a conocer la época de los conflictos entre los “pieles rojas” y el “hombre blanco” que las películas del Oeste nos han hecho familiares. Conocido sobre todo como el hombre de la medicina de Lakota, presente en muchos eventos representativos de la lucha de la América originaria contra las fuerzas de la industrialización y del colonialismo, muy pocos saben que durante cincuenta años fue un incansable activista católico.

Alce Negro fue un famoso Wichasha Wakan (Hombre Medicina, Hechicero u Hombre Santo)  Y respetadísimo miembro de los oglala, una de las siete sub tribus de los lakota.

El famoso “piel roja” católico Nicholas Black Elk (Nicolás Alce Negro)  con unos doce años de edad participó en la batalla de Little Big Horn, el 25 de junio de 1876, cuando la locura del general George A. Custer(1839-1876) llevó al Séptimo de Caballería del ejército de los Estados Unidos a la muerte.  Alce Negro fue herido en la masacre de Wounded Knee en 1890, donde el ejército dio muerte a 200 miembros de su tribu, una atrocidad que todavía en la actualidad se recuerda con un monumento.. Era primo del gran jefe-sacerdote Crazy Horse (Caballo Loco), y conoció a Sitting Bull (Toro Sentado), Red Cloud (Nube Roja) y a American Horse (Caballo

blessing-from-medicine-man

Estirpe de Hechiceros

Alce Negro no era como los demás hombres. Fue un visionario y un guardián de las formas tradicionales y de las enseñanzas de su pueblo.

Alce Negro era un hombre sagrado de los indios sioux que conocía el lenguaje secreto de la Creación. Pertenecía a una dinastía (cuatro generaciones) que conocían la medicina tradicional.

Hasta el siglo XIX, la tradición sioux era oral y se trasmitía de generación en generación. Alce Negro fue una leyenda viva de su pueblo y se le debe la responsabilidad de haber logrado perpetuar los mitos y cosmovisión de los sioux  sin que caigan en el olvido.

Uno de los episodios más interesantes de la vida de Alce Negro fue la visión en la que se comunicó con sus antepasados -la Gran Visión-, que tuvo lugar cuando el sioux tenía nueve años. 

Sus visiones comenzaron durante un episodio febril en el que, siendo niño, se mezclaba lo onírico y lo real.   A los nueve años tuvo la visión que sería un Hombre de la Medicina, mediador entre el mundo de los Hombres y el de los Espíritus. En su juventud fue instruido en el sagrado saber de su pueblo por grandes sacerdotes, entre los que se contaban Whirlwind Chaser (Cazador del Torbellino), Black Road (Camino Negro) y el sabio Elk Head (Cabeza de Alce) anterior Guardián del Calumet (la Pipa Sagrada), de quienes aprendió toda la historia de su antigua religión.

Alce Negro, que con solo trece años presenció la batalla en la que los sioux aniquilaron a las tropas americanas, expone en esta plegaria la visión que tuvo cuando era niño y cómo marcó los pasos de su vida:

«Ancestro, Gran Espíritu, mírame de nuevo, a mí que estoy en la tierra e inclínate para oír mi débil voz. Tú viviste primero y eres anterior a todas las necesidades, más antiguo que la plegaria. Todas las cosas te pertenecen, bípedos, cuadrúpedos, lo que tiene alas y lo que es verde y está vivo. Tú has puesto en orden el mundo para que los poderes de los cuatro puntos de la tierra se crucen unos con otros. Tú me has hecho cruzar el buen camino y el camino de las dificultades, y donde se entrecruzan, lugar sagrado. Día tras día, por siempre, eres la vida de todo.

¡Escucha! Inclínate para oír mi débil voz. En el centro el círculo sagrado, llorando, Gran Espíritu, Ancestro, tengo que decir que el árbol nunca floreció, que el árbol se marchitó. De nuevo, recuerdo la gran visión que me diste. Quizá alguna pequeña raíz del árbol todavía esté viva, entonces nútrela para que pueda echar hojas y florecer y llenarse de aves cantoras. Escúchame para que la gente pueda una vez más encontrar el buen camino y el árbol protector […]. Los Seis Ancestros han colocado muchos seres en este mundo y todos deben ser felices. Todos los seres pequeños han sido enviados por alguna razón, y en ellos debe perdurar la felicidad y el poder de hacer felices a otros, porque este era el deseo de los Abuelos del Mundo.»

Con este conocimiento, Alce Negro rezó y ayunó mucho, y gracias a ello se convirtió en un hombre sabio que recibió muchas visiones y un poder especial destinado a ser empleado para el bien de su nación. Sus visiones comenzaron durante un episodio febril en el que, siendo niño, se mezclaba lo onírico y lo real. La reproducción de esas visiones a lo largo de su vida le reclamará a llegar a ser un sanador para los suyos.

Esta misión obsesionó a Alce Negro durante toda su vida y le causó mucho sufrimiento, pues, aunque había recibido el poder de guiar a su pueblo por el sendero sagrado de sus antepasados, no veía por qué medios debería hacer realidad la visión.

320px-Black_Elk_and_Elk_of_the_Oglala_Lakota_-1887
Black Elk (L) y Elk of the Oglala Lakota fotografiados en Londres, Inglaterra, con sus atuendos de baile de hierba mientras viajaban con el Salvaje Oeste de Buffalo Bill , 1887.

Black Elk viajó a Inglaterra con el Salvaje Oeste de Buffalo Bill

En 1887, a la edad de 24 años, viajó a Inglaterra para participar en el espectáculo de circo de Buffalo Bill llamado “Wild West Show”. 

En un primer momento Alce Negro fue un “hombre-medicina”, muy religioso como suelen serlo los Sioux. Pero no detestaba a los misioneros. No detestaba a ningún blanco, visto que incluso llegó a ser amigo de William Frederick Cody (1846-1917), el famoso Buffalo Bill,

En 1887, Black Elk viajó a Inglaterra con el Salvaje Oeste de Buffalo Bill ,  una experiencia que describió en el capítulo veinte de Black Elk Speaks . El 11 de mayo de 1887, la compañía presentó una actuación de mando para la reina Victoria , a la que llamaron “la abuela Inglaterra”. Black Elk estaba entre la multitud en el jubileo de oro de la reina de Inglaterra.

En la primavera de 1888, el Salvaje Oeste de Buffalo Bill zarpó para los Estados Unidos. Black Elk se separó del grupo y el barco se fue sin él, atrapándolo con otros tres Lakota. Posteriormente se unieron a otro espectáculo del salvaje oeste y pasó el año siguiente de gira en Alemania, Francia e Italia. Cuando Buffalo Bill llegó a París en mayo de 1889, Black Elk obtuvo un boleto para regresar a su hogar en Pine Ridge, llegando en otoño de 1889. Durante su estancia en Europa, Black Elk tuvo una “oportunidad abundante de estudiar el modo de vida del hombre blanco”. , “y aprendió a hablar inglés rudimentario.

Podríamos censurar un poco la vida de Alce Negro, como aquello que le llevó a participar en el circo de Búfalo Bill y hasta en una gira por Europa. Pero hay que tener en cuenta que su infancia y adolescencia vienen marcadas por la derrota de su gente. La derrota bélica y hasta el sarcasmo con que les tratan los miembros del ejército americano, pues es sarcasmo arrancarles de una tierra en la que están tan arraigados como las plantas, para llevarles a lugares de clima inhóspito.

Durante al menos una década, a partir de 1934, Black Elk volvió al trabajo relacionado con sus actuaciones anteriores en la vida con Buffalo Bill . Organizó un espectáculo indio que se celebrará en las sagradas Black Hills . Pero, a diferencia de los espectáculos del Salvaje Oeste, utilizados para glorificar la guerra entre los nativos americanos, Black Elk creó un espectáculo para enseñar a los turistas sobre la cultura Lakota y los rituales sagrados tradicionales, incluida la Danza del Sol.

Black Elk fue un líder en la reactivación de la Danza del Sol (una ceremonia religiosa importante entre varias tribus) y su reincorporación a la vida de Lakota. Los tradicionalistas lakota ahora siguen su versión del baile.

Black_Elk
Retrato de Nicholas Black Elk junto a su segunda esposa Anna Brings White y su hija Lucy Black Elk. Al pie de la foto se lee “Nick Black Elk y familia – Catequista católico”

La Conversión de Alce Negro

Se convirtió en 1904, tenía 40 años cuando conoció a un sacerdote jesuita que lo invitó a estudiar el cristianismo en Rosario Santa Misión cerca de Pine Ridge, Dakota del Sur. 

Alce Negro se casó con su primera mujer, Katie War Bonnett, en 1892. Ella se convirtió al catolicismo y sus tres hijos fueron bautizados. Después de la muerte en 1903 de su mujer, Alce Negro también fue bautizado.

Fue bautizado el 6 de diciembre de 1904, el día de San Nicolás (270-343), el santo obispo de Mira, en la Licia del siglo IV, del que admiraba su gran generosidad (él es, de hecho, el verdadero Santa Claus, el único Papá Noel). Por esto, Alce Negro quiso tomar su nombre, Nicholas, transformando, como es costumbre, su apodo indio en apellido en inglés: así nació Nicholas William Black Elk, continuando como líder espiritual de la tribu en lo que él no veía contradicción entre las tradiciones tribales y el cristianismo.

En 1905 se volvió a casar, con una viuda con dos hijas de nombre Anna Brings White y con la que tuvo tres hijos más. Ella murió en 1941.

Hacia el final de su vida, Alce Negro sabiendo que iba a morir decidió dar a conocer los ritos y usos espirituales por ser el último depositario de esos conocimientos, Fue por este motivo, por el que   Alce Negro contó la historia de su vida y un buen número de rituales sagrados Sioux a John Neihardt y Joseph Epes Brown para que fuera publicado. Sus narraciones obtuvieron un considerable interés por parte del público.

Algunas de sus enseñanzas y visiones quedaron asentadas en el libro, Alce Negro habla, por John Neihardt . Perteneciente a la última generación sioux criada al modo tradicional de las praderas, Alce Negro narró a un Neihardt inicialmente interesado, sobre todo, en la gestación y pormenores de la Danza, la historia de su pueblo.

John Neihardt (1881-1973) exploró las creencias espirituales a partir de lo dicho por Alce Negro, el hombre medicina de los Siux oglala. Para hablar con él precisa de un intérprete y de un taquígrafo que tome anotaciones.  Neihardt es un no-nativo.

En el libro de John G. Neihardt, se dice que el sioux a los nueve años estuvo inconsciente durante doce días y tuvo visiones del caballo de las cuatro direcciones que le llevó ante la nube de los seis abuelos, es decir, los cuatro puntos cardinales más el cenit y el nadir. Estos le enseñaron los secretos de conocer y curar.

La obra cubre su educación lakota, aunque no su edad adulta como cristiano.  Las memorias de Alce Negro, muy sustanciosas, arrancan con sus recuerdos de niñez y acaban poco después de la masacre de Wounded Knee cuando la lucha contra los blancos, tras aquel desastre, se revela ya imposible y absurda. Neihardt dijo que Alce Negro creyó que tenía una obligación de “ayudar para traer a mi pueblos de regreso al Círculo Sagrado, para que otra vez puedan andar el camino rojo de una manera sagrada que complazca a los poderes del universo que son un solo poder.”

“Luego me quedé de pie sobre la montaña más alta de todas, abajo, alrededor de mí, yacía el aro completo del mundo; y mientras estaba allí, vi más de lo que puedo contar y entendí más de lo que vi; porque estuve viendo de manera sagrada las formas de todas las cosas del Espíritu, y la forma de todas las formas y la manera en que tienen que convivir como un solo ser. Y vi que el aro sagrado de mi pueblo era uno entre muchos, y que formaban un círculo tan ancho como la luz del día y la luz de las estrellas, y que al centro crecía un enorme árbol floreciente cuyo fin era dar sombra a todos los hijos de una sola Madre y un solo Padre. Y vi que era Sagrado.”

Alce Negro (Black Elk) 1863-1950

Después de que Black Elk le contara a Neihardt su visión a lo largo de varios días, Neihardt preguntó por qué Black Elk había “dejado de lado” su antigua religión. Según Hilda [la hija de Neihardt], Black Elk respondió: “Mis hijos tenían que vivir en este mundo”. En sus memorias de 1995, Hilda Neihardt escribió que poco antes de su muerte, Black Elk tomó su pipa y le dijo a su hija Lucy Looks dos veces: “Lo único que realmente creo es la religión de la pipa”.

El trabajo del poeta estadounidense   John Neihardt. fue criticado por divergir y tergiversar las creencias y ceremonias Lakota. La intención era que fuera el propio amerindio quien relatara los hechos con sus propias palabras, pero fue una bufonada de la que no se dio cuenta la víctima porque no leía en inglés. Si embargo, sus parientes sí se dieron cuenta y en 1934 iniciaron una querella contra Neihardt, a quien  definieron como “mentiroso”. Se ha acusado a Neihardt de reinterpretar la historia de Alce Negro a su antojo y añadir elementos que no aparecían en las transcripciones originales

Partiendo de que ninguna traducción ni transcripción son perfectas y sin dudar de que Neihardt edulcorara, embelleciera o maquillara ciertas cosas o rellenara este o aquel hueco. De hecho, el seguimiento de las notas a pie debidas a DeMaille deja claro, a nuestro entender, que, aparte de aportar su estilo literario, Neihardt se limitó a todas luces a retocar el tono -de modo que la lectura del libro no fuese demasiado ardua para el lector norteamericano medio- y a introducir alusiones a batallas y personajes que enmarcaran en un contexto histórico el relato, lo que no nos parece nada grave, la verdad.   Transcurrido casi un siglo desde su debut editorial, Alce Negro habla no ha perdido, ni un ápice de su garra narrativa.

En 1953 Joseph Epes Brown (Universidad de Oklahoma), tras convivir durante ocho meses con este chamán lakota, publicó The Sacre Pipe: Black’s Account of the Seven Rites of the Oglala Sioux. La pipa sagrada: Alce Negro cuenta sobre los Siete Ritos de los Sioux Oglala, Brown cita una de las oraciones de Alce negro. Creo que comunica un sentido de la conciencia de lo sagrado en su tradición.

Rememorando su primer encuentro con el viejo piel roja, J. E. Brown comenta:

“Le recuerdo muy bien, sentado sobre su vieja piel de oveja, enfermo y con un aspecto que daba lástima, con sus ojos casi del todo ciegos que miraban fijamente más allá de lo que le rodeaba. Permanecí sentado a su lado durante un tiempo y, todavía en silencio, le ofrecí una pipa llena de tabaco y kinnikinnik en la forma en que me habían enseñado a hacerlo ancianos de otras tribus. Fumamos en silencio hasta que por fin, con una voz dulce y bondadosa, habló en lakota. Su hijo traducía sus palabras. Me sorprendió al decirme que había previsto mi llegada, que estaba contento de que me hallara a su lado y preguntó si me quedaría con él, pues había muchas cosas que le gustaría decirme antes de que, como él dijo, ‘pasara de este mundo de oscuridad al otro mundo real de la luz’”.

Más adelante Joseph Epes Brown explica:

“En mis primeros contactos con Alce Negro casi todo lo que dijo estaba expresado en términos relativos a los animales y a los fenómenos naturales. Yo deseaba ingenuamente que empezara a hablar sobre cuestiones religiosas, hasta que por fin me di cuenta de que, de hecho, él estaba explicando su religión. Los valores que yo buscaba habían de encontrarse precisamente en sus historias y relatos del bisonte, el águila, los árboles, las flores, las montañas y los vientos”.

Alce Negro en proceso de beatificación

Alce Negro fue considerado un representante de la lucha no violenta por la dignidad de los pueblos nativos de América contra las fuerzas de la industrialización y del colonialismo. El sufrimiento siempre estuvo presente en su vida, así lo demuestran la pérdida de su primera esposa y la muerte de tres hijos y de dos hijastras.

Él mismo padecía tuberculosis desde 1912, pero Alce Negro nunca se lamentaba de sus quebrantos de salud y testimonió hasta el último instante su fe católica: “Ahora mi corazón está triste, pero mi corazón nunca se volverá malo” escribió en una carta de 1948. “Desde que Wakan Tanka (nombre de Dios en lengua lakota) le dio la luz a mi corazón, está en la luz que no tiene fin”.

Una vez convertido, Nicholas Black Elk declaró que quería ser catequista el resto de su vida y así fue: enseñó, dio ejemplo, convirtió a la gente. Amaba el rosario y las misas latinas cantadas. Su vida siempre estuvo acompañada por prodigios hasta el momento de su muerte, el 19 de agosto de 1950. Y a pesar de la retórica “indigenista”, siempre trabajó para reconciliar a los blancos y los pieles rojas.

Alce Negro  fue un hombre sagrado para los sioux así como también un católico romano practicante,  digno de santificar para los catolicos, al menos en grado suficiente para que se abriese en octubre de 2017 su proceso de beatificación en Roma

El 21 de octubre de 2017, la Diócesis Católica de Rapid City, Dakota del Sur, inauguró oficialmente la causa de la canonización de Nicholas Black Elk, allanando el camino para la posibilidad de que un día sea reconocido como un santo. Ahora es designado como un “Siervo de Dios”.

 El diácono Marlon Leneaugh, director diocesano del Ministerio Nativo de Rapid City, describió a “Black Elk” como un santo venerado entre los lakotas, a quienes les mostró que no existe una brecha profunda entre la espiritualidad nativa tradicional y el catolicismo.

“Le mostró a su gente que no tienes que elegir entre los dos mundos, puedes ser de ambos. Él no abandonó sus costumbres nativas cuando se convirtió en cristiano. Era algo que estaba junto, rezando al único Dios”.

alce_negro_rosario
Alce Negro, en labores de catequista, enseñando a una niña a rezar el Rosario. Foto: Archivo de la Marquette University.

Ser Católico y seguir la Filosofía del Camino Rojo no es herejía.

“Desde que Wakan Tanka (nombre de Dios en lengua lakota) le dio la luz a mi corazón, está en la luz que no tiene fin”

La apertura de su causa de santidad ha enseñado a muchos otros nativos americanos que sí es posible combinar la cultura tradicional con la fe católica, incluso de una manera fecunda. Así que ser Católico y seguir la Filosofía del Camino Rojo no es herejía.

Hoy su diócesis usa el “smudging”, la costumbre nativa de quemar salvia o cedro para la purificación, y entona la Canción lakota ‘Four Directions’ durante la Misa de Navidad, demostrando que es posible resolver muchas incertidumbres sobre la manera como el catolicismo y las prácticas lakota  pueden formar, juntos, una casa espiritual.

El sacerdote eleva la hostia y Looks Twice hace sonar tres veces el tambor. Black Elk enseñó que el tambor es el corazón que palpita en el centro del universo, y dijo que “la voz de Wakan Tanka (el Gran Espíritu), y este sonido nos alientan y nos ayudan a comprender el misterio y el poder de todas las cosas”. La hostia permanece en el aire, la asamblea está en silencio y el tambor resuena, llenando la pequeña iglesia”.

Escuchénme, cuatro rincones del mundo — soy familia! Dénme la fuerza para andar la tierra blanda, soy parte de todo lo que es! Dénme los ojos para ver y la fuerza para entender, para poder ser como ustedes. Solo con vuestro poder podré afrontar los vientos.

Gran Espíritu, Gran Espíritu, mi Abuelo, por todas las partes de la tierra las caras de las cosas vivientes son todas iguales. Con ternura se han levantado desde el suelo. Mira las caras de los innumerables niños y con más niños en sus brazos, para que puedan afrontar el viento y andar el buen camino hacia el amanecer de silencio.

Esta es mi oración ; óyeme ahora!

– “La Oración de Alce Negro para la Vida Entera”


FUENTES

Anuncios

3 comentarios en “EL CAMINO ROJO 4: Alce Negro, el Hombre Santo de los Sioux Oglala.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s