TODOS, SOMOS UNO CON EL UNIVERSO

Todas las religiones en su centro enseñan las mismas verdades universales: amor, compasión, ser uno con el universo.

Ser uno con el universo es alcanzar la perfección en vida, es alcanzar el estado supremo de libertad donde nada te ata ni se adueña de ti. Es ese el momento que llamamos la Iluminación o Gnosis, donde se deja de buscar el sentido de las cosas y se empieza a hacer sin hacer, a pensar sin pensar, a actuar sin actuar. Podemos conocerlo todo desde el interior de nuestra propia conciencia, que en definitiva es la conciencia Universal que rige el Universo.Leer más »

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EL SILENCIO INDIO

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Nosotros los indios sabemos del silencio. No le tenemos miedo. De hecho, para nosotros es más poderoso que las palabras. Nuestros ancianos fueron educados en las maneras del silencio, y ellos nos transmitieron ese conocimiento a nosotros.

Observa, escucha, y luego actúa, nos decían. Esa es la manera de vivir. Observa a los animales para ver cómo cuidan a sus crías. Observa a los ancianos para ver cómo se comportan. Observa al hombre blanco para ver qué quiere. Siempre observa primero, con corazón y mente quietos, y entonces aprenderás. Cuando hayas observado lo suficiente, entonces podrás actuar.

Con ustedes es lo contrario. Ustedes aprenden hablando. Premian a los niños que hablan más en la escuela. En sus fiestas todos tratan de hablar. En el trabajo siempre están teniendo reuniones en las que todos interrumpen a todos, y todos hablan cinco, diez o cien veces y le llaman “resolver un problema”. Cuando están en una habitación y hay silencio, se ponen nerviosos. Tienen que llenar el espacio con sonidos. Así que hablan impulsivamente, incluso antes de saber lo que van a decir. A la gente blanca le gusta discutir. Ni siquiera permiten que el otro termine una frase.

Para los indios esto es muy irrespetuoso e incluso muy estúpido. Siempre interrumpen. Si tú comienzas a hablar, yo no voy a interrumpirte. Te escucharé. Quizás deje de escucharte si es desagradable lo que estás diciendo. Pero no voy a interrumpirte cuando termines, tomaré mi decisión sobre lo que dijiste, pero no te diré nada si no estoy de acuerdo, a menos que sea importante por el contrario, simplemente me quedaré callado y me alejaré. Me has dicho lo que necesito saber. No hay nada más que decir. Pero eso no es suficiente para la mayoría de la gente blanca.

La gente debería pensar en sus palabras como si fuesen semillas. Deberían plantarlas, y luego permitirles crecer en silencio. Nuestros ancianos nos enseñaron que la tierra siempre nos está hablando, pero que debemos guardar silencio para escucharla. Existen muchas voces además de las nuestras. Muchas voces “Guarda tu lengua en la en la juventud” dijo el viejo jefe Wabashaw, “y en la madurez quizá madures un pensamiento que sea de utilidad a tu pueblo”.

FUENTE: Ohiyesa/Dr.Charles A. Estman, Dakota santee, 1902

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Mirar la luna

dedoLa luna es el regalo más preciado para la vista de la humanidad. Con excepción del sol, ningún otro cuerpo celeste ha despertado tanto nuestra imaginación y fantasía como la luna.

Un viejo proverbio oriental dice que cuando el sabio señala la luna, el necio mira el dedo, pero el dedo y la luna pertenecen a dos mundos diferentes, a dos realidades distintas, como nos enseña el budismo zen.

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