El Mantra Om namah shivaya

Om Namah Sivaya es uno de los mantras más conocidos del hinduismo.

Su traducción sería “¡om! reverencias a Shiva“, el místico mantra OM; NAMA: “reverencias”, y SHIVAYA: se refiere al Dios Shiva. Se le conoce como panchaakshara (cinco sílabas).

El mantra om namah shivaya aparece por primera vez (sin el símbolo ॐ) en el Shri Rudram, un rezo védico dirigido a Rudra(quien se considera un aspecto antiguo del dios Shivá). En este contexto, Shivá significa ‘auspicioso, benigno o amigable’, un epíteto eufemístico de Rudra (‘el que hace llorar’). Es el mantra principal brindado por el Mahavaratar Babaji. Significa “Verdad, Simplicidad y Amor” que, junto al “Servicio al prójimo”, son las bases para vivir adecuadamente.

El mantra om namaḥ śivāya escrito en silabario devánagari.

El Canto a Shiva o Reverencia al Creador

Om Namah Sivaya  es el mantra que más relación tiene con el maestro Shiva, uno de los tres dioses principales de la religión hindú junto con Brahman y Vishnu. 

El mantra Om Namah Shivaya es uno de los más antiguos que existen y a pesar de que es ampliamente utilizado por otras religiones de la india, es un canto netamente Shivaico. Es el dios de todo lo existente en el mundo, el comienzo del comienzo de toda la creación existente, por eso este canto es un saludo hacia Shiva.

El mantra om namah shivaia aparece por primera vez (sin el símbolo ॐ) en el Shri Rudram, un rezo védico dirigido a Rudra (quien se considera un aspecto antiguo del dios Shivá).

Om namah shivaya se le conoce como pancha-akshara (‘cinco sílabas’). La mística shivaísta sostiene que en este sonido reside todo el conocimiento intuitivo del shivaísmo. Si lo tomamos y lo separamos por palabras podemos obtener un significado más rico y extenso de lo que representa cada parte de el.

  • Om: Representa a la verdad suprema e inmutable, el Brahman. Hace alusión a la creación divina y toda su expansión proveniente del Dios, de la verdad absoluta.
  • Namah: Se trata de reconocer lo que somos realmente, lo que somos sin nuestro cuerpo, ni el ego, ni nuestros asuntos materiales. Nos muestra que todo lo material es transitorio y que nos atan a el mundo de la ilusiones y deseos banales.
  • Shivaya: Se trata de la expansión de amor, prosperidad y conocimiento esencial en nuestra mente y cuerpo, permitiéndonos emprender el camino de la liberación plena de nuestro ser del mundo de lo material, y que logremos que esta prosperidad se expanda a través de otros seres para así ser liberados.

Namah / Namaha: Adoración, homenaje, respeto. Nada es mío (como persona individual); Todo es tuyo (como la Realidad Absoluta). Los tres niveles de Om, los tres mundos de lo bruto, lo sutil y lo causal, junto con los tres estados de vigilia, sueño y estado de sueño profundo de la conciencia, así como los tres niveles de consciente, inconsciente y subconsciente, “nada es mío”.

Shivaya / Shiva: Esa Realidad Absoluta que es la base de la que surgen los demás. Es esa “tinta”, por así decirlo, que no está separada de las muchas formas que pueden parecer manifestarse o ser creadas a partir de esa tinta. En la Realización de esto, uno llega a ver que él o ella es uno y el mismo con la Realidad Absoluta. Los Mahavakyas, los grandes enunciados, son vistos como verdaderos. Shiva (la estática o tierra) y Shakti (el activo o creativo) son vistos como uno y el mismo. Ella (Shakti), mientras que uno con Shiva se realiza en experiencia directa como el de los tres mundos (Tripura) esbozado en Om.

LOS CINCO ELEMENTOS:

Los maestros explican que detrás de ese mantra hay un gran secreto. A medida que cantamos las cinco sílabas Namah Shiváya, se purifican los cinco elementos que componen el cuerpo. Cada una de las sílabas corresponde a uno de estos elementos: la sílaba na, el elemento tierra; la sílaba ma, el elemento agua; la sílaba shi, el elemento fuego; la sílaba vá, el elemento aire; y la sílaba ya, el elemento éter  Así, en la entonación del mantra, todos los seres de la tierra y el mundo material, que están formados por estos elementos, son honrados.

Sivakempfort
Estatua de Shiva en Bangalore.

SHIVA, EL DIOS DE LOS MIL NOMBRES

Om namah shivaya: se traduce como “reverencias a Shiva”, quien es la deidad suprema de la transformación. Su traducción sería «¡om! reverencias a Shivá», siendo om: el místico mantra om; nama: ‘reverencias’, y shivaia: ‘a [el dios] Shivá’, precedido por la sílaba mística Om.

En el marco del hinduismo, Shiva es uno de los dioses de la Trimurti (‘tres-formas’, la Trinidad hinduista), en la que representa el papel del dios que destruye el universo, junto con Brahmá (el dios que crea el universo) y Visnú. Dentro del shivaísmo es considerado el dios supremo de India.

El hinduismo no tiene fundador, ni un origen histórico conocido, ni una iglesia, ni una autoridad central. Son sus conceptos filosóficos, sus símbolos, sus mitos, su tradición y su culto los que unen a sus seguidores y lo distinguen de cualquier otra fe y otras creencias. Y entre estos principios unificadores cuyo origen se pierde en el tiempo destaca por su fuerza y su perduración el del dios Shiva. El shivaísmo es la religión más antigua del mundo, de las que aún existen en la actualidad.

Usualmente, Shiva es venerado en la forma anicónica de lingam (‘falo’). Hay tres diosas que se asocian con Siva: Parvati, Kurga y Kali. Parvati es la hermosa y dulce esposa que corresponde al lado compasivo y benévolo de Siva. Durga y sobre todo Kali, son temibles y poderosas y se relacionan con su aspecto destructivo. Durga, la inaccesible, mata demonios con la espada y Kali es la destructora del mal.

A Shiva se le describe como un yogui omnisciente que vive una vida ascética en el monte Kailash, y también se le representa como a un dueño de un hogar con su esposa Parvati, y dos hijos, Ganesha y Kartikeia. Shiva tiene muchas formas benevolentes así como también otras de temer. A menudo se lo figura como sumergido en meditación profunda, con su mujer e hijos o también como el Natarash (el ‘rey de la danza’).

Shiva, el destructor o liberador. Personifica los ciclos de nacimiento, vida , muerte y renacimiento. Suele representarse con una figura impresionante de cuatro brazos, el pelo enmarañado, una luna en la cabeza y una serpiente enroscada al cuello. La mano derecha superior suele sostener un tambor con el que acompaña el ritmo de su danza de la liberación y la recreación.

Shiva tiene tres ojos, uno de los cuales está en medio de su frente (denotando su capacidad de ver las tres divisiones del tiempo: pasado, presente y futuro), su piel es de color azul grisáceo (cubierta de cenizas). El tercer ojo de Shiva en su frente es el ojo de la sabiduría, conocido como bindi. Es el ojo que ve más allá de lo evidente. En consecuencia, a Shiva se lo conoce como Tri-netri-īshwara (‘señor de los tres ojos’). El tercer ojo de Shiva es comúnmente asociado con su energía salvaje que destruye a los malhechores y los pecados.

Una luna en cuarto creciente situada sobre su frente representa la división del tiempo en meses, una serpiente alrededor de su cuello representa la división en años y un collar de calaveras la sucesiva extinción y generación de las razas de la humanidad.

Según los budistas, además de recitarse, un mantra se puede dejar escrito o hacer ondear con banderas, en la creencia de que produce el mismo beneficio espiritual que si se pronunciara.  Los sabios gurus dicen: “Este mantra es misterioso. Repítelo, repítelo, repítelo.

! ॐ नमः शिवाय!

! ॐ नमः शिवाय!

! ॐ नमः शिवाय!

 El sabio Upamanyu explicó su secreto así: Si este mantra vibra constantemente en tu corazón, entonces no tienes que realizar austeridades, meditar ni practicar yoga. Para repetir este mantra no necesitas rituales no ceremonias ni necesitas repetirlo en una ocasión propicia ni en un lugar determinado”.

En las escrituras de la India hay una historia acerca del gran sabio Sanand. Estaba completamente absorto en Om Namah Shiváya y lo repetía sin cesar; de hecho, nunca decía ninguna otra palabra. Al fin, llegó la hora de su muerte. Cuando llega la hora de alguien, sea quien sea, los mensajeros de un mundo u otro vienen a llevárselo. Los mensajeros de Shiva vinieron a buscar a Sanand. Mientras lo transportaban hacia el mundo más alto, vio un reino que emitía un humo negro y del que llegaban gritos terribles.
Preguntó a los mensajeros:

-¿Qué es ese lugar?

-Es el infierno -le contestaron.

-Quiero verlo -dijo Sanand.

-No puedes -dijeron los mensajeros-. No has repetido los mantras apropiados.

-O me lleváis allí -respondió Sanand- o no iré con vosotros al mundo más alto. Los mensajeros no tenían alternativa, así que lo llevaron al infierno. Cuando llegó y vio las almas quemándose en agonía, Sanand se horrorizó. Cuando alguien se sobresalta, da a conocer lo que ha estado pensando toda su vida. Cuando Sanand vio lo que sucedía en el infierno, gritó:

“¡Om Namah Shiváya!” La fuerza de toda la repetición que había hecho del mantra, purificó inmediatamente a las almas del infierno y se las llevó al cielo junto a él.

Ese es el poder de Om Namah Shiváya. Si lo repites, no importa lo que hayas hecho ni los pecados que hayas cometido: te redimirá.

– ¿A dónde vas? – Swami Muktānanda

NO LO SE…


No me cuadra… 

Aunque suelo ejercitar la meditación con mantras, no practico ¡Om Namah Shivāya!. Hay algo en su terminación, una vibración que  hace que mi vello se erice y mi energía se ponga a la defensiva, bloqueandose el plexo solar.  No percibo las virtudes energéticas que le otorgan maestros y gurus. Y ha sido precisamente al buscar información sobre este mantra, que he hallado la biografia de uno de sus máximos maestros… el guru Swami Premananda. Los cargos legales que le llevaron a la prisión o porque Premananda bajo a los infiernos,  creo que esta en el uso  y abuso  de este mantra.

Como gnostica tengo muy mentalizado que solo hay una única Divinidad, al que los humanos hemos dado muchos nombres. A mi humilde entender, Shiva  podria ser, uno de los muchos nombre/ avatares del Creador, cuyo nombre autentico es intransmisible e impronunciable, …. Pronunciar El Mantra OM ॐ y especialmente, el Mantra por la Paz Interior: Om Shanti Shanti Shanti producen en mi, una intensa paz interior, pero no sucede lo mismo con el mantra que analizamos hoy. Me produce inquietud, siento que algo no esta en concordancia con mis creencias.

En el misticismo islámico existe una importante  cuestión alrededor del nombre esencial de Allah. El Corán desarrolla una teología en la que Dios se presenta bajo 99 nombres que reflejan sus distintos atributos, pero deja en el más absoluto misterio el último y más sagrado de todos ellos: el de su Esencia. Es este centésimo Nombre Divino el que suscita las especulaciones místicas más notables del sufismo, y su custodia es un secreto que guarda celosamente el Shaikh, que no lo comunicará más que a los derviches de mayor rango y realización. El Gran Nombre (Ism al-‘Azam) puede obrar prodigios y abrir las puertas de la existencia a la presencia divina. Algo similar ocurre en las religiones dhármicas por el uso del mantra, con su potencial para liberar la mente y su concepción del sonido OM ॐ como núcleo sonoro de la suprema realidad de Brahman.

Om Namah Shiváya  se le conoce tradicionalmente como el mantra del Guru o el mantra de iniciación.

He subido este articulo precisamente para compartir esta experiencia… buscando una respuesta a porque me siento bloqueada cuando pronuncio Shivāya!

De momento , no puedo recomendar este mantra, pero agradecería cualquier información u opinión que pudiera contrastar.

Gracias…

Namasté, 

Paz interior, paz con el prójimo, paz con el universo

Om Lokah Samastah Sukhino Bhavantu

 

 

 

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