Constantinopla y el «Fuego Griego»

1024px-Greekfire-madridskylitzes1
Uso del fuego griego, ilustración de una crónica bizantina.

Fue especialmente en Persia donde los árabes encontraron los restos de la tradición científica griega, ante la que quedaron fascinados. Esta admiración quizá se viera también incrementada por un combate de gran significación práctica. Fue en la antigua ciudad de Constantinopla 

1280px-Bizansist_touchup
Vista aérea de Constantinopla bizantina y el Propontis (Mar de Mármara).

Constantinopla es el nombre histórico de la actual ciudad de Estambul  situada a ambos lados del Estrecho del Bósforo en Turquía, y que fue capital de distintos imperios a lo largo de la historia: del Imperio romano (330-395), del Imperio romano de Oriente o Imperio bizantino (395-1204 y 1261-1453), del Imperio latino (1204-1261) y del Imperio otomano (1453-1922), que empezó con la Caída de Constantinopla y terminó con la Ocupación de Constantinopla.

Estratégicamente situada entre el Cuerno de Oro y el mar de Mármara en el punto de encuentro de Europa y Asia, la Constantinopla bizantina fue baluarte de la Cristiandad y heredera del mundo griego y romano. A lo largo de la Edad Media fue la mayor y más rica ciudad de Europa , y conocida como «la Reina de las Ciudades» (Basileuousa Polis). Por otra parte, fue llamada la Encrucijada del Mundo, pues era el nexo de comercio entre Asia, Europa y África (marítimo).

Constantinopla fue fundada por el emperador romano Constantino I (272–337) en 324 en el sitio de una ciudad ya existente, Bizancio , que fue colonizada en los primeros días de la expansión colonial griega , alrededor del 657 a. C., por colonos de la ciudad-estado de Megara . Este es el primer asentamiento importante que se desarrollaría en el sitio de Constantinopla posterior, pero los primeros asentamientos conocidos fueron los de Lygos , mencionados en las Historias Naturales de Plinio.

 Tras restaurar la unidad del Imperio y, en el curso de importantes reformas gubernamentales, así como de patrocinar la consolidación de la iglesia cristiana , era muy consciente de que Roma era una capital insatisfactoria. Roma estaba demasiado lejos de las fronteras y, por lo tanto, de los ejércitos y las cortes imperiales, y ofrecía un patio de juegos indeseable para los políticos descontentos. Sin embargo, había sido la capital del estado durante más de mil años, y podría haber parecido impensable sugerir que la capital se trasladara a una ubicación diferente. Sin embargo, Constantino identificó el sitio de Bizancio como el lugar correcto: un lugar donde un emperador podía sentarse, fácilmente defendido, con fácil acceso al Danubio o al Éufrates. autenticas fronteras naturales, su corte abastecida de los ricos jardines y sofisticados talleres de Asia romana, sus tesoros llenos por las provincias más ricas del Imperio.

También se dio gran importancia a la cultura. Constancio II fundó la Biblioteca Imperial de Constantinopla y también creó una de las primeras universidades del mundo al fundar, en el 340, la Universidad de Constantinopla, aunque luego fuera reformada por el emperador Teodosio II en 425. En ella se enseñaba Gramática, Retórica, Derecho, Filosofía, Matemática, Astronomía y Medicina. La universidad constaba de grandes salones de conferencias, donde enseñaban sus 31 profesores.

Constantinopla se construyó durante seis años y se consagró el 11 de mayo de 330.

Al morir Constantino, la fragmentación del Imperio Romano era un hecho.  Sin embargo, esto no se produciría hasta la muerte de uno de sus sucesores: Teodosio, quien en 395 dividió en dos el Imperio y cedió el mando de la parte occidental, con sede en Roma, a su hijo Honorio; y la parte oriental, con sede en Constantinopla, a su otro hijo, Arcadio, a diferencia de la parte occidental cuya decadencia fue cada vez mayor, se mantuvo pujante hasta 1453.

Después de que los bárbaros invadieron el Imperio Romano de Occidente, Constantinopla se convirtió en la capital indiscutible del Imperio Romano. Los emperadores ya no eran peripatéticos entre varias capitales de corte y palacios. Permanecieron en su palacio en la Gran Ciudad y enviaron generales para comandar sus ejércitos. La riqueza del Mediterráneo oriental y Asia occidental fluyó hacia Constantinopla.

La ciudad de Constantinopla, capital del Imperio bizantino durante cerca de 1000 años, y de Turquía durante casi 500, ha sido una de las ciudades más codiciadas de la Historia, siendo objeto de una veintena de grandes asedios de ejércitos extranjeros, amén de otros muchos a manos de ejércitos romanos y/o bizantinos durante las numerosas guerras civiles y usurpaciones experimentadas por el Imperio.

Las murallas de la ciudad datan del siglo V y tenían una extensión de 30 km, de los cuales sólo quedan siete, restaurados en 1980. Este sistema defensivo, que contaba con torres y fosos, solo fue superado en dos ocasiones: la primera en 1204 por el ejército de la Cuarta Cruzada, que derrocó al emperador —aunque mandó reconstruirla al recuperar la ciudad— y la segunda en 1453 por el Sultán otomano Mehmet II Fatih el Conquistador, en la famosa «Toma de Constantinopla».

Siege_of_a_city,_medieval_miniature
Asedio de Constantinopla, pintura de 1499.

Constantinopla y el «Fuego Griego»

Allá por el año 670 d.C., un alquimista sirio, Calínico, inventó según se cree el fuego griego.

En el año 670 d. de C, cuando sitiaron Constantinopla (la mayor y más poderosa ciudad cristiana), fueron derrotados por el «fuego griego», una mezcla química que ardía con gran desprendimiento de calor sin poder apagarse con agua, y que destruyó los barcos de madera de la flota árabe.

Según la tradición la mezcla fue preparada por un ingeniero militar llamado Callinicus, un practicante de khemeia que había huido de  de la actual Siria, ante la llegada de los árabes. Callínico se basó en los trabajos del alquimista, astrónomo e inventor griego Esteban de Alejandría, que se trasladó en 616 a Constantinopla.

El  mortífero «fuego griego»,  era una mezcla de cal viva, petróleo y azufre a la que se le atribuye la salvación de Constantinopla cuando los musulmanes le pusieron sitio por primera vez. Al entrar en contacto con el agua la cal viva se encendía y el petróleo ardía en llamas.

Inventado posiblemente en 670 por un arquitecto judío sirio llamado Calínico de Heliópolis (Καλλίνικος) según la cronografía de Teófanes, los ingredientes del fuego griego se mantuvieron como un secreto de estado, conocido solo por el emperador bizantino y la familia de Calínico. El cronista Teófanes menciona en sus textos la sorpresa táctica que supuso el fuego para los árabes durante el largo asedio de cuatro años:

«Por entonces había huido a territorio romano un arquitecto de Heliópolis de Siria llamado Calínico, inventor del fuego marino, gracias al cual los navíos árabes se incendiaron y todas sus tripulaciones se quemaron. Así los romanos volvieron vencedores y descubrieron el fuego marino».

Este tipo de armas no eran nuevas para la humanidad. Las ciudades sitiadas venían arrojando calderos de azufre ardiendo, asfalto hirviente y brea caliente como mínimo desde el siglo V antes de la era común. Los asirios y los griegos del Peloponeso ya usaron el petróleo líquido y la nafta de los pozos de petróleo, junto con la brea caliente y el azufre ardiente.

El sistema de ignición tampoco era novedoso. Plinio ya daba cuenta en el siglo I de que una mezcla de cal viva y petróleo podía prenderse si entraba en contacto con el agua Una mezcla como esta se usaba para encender las lámparas “mágicamente” en los templos, que se sepa, desde el siglo III.

El poder del arma venía no sólo del hecho de que ardía en contacto con el agua, sino de que incluso ardía debajo de ella. En las batallas navales era por ello un arma de gran eficacia, causando grandes destrozos materiales y personales, y extendiendo, además, el pánico entre el enemigo: al miedo a morir ardiendo se unía, además, el temor supersticioso que esta arma infundía a muchos soldados, ya que creían que una llama que se volvía aún más intensa en el agua tenía que ser producto de la brujería.

La verdadera innovación de Calínico no habría estado por tanto en la mezcla en sí, sino en el dispositivo sifónico, también en versión portátil, que se empleaba para esparcirla sobre el enemigo ya encendida (para lanzarla apagada se usaban granadas de arcilla).

El fuego griego, rociado desde un dispositivo desde el que bombeaba sobre los barcos enemigos, era una líquido viscoso que se incendiaba en contacto con el agua y ardía ferozmente.  El motivo por el que se desconoce su composición es muy simple: la marina bizantina de la Alta Edad Media era, con mucho, la dueña del Mediterráneo oriental, y en la posesión del fuego griego estaba una de las claves de su superioridad, de manera que esta arma se consideraba secreta.

Se suponía que la arena, la orina y el vinagre eran los únicos medios eficaces para extinguir el fuego griego. Por “vinagre” los cronistas probablemente se referían a cualquier disolución salina que formase una costra al evaporarse, lo que extinguía las llamas evitando el contacto con el oxígeno; el mismo fundamento de los extintores de polvo o dióxido de carbono que hoy día se recomiendan para extinguir los fuegos provocados por cal viva.

De forma análoga, por “orina” también habría que entender algún tipo de disolución concentrada, como orina almacenada durante un tiempo y parcialmente evaporada, que contendría una cantidad considerable de sedimentos. La orina fresca es básicamente agua, lo que avivaría la virulencia del fuego griego (además el petróleo es menos denso que el agua y sobrenada, con lo que sigue ardiendo) y, por otra parte, no parece fácil encontrar el número suficiente de voluntarios en caso de ataque.

Esta arma secreta, incluso hoy imposible de desentrañar, salvó al menos en dos ocasiones al último imperio romano de su destrucción. Constantinopla, la segunda Roma, sobrevivió toda la Edad Media a los ataques musulmanes como una isla cristiana a las puertas de Oriente y un agente de equilibrio entre ambos mundos.

Constantinopla fue el centro urbano más grande y rico del Mar Mediterráneo Oriental durante el Imperio Romano del Este tardío, principalmente como resultado de su posición estratégica al mando de las rutas comerciales entre el Mar Egeo y el Mar Negro. Seguiría siendo la capital del imperio de habla griega oriental durante más de mil años. En su apogeo, que corresponde aproximadamente a la Edad Media, era la ciudad más rica y grande de Europa, ejerciendo un poderoso impulso cultural y dominando la vida económica en el Mediterráneo. Los visitantes y comerciantes quedaron especialmente impresionados por los hermosos monasterios e iglesias de la ciudad, en particular la iglesia de Santa Sofía., o la Iglesia de la Santa Sabiduría. Según el viajero ruso del siglo XIV, Stephen de Novgorod: “En cuanto a Hagia Sophia, la mente humana no puede decirlo ni describirlo”.

Fue especialmente importante para preservar en sus bibliotecas manuscritos de autores griegos y latinos durante un período en que la inestabilidad y el desorden causaron su destrucción masiva en Europa occidental y el norte de África: en la caída de la ciudad, miles de estos fueron traídos por refugiados a Italia, y desempeñó un papel clave en la estimulación del Renacimiento y la transición al mundo moderno. La influencia acumulativa de la ciudad en el oeste, durante los muchos siglos de su existencia, es incalculable. En términos de tecnología, arte y cultura, así como de gran tamaño, Constantinopla no tuvo paralelo en ninguna parte de Europa durante mil años.

La fundación de Constantino otorgó prestigio al obispo de Constantinopla, quien eventualmente llegó a ser conocido como el Patriarca Ecuménico , y lo convirtió en un centro principal del cristianismo junto a Roma. Esto contribuyó a las diferencias culturales y teológicas entre el cristianismo oriental y occidental que finalmente condujeron al Gran Cisma que dividió el catolicismo occidental de la ortodoxia oriental desde 1054 en adelante. Constantinopla también es de gran importancia religiosa para el Islam , ya que la conquista de Constantinopla es uno de los signos del fin de los tiempos en el Islam .

En los siglos IX y X, Constantinopla tenía una población de entre 500,000 y 800,000. En el siglo XII fue la ciudad más grande y rica de Europa. Durante el reinado de Justiniano I, la población de la ciudad llegó a unas 500,000 personas.  Sin embargo, el tejido social de Constantinopla también fue dañado por el inicio de la peste de Justiniano entre 541–542 dC. Mató quizás al 40% de los habitantes de la ciudad. En 1347, la Peste Negra se extendió a Constantinopla.  En 1453, cuando los turcos otomanos capturaron la ciudad , contenía aproximadamente 50,000 personas.

Constantinopla fue conquistada por el Imperio Otomano el 29 de mayo de 1453. Los otomanos fueron comandados por el sultán otomano Mehmed II de 21 años. La conquista de Constantinopla siguió a un asedio de siete semanas que comenzó el 6 de abril de 1453.  Los defensores, que fueron superados en número, resistieron el asedio durante casi dos meses, pero al final esperaron en vano la ayuda de Venecia y Polonia

La ciudad ortodoxa cristiana de Constantinopla estaba ahora bajo el control otomano. Con la conquista de Constantinopla, el Imperio Romano de Oriente terminó. Las partes más pequeñas del país, especialmente Mystras en el Peloponeso , pudieron durar algunos años, pero luego fueron conquistadas.

Muchos residentes e intelectuales y alquimistas huyeron a Europa occidental y especialmente al norte de Italia, llevándose consigo muchas copias conservadas de documentos antiguos. Estos se extendieron rápidamente en el norte de Italia a través del arte tipográfico inventado aproximadamente simultáneamente y desencadenaron una ola de “redescubrimiento” de modelos e ideas antiguas. Este redescubrimiento aceleró el proceso multifacético que ahora se conoce como el Renacimiento .

800px-Zonaro_GatesofConst
Mehmed el Conquistador entra en Constantinopla, pintura de Fausto Zonaro .

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .