Iconografía Mágica de Ranas y Sapos

El sapo es un poderoso símbolo de transformación, ya que crece de renacuajo a sapo. Tiene asociaciones con la fertilidad, la magia, las hadas y la brujería.

ranas

La iconografía de ranas y sapos ha estado tradicionalmente vinculada a símbolos de fertilidad, por su asociación al agua. Esto no es algo sorprendente, ya que numerosas especies de animales se asocian con este elemento, aunque en el caso de la rana, cabe decir, que en mayor proporción. Esto quiere decir, que en muchas culturas la rana se ha visto como un animal fértil, debido a la gran cantidad de huevos que es capaz de poner, por tanto se ha podido relacionar no sólo con el símbolo de fertilidad, sino paralelamente con el de abundancia.

La rana es otro de los animales que se encuentran en el panorama religioso del antiguo Egipto al llevarse al terreno de lo divino animales y objetos de la naturaleza. De hecho su nombre genérico (Qrr) es quizá la onomatopeya del sonido que emiten.

Fue en el Primer Testamento donde se introdujo a las ranas dentro del concepto de “plaga”. Y fue en el mismo Egipto que veneraba a la diosa Herit, donde el Dios de los cristianos mandó “siete plagas”, siendo la segunda de ellas una lluvia de ranas.

Entonces Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón y dile: Jehová ha dicho así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.

2 Y si no lo quisieres dejar ir, he aquí yo castigaré con ranas todos tus territorios.

3 Y el río criará ranas, las cuales subirán y entrarán en tu casa. En la cámara donde duermes, y sobre tu cama, y en las casas de tus siervos, en tu pueblo. En tus hornos y en tus artesas.

14 Y las juntaron en montones, y apestaba la tierra.

Queda pues de algún modo aclarado que las ranas no eran del agrado de los cristianos y antecesores, por lo que no eran precisamente amuletos de la buena suerte.

En el antiguo Egipto, las ranas se relacionaban con Herit, la diosa de la concepción y el nacimiento. Herit, Hehet o Heket fué representada como una mujer con cabeza de rana. Representa la fertilidad y la vida. Se dice que presenciaba todos los partos y como comadrona los asistía.  Las mujeres embarazadas en el momento del parto las usaban como amuletos de la suerte, que consistía en una ranita sobre una flor de loto.

Además, en estas tierras influenciadas por el majestuoso Nilo, se vivenciaba un fenómeno natural consistente en la aparición de miles de renacuajos unos días antes de la crecida del río, crecida que los campesinos esperaban con ansias para sus sembrados. Por esta razón la rana era considerada un augurio de abundancia. El renacuajo sirvió para escribir el número 100.000, es decir el que servía para designar lo ilimitado, la regeneración eterna y de la abundancia.

Se solía colocar una rana sobre las momias en recuerdo de haber sido esta divinidad la que asistió a Isis en los rituales de resurrección de su esposo Osiris. También por su color verde, que en Egipto era considerado como símbolo del nacimiento material y el renacimiento espiritual, se asocia a la idea de nacimiento y resurrección. Hiqit es una deidad cósmica relacionada con la creación en la que, como diosa madre y lunar toma parte, junto con Khnum, para organizar al mundo y su renacimiento cíclico. De ahí también que las pequeñas ranas que aparecían en el Nilo unos días antes de la crecida del río, fueran consideradas un buen augurio como heraldos y promesa de nacimientos y fertilidad.

El sapo representaba el útero en la antigua Grecia, Roma y Escandinavia. Debido a este simbolismo, el sapo llegó a ser el símbolo de una partera, lo que llevó a asociaciones con la brujería. El sapo es visto por lo general como un símbolo de fealdad, suciedad y torpeza. Así, se considera a este animal como la versión infernal y oscura de la rana. Por esta razón, se le asociaba con la brujería y la muerte.

Para los griegos, el sapo era un símbolo de una cortesana lujuriosa, Phryne, quien usaba como texto los rituales en honor a Afrodita para dar rienda suelta a sus deseos. Los antiguos Romanos utilizaban la efigie de las ranas y sapos ya sea adornando su  persona, o como amuleto en sus hogares como símbolo de protección.

Los primeros cristianos las incluyeron en sus rituales. Una rana reposando sobre una flor de loto, símbolo del poder reproductor, o simplemente sola, era la forma elegida para las lamparitas ceremoniales utilizadas en las iglesias primitivas y en las que se grababan las palabras “Yo soy la Resurrección y la Vida”.

Para los celtas la rana era vista con poderes de liderazgo y poseedor de la tierra, dada su conexión con la lluvia.  Las hadas y elfos se convertían en sapos y ranas para de esta forma poder interactuar con las dimensiones cósmicas. Estas conexiones les otorgaban poderes suficientes como para tener la capacidad de curar enfermedades y de ahí se considerados como talísmanes de la suerte.

Los sapos también se consideran criaturas de cuentos de hadas, retratados como comienzos mágicos que pueden convertirse en un príncipe o, a veces, incluso utilizados por brujas y magos para preparar una poción.

Sapo Chan gchu
El Chan Chu significa ‘sapo o rana del dinero’es una estatuilla que representa un sapo o ranacon tres patas y monedas chinas del I Ching (una de ellas en su boca), y, a veces, sobre monedas I Ching o lingotes de oro.

Símbolo de buena suerte, abundancia, dinero y fortuna

El sapo en su dimensión onírica acorde a la cosmovisión de cada cultura puede representar dinero y fortuna.

Es así como podemos notar que en muchas culturas consideran la rana como símbolo de buena suerte, abundancia y además, se les atribuye la cualidad de cuidar el dinero. En el caso de China en particular, poseen la creencia de que esta criatura aparece en las noches de luna llena, cerca de negocios o casas, de este modo, esos lugares recibirán pronto buenas noticias referidas sobre el dinero.

 Los chinos creían que había un sapo en la Luna. Según se cuenta, la esposa de Yi-el-Buen-Arquero, se había refugiado ahí luego de robar la droga de la inmortalidad. Y por ello ocurren los eclipses, que es cuando el sapo se come a la luna. Dada su preferencia por los ambientes húmedos y oscuros, el sapo es visto como un animal cargado de yin.

En China la rana es considerada como un emblema de la energía del Yin (haciendo referencia al Yin y el Yang), y vista como símbolo de la buena suerte. De hecho, el feng shui (una práctica que sirve para relajarse) recomienda poner una imagen de una rana en una ventana que dé al este en tu casa, ya que según esto se promueve la fertilidad y una vida familiar feliz.

Los amuletos de la suerte, tal y como los conocemos hoy podrían tener su origen en China. Es muy difícil establecer que culturas fueron las que tomaron a los anfibios y concretamente a la rana.

También se creía que esta criatura propiciaba la lluvia. Para los vietnamitas, era el tío del Cielo, quien lo enviaba a crear las lluvias. Por ello no se le podía maltratar. En esta misma cultura, los sapos escarlatas eran vistos como símbolos de suerte y riqueza, debido a su rareza y a su pigmentación.

En Japón, la rana es vista como símbolo de buena suerte, especialmente para los viajeros. Por ello las imágenes o amuletos que representan a este animal son considerados elementos que dan buena suerte, sobre todo cuando el viaje implica cruzar un mar o río. También se dice que la palabra rana en japonés es la misma palabra para decir vuelta o volver, por lo que los viajeros pueden llevarla como amuleto con ellos para volver a casa de manera segura. Además, los amuletos de rana son a menudo llevados en carteras para no perder el dinero que se lleva en ellas.

En los mitos de la creación del Rig Veda de los hindúes, la gran rana sostiene el universo y es representativa de la materia de la cual todo es creado. En la poesía védica, las ranas se presentan como la encarnación de la tierra fecundada por las primeras lluvias de primavera; su coro se eleva entonces para agradecer al cielo las promesas de frutos y riquezas hechas a los hombres. Ellas son los chantres, los sacerdotes de la Tierra Madre que entonan los himnos recogidos en el Rig Veda. Los hindúes ven a las ranas de esta manera  mas profunda, ya que ellos creían que las ranas eran las encargadas de la protección del mundo dentro del espacio y que la rana representaba además la oscuridad.

Una relación cercana con las personas también puede encontrarse en los bambara, África, quienes veían una familiaridad con este animal porque en cierta fase del proceso embrionario, los humanos tienen una cola como los renacuajos.

La escultura de Xochipilli “El Principe de las Flores” es la deidad mexica de las plantas medicinales, así como de los cantos, juegos, baile, belleza y arte.

En algunas las culturas indígenas de América, el sapo es visto como el aliado del ser humano, que lo ayudó a robarle el fuego al buitre.

El texto explicativo que acompaña las dos sapos sonrientes del Templo Mayor señala que “el croar de estos anfibios anunciaba la llegada de las lluvias. Durante la fiesta de la veintena de Tozoztontli, celebración relacionada con el maíz, las ranas eran vestidas de azul, para después ser sacrificadas y asadas”.

Tlaltecuhtli, la diosa mexica de la tierra, también conocida como la diosa sapo, es representada como una figura entre animal y antropomorfa con las piernas abiertas a horcajadas en posición de parto, pero también como una posición análoga a la fisionomía de los batracios. Una de sus estatuas, expuesta en el Templo Mayor tras ser hallada en 2006 en una excavación en la capital, está acompañada de conchas y restos marinos, un indicio, según la investigación independiente, de que hubo contacto con la zona costera de Sonora

Después de años de investigaciones y un arduo proceso de restauración, el importante hallazgo arqueológico de un relieve mexica de la diosa de la tierrra, Tlaltecuhtli (ocurrido en octubre de 2006 ), se exhibe en el Museo del Templo Mayor.

brujas-zugarramurdi-L-2

 

Ranas, Sapos y Brujas

En la época de la Inquisición, estos pequeños animales no gozaron de la mejor fama ya que fueron condenados junto a brujos y brujas a la hoguera.

La época medieval se encargó de transmitir unas cualidades que quizás no le pertenecían. Relacionando a los sapos y ranas con magias, hechizos y actos de brujería. Cargadas de connotaciones veladas y ocultas.

Los brujos tenían sapos. El Demonio se los entregaba para que los cuidaran. Les vestían con ropitas de colores, les alimentaban y los llevaban al aquelarre la noche de reunión brujeril. Allí los dejaban en un pequeño corral y encargaban a un niño, que seguramente había sido raptado de su cama y llevado a la fuerza al aquelarre, que los mantuviera dentro del recinto mientras todos los brujos y brujas se rendían a las aberraciones que el diablo disponía. Al menos eso era lo que se deducía de los testimonios que recogía la Santa Inquisición.

San Cipriano, en el libro de su historia como hechicero, dice que el sapo tiene una gran fuerza mágica invencible desde el momento en que es la comida que Lucifer da a las almas que están en el infierno. Por esta razón pueden hacerse con el sapo los encantos y hechizos que se recogen en diversos tratados de magia popular.

Las marcas de brujas a veces se conocen como “pie de sapo”, y una marca de nacimiento con forma de sapo es un signo seguro del poder de la bruja.  El sapo forma parte de los rituales brujeriles, y en las misas negras ocupa el lugar de la hostia, siendo también troceado.

Hay varios relatos también que cuentan cómo las brujas tenían estos animales como mascotas, dándoles nombres y llenándolos de toda clase de cuidados. Gracias a esta relación con la magia, se ha hecho popular la creencia de que, si se besa un sapo, se romperá un conjuro y se transformará en príncipe. Es decir, el sapo es un animal embrujado.

Los sapos secretan un veneno blanco y espeso a través de su piel. Esta “leche de sapo” o bufotenina a veces es alucinógena, y se dice que es un ingrediente en algunos ungüentos voladores antiguos. Las exudaciones de los sapos son uno de los ingredientes alucinogenos, para la grasa con que se untaban las brujas para volar al aquelarre.  Hay quien los chupa, literalmente, para colocarse (una locura suicida) El asalto masivo al sistema nervioso que produce el veneno de sapo es muy bestia y que para cualquiera que se halle fuera del mundo tradicional (chamanes, brujas, etcétera) experimentar con estas sustancias resulta “el pináculo de la estupidez”.

En la peninsula, la mas famosa bruja-liebre fue María Zozaya, que apareció a la cabeza de los condenados a muerte del gran proceso a las brujas de Zugarramurdi.  María relata que cuando el párroco de Errenteria salía a cazar, el demonio la transformaba en liebre a fin de que pudiera divertirse volviendo locos a los galgos y al propio abad que, de este modo, lo único que cazaba era un enfado morrocotudo. Por supuesto, criaba sapos en casa, a los que sacaba agua a base de azotes para la olla del akelarre.

Ordeñar a su sapo, extraerle parte del veneno masajeando su piel, permitía hacer pócimas y ungüentos alucinógenas. Hay que tener en cuenta que los efectos pueden producirse simplemente con el tacto de esa sustancia. En muchos casos el ungüento era utilizado para embadurnarse el cuerpo a modo de rito brujesco; así que la consecuencia era un viaje sobre una escoba que para la bruja afectada era de lo más real. Quizá sobre decir que ingerir la pócima provocaba los mismo efectos y podía llegar a ser mortal.

En el País Vasco se decía que los sapos eran familiares favorecidos, y las brujas llegaban a “bautizar” a sus sapos en los cementerios y los adornaban con cintas de terciopelo y campanas. A menudo los demonios familiares acompañaban a las brujas en forma de sapos y es tradición que a las personas que acudían tres veces a un aquelarre o reunión sabática para satisfacer sus instintos más bajos les quedaba ya para siempre una señal en forma de sapo en lo blanco del ojo o en un repliegue de las orejas.

Los sapos siguen estimulando muchas supersticiones y temores. Siendo parte de la mitología brujeril, existen en la actualidad numerosos mitos y leyendas que reconocen a los sapos y las ranas como seres malignos o mágicos. Muchos de estos mitos y leyendas hacen que este grupo de animales sea rechazado y genere un desprecio injustificado, lo cual ha generado cierta preocupación en términos de conservación de algunas especies. A pesar de ser una especie completamente inofensiva para el ser humano y que incluso es muy beneficiosa para la agricultura, aun sigue teniendo que soportar el peso de absurdos mitos y leyendas que le han dado una injustificada fama de animales peligrosos e incluso demoníacos.

A pesar de todo lo que se vivió en la antigüedad con estos animales, actualmente  la ciencia está descubriendo nuevas aplicaciones terapéuticas al veneno de sapos y ranas. La ciencia está aprovechando este conocimiento mediante investigaciones, para ser aplicado el veneno en medicinas para el dolor,  porque según descubrimientos puede ser más efectiva que la morfina y, además no produce dependencia.


PROXIMAMENTE:

El Poder Mágico del Sapo


bruja sapoFUENTES: 

Un comentario en “Iconografía Mágica de Ranas y Sapos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .