El Bagua y el I Ching

Fu Xi
El dios Fu Xi crea los ocho Trigramas y la dualidad Yin-Yang

Según la Tradición China, hace unos 4.400 años, el dios Fuxi descendió de los cielos para convertirse en Emperador. Él fue quien reveló a los hombres los 8 Trigramas básicos (combinaciones de tres líneas continuas o discontinuas), que se recombinarían más tarde para formar los 64 Hexagramas (conjunto de 2 Trigramas ó 6 líneas) del I-Ching, el Libro de las Mutaciones.

Al igual que la diosa madre “NIU-KUA”, su esposo Fu Xi era omnipotente. Se dice que llegó a la Tierra para enriquecer las cualidades humanas enseñándole a la gente comportamientos básicos y modos de vida.

Fu Xi enseñó a estos chinos primitivos cómo hacer redes para atrapar peces y cómo domesticar animales, dando origen a la crianza de ganado. De esta manera, la gente mejoró su productividad y desarrolló nuevos hábitos de trabajo y alimentación.

Avanzando en el nivel de civilización, Fu Xi creó el sistema “Shu Qi” para contar, reemplazando al anterior “Quipu”, que utilizaba nudos. También estableció un sistema de leyes y nombró funcionarios para que estuvieran a cargo de la administración pública y el gobierno. Este ha sido el modelo de referencia para futuras generaciones.

Seguido de una inundación catastrófica que devastó la tierra, Fu Xi puso orden en el universo y creó las dos fuerzas de yin y yang. Dejó los Ocho Trigramas para que la gente del futuro los utilice en la adivinación.  El legado más importante que dejó Fu Xi a la descendencia china fue el “Diagrama de Río”, la versión más primitiva de los Ocho Diagramas (Ba Gua). A través del Diagrama de Río, los chinos pudieron identificar los decretos celestiales y seguirlos.

Se cree que fue el Rey Wen Wang quien, hacia el año 1150 AEC, dio a los Hexagramas originales adivinatorios un carácter moral. Más tarde, sobre esa base, el emperador Wen, de la dinastía Zhou, escribió el Libro de los Cambios, también conocido como I Ching.

El pa kua o ba gua (‘ocho estados de cambio’)

El ba gua , un símbolo comúnmente usado para representar el Tao y su búsqueda.

El pa kua o ba gua (‘ocho estados de cambio’) es el nombre que recibe un símbolo de origen chino compuesto por ocho trigramas (agrupaciones de tres líneas, unas sobre otras, algunas enteras y otras cortadas) ordenados de una manera determinada alrededor de un centro, el yin-yang. Cuando se combinan estos elementos en grupos de 3 aparecen ocho opciones diferentes, son los ocho trigramas que en origen representan a la Tortuga que es quien une el Cielo y la Tierra.

Se trata de un Oráculo cuyo foco principal se encuentra en el elemento de cambio, ofreciendo al lector varias maneras de comprender e incluso utilizar las coincidencias, logrando un estado mental y espiritual más armónico.

Los Ocho Diagramas son una herramienta de comunicación entre el Cielo y el pueblo chino. Durante todas las dinastías, los emperadores siguieron los fenómenos astronómicos observados –las disposiciones del Cielo– para gobernar a sus súbditos y al país.

Cuando se combinan estos elementos en grupos de 3 aparecen ocho opciones diferentes, son los ocho trigramas que en origen representan a la Tortuga que es quien une el Cielo y la Tierra.

Se trata de un Oráculo cuyo foco principal se encuentra en el elemento de cambio, ofreciendo al lector varias maneras de comprender e incluso utilizar las coincidencias, logrando un estado mental y espiritual más armónico.

Según la leyenda, fue el mítico emperador chino Fu-Xi quien vio la existencia de similitudes entre las marcas inscritas en el caparazón de una tortuga a orillas del río Amarillo y las constelaciones del cielo. A partir de dicha observación, creó los ocho trigramas, que rigen las leyes universales, el orden del mundo, los fenómenos de la naturaleza, y al ser humano. Cada trigrama está en relación con uno de los ocho puntos cardinales

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Coraza de tortuga con inscripciones de adivinación fechados en el reinado del rey Wu Ding

La Sabiduría China del I Ching

. El I-Ching (también conocido como el Libro de los Cambios) fue escrito o compilado durante la dinastia Shang (1250-1150 a.C). El I-Ching es un libro de adivinación con raíces que van de vuelta a los adivinos de las áreas rurales y sus huesos de oráculo.

El I Ching es un antiguo libro chino cuyo título podría traducirse como el “Libro de los cambios” o el “Clásico de las mutaciones”. La sabiduría escondida en las palabras del I Ching fue inspiración directa para varios de los aforismos de Lao Tsé, que redactó los preceptos del taoísmo.

Hay una cosa confusamente formada
anterior al Cielo y a la Tierra.
¡Silenciosa, ilimitada!
De nada depende y no sufre mudanza,
gira y retorna sin descanso;
puede ser tenida por madre del mundo.
Su nombre desconozco,
la denominan Tao.
Forzado a darle un nombre, llamárala yo «grande».

Tao Te King

El I Ching, o Libro de las Mutaciones, es una obra de origen chino, que a menudo se ha empleado como oráculo. No obstante, el libro alberga sabiduría y poesía en su más pura forma. Se trata de uno de los Clásicos Confucianos y se cree que sus primeros escritos datan del 1200 a.C.

  • Esta obra puede ser usada como oráculo y libro de sabiduría.
  • Esta obra es esencial para comprender la metafísica china.

Tres son las fuentes reconocidas de las versiones actuales del libro:

  • el texto del mítico Fu-Xi (por lo menos del 2400 a. C.);
  • los del rey Wen y su hijo el duque de Zhou (hacia el 1100 a. C.) y
  • los de Confucio y sus discípulos (500 a. C.)

Aunque, en rigor, la lectura mediante el sistema del yin y el yang (principio femenino y principio masculino) es posible, los estudiosos prefirieron no tenerla en cuenta, para conservar la pureza arcaica del libro. Con el mismo criterio se pueden descartar los comentarios confucianos, pero la autoridad de Confucio es muy fuerte en la cultura china como para pasarlos por alto.

El I Ching usa un tipo de adivinación llamada cleromancia , que produce números aparentemente aleatorios. Seis números entre 6 y 9 se convierten en un hexagrama , que luego se puede buscar en el libro I Ching , organizado en un orden conocido como la secuencia del Rey Wen .

Su premisa es que todo el universo fenoménico esta en permanente cambio, pero muta siguiendo ciertas leyes o principios.  Es un tratado de leyes universales que se propone indicar la dirección natural al cambio que presenta la circunstancia en la que nos encontramos. Por ello resulta importante interpretarlo desde una concepción holística, atender a todo su contenido sapiencial; para evitar así caer en la superficialidad de entenderlo como un mero oráculo.

La filosofía del I Ching supone un universo regido por el principio del cambio y la relación dialéctica entre los opuestos. Nunca presenta una situación en la que no esté incluido el principio contrario al rector del signo, que conducirá a un nuevo estado. Los cambios se suceden de manera cíclica, como las estaciones del año, lo cual muestra claramente el concepto taoísta del yin y yang.

El I Ching, gracias a la estructura y sabiduría recogida, se entiende como un libro capaz de aportar luz al ser humano cuando la razón por sí misma no basta. Desde su origen, el uso que se le ha dado al I Ching es el de comprender cómo se producen los cambios en las situaciones, y en la persona misma. Considera el cambio como la única realidad existente.

En cierto modo el I Ching considera el cambio como la única realidad existente, el ser. En Occidente se identifica el ser con aquello que mantiene unidas la forma (principio inmaterial) y la materia (principio material) y le da la virtud formal a la forma. Para el I Ching, la materia es sólo una manifestación pasajera de un principio más profundo.

En su aspecto cosmogónico, el I Ching describe un universo en el que la energía creadora proviene del cielo, en tanto la tierra es receptora y fecundadora de esa energía primaria. Esta interpretación no ofrece respuestas específicas a las preguntas, es más bien un análisis según sea la situación en el momento de planteárselas al I-Ching, que es una fuente de sabiduría que nos ayuda en la búsqueda de orientación y armonía.

El texto fue aumentado durante la dinastía Zhou y posteriormente por comentaristas de la escuela de Confucio, pero su contenido original es de procedencia taoísta, y no confucianista. Los comentarios de Zhou y principalmente los de la escuela confuciana añaden un principio moral que debe presidir la conducta del sujeto que aspire a ser «noble». Esta filosofía moral se inspira en la naturaleza y las formas en que ésta procede, de manera que las figuras del I Ching encuentran su correlato en la vida política y se comportan como metáforas de la conducta correcta.

El libro posee sesenta y cuatro hexagramas . Cada uno de ellos tiene un significado específico.

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Los 64 hexagramas del I Ching.

El I Ching se basa en un sistema de numeración binario, que es al mismo tiempo geométrico y aritmético. Así, una línea continua es igual a todos los números impares; mientras que la línea quebrada, representa los impares.

En el I Ching se advierte un sistema de numeración binario, a la vez geométrico y aritmético, en el que una línea continua es a la vez todos los números impares, y una quebrada, los pares. Los trazos de los hexagramas se construyen de abajo hacia arriba, al contrario de la escritura china posterior, que se construye de arriba a abajo.

Jing Fang asigna elementos de los troncos y ramas a las líneas de los trigramas (los trigramas enteros ya tenían sus propios elementos). Los valores de los trigramas para los troncos celestes y ramas terrenas a continuación indican valores para cada línea de los trigramas, no para los trigramas enteros.

Troncos Celestiales triagrama elemento
Jia 甲 madera
Yi 乙
Bing 丙 fuego
Ding 丁
Wu 戊 tierra
Ji 己
Geng 庚 metal
Xin 辛
Ren 壬 agua
Gui 癸

Las ocho casas son una manera de asignar elementos a los hexagramas. Esto sirve para identificar la línea que tiene el mismo elemento que el hexagrama entero y establecer un orden e importancia de relaciones entre las líneas del hexagrama.1​ Hay diferentes maneras de agrupar las casas.

Cada casa comienza con un hexagrama hecho al doblar un trigrama. Las líneas 1 a 5 se cambian para producir los primeros 6 hexagramas, la línea cuarta del hexagrama 6 se cambia para formar al hexagrama 7, y se cambian las primeras tres líneas del hexagrama 7 para producir el hexagrama 8. Estos ocho hexagramas tienen el mismo elemento que el hexagrama original, hecho al doblar un trigrama.

Por ejemplo, esta es la casa del primer hexagrama:

Iching-hexagram-01.svg Iching-hexagram-44.svg Iching-hexagram-33.svg Iching-hexagram-12.svg Iching-hexagram-20.svg Iching-hexagram-23.svg Iching-hexagram-35.svg Iching-hexagram-14.svg

Existen varios métodos de consulta para aplicar al I Ching. El más antiguo son los Tallos de Milenrama. Este método, que por su naturaleza meditativa es especialmente complejo, lento y laborioso.

Posteriormente se popularizó el uso de monedas, siendo las chinas las que más connotaciones simbólicas tienen. Para ello se utilizan tres monedas y se le asigna un valor Yin a la cara de la moneda y un valor Yang a la seca de la moneda.

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Tres monedas chinas. Las dos primeras de la izquierda están en Yang y la última en Yin

Para obtener la respuesta a una pregunta concreta, deben lanzarse seis veces tres monedas, e interpretarlas con el  libro de oráculos. De la combinación que se obtiene, se crea un hexagrama hecho con líneas continuas y líneas quebradas. Existen sesenta y cuatro hexagramas posibles y cada uno de ellos se corresponde con un nombre y con un oráculo preciso, capaz de proporcionar una respuesta a la pregunta que ha sido formulada inicialmente.

Las monedas van diciendo si cada línea es quebrada o entera y así se forma el hexagrama que nos responderá a la pregunta que hemos realizado. Se mira el hexagrama en su conjunto y luego también cada línea especifica. A su vez el hexagrama puede mutar en otro ampliando la interpretación.

Las preguntas pueden ser muy específicas o muy generales, no importa. Dicen los sabios orientales que el I Ching siempre contesta nuestras preguntas.

Quien estudia el I Ching cree poder conocer la situación actual de quien lo consulta, y predice el modo en que se resolverá la problemática futura, siempre que se adopte ante ella la posición adecuada.

Experimentar el I Ching es intentar comprender cómo se generan y se producen los cambios en nuestras circunstancias y en nosotros mismos. Este milenario tratado de leyes universales, cuyo origen se remonta a más de 3000 años de antigüedad, nos indica la dirección natural o de menor resistencia al cambio que presenta la situación en la que nos encontramos.

La posibilidad de descubrir y desenmascarar las contradicciones que se esconden tras las apariencias y llegar a comprender los cambios que se producen en nuestra vida, es principalmente lo que nos ofrece el I Ching a través de la estructura de ideas representadas en los diferentes símbolos y hexagramas y de las relaciones que se establecen entre las mismas.

Si consiguiésemos comprender de antemano las posibles consecuencias de una determinada idea, palabra, hecho o actitud, algunos podrían creer que están adivinando el futuro, aunque realmente, se trataría de una simple previsión, resultado de la comprensión de la relación que existe entre los acontecimientos y que Carl Gustav Jung describió como “sincronicidad”

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Los ocho trigramas usados en el I Ching.

El Bagua tiene su origen en el I Ching  y si, tiene connotaciónes con la ESTRELLA DE 8 PUNTAS , símbolo celestial de la Gran Madre ۞


FUENTES:

 

4 comentarios en “El Bagua y el I Ching

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