La Luna y el Inconsciente

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El simbolismo de la luna es muy complejo y amplio. En general representa el poder femenino, la Diosa Madre, la reina del cielo y la protección. No obstante también tiene otros significados como por ejemplo el lado oscuro y el aspecto invisible de la naturaleza; el aspecto espiritual de la luz en la oscuridad; el conocimiento interior; lo irracional, intuitivo y subjetivo.

La influencia de la Luna se viene observando desde tiempos remotos y, a estas alturas, casi nadie discute que el satélite natural de nuestro planeta tenga una poderosa influencia sobre la naturaleza y sobre nuestro propio psique.

La luna simboliza el aspecto más inconsciente del ser humano, está ligada a la memoria que guarda el inconsciente, las emociones, sentimientos, hábitos y creencias incorporadas en la niñez y que subyacen en la personalidad

En el lenguaje corriente, el término inconsciente se utiliza como adjetivo para calificar el conjunto de comportamientos que un sujeto desarrolla inadvertidamente, es decir, sin darse cuenta, y que, en general, no dependen de su voluntad. También se puede emplear para describir, con una connotación peyorativa, a una persona irresponsable o desconsiderada en grado sumo, y que lleva a cabo acciones dañosas o peligrosas sin tener en cuenta las consecuencias ni los riesgos.

Empleado por primera vez como término técnico en lengua inglesa en 1751 (con la significación de no consciente) por el jurista escocés Henry Lord Kames (1696-1782), el término inconsciente se popularizó más tarde en Alemania, en la época romántica, (por ejemplo, en un poema de Goethe A la luna (1777) se utiliza por primera vez el término en alemán: “unbewusst”) designando un depósito de imágenes mentales, una fuente de pasiones cuyo contenido escapaba a la consciencia.

A la Luna

Poema: Texto completo. Johann Wolfgang von Goethe

¡Oh tú, la hermana de la luz primera, símbolo del amor en la tristeza!
Ciñe tu rostro encantador la bruma, orlada de argentados resplandores;
Tu sigiloso paso de los antros durante el día cerrados cual sepulcros, a los tristes fantasmas despabila, y a mí también y a las nocturnas aves. Tu mirada domina escrutadora y señorea el dilatado espacio.
¡Oh, elévame hasta ti, ponme a tu vera!
No niegues a mi ensueño esta ventura; y en plácido reposo el caballero pueda ver a
hurtadillas de su amada, las noches tras los vidrios enrejados. Del contemplar la dicha incomparable, de la distancia los tormentos calma, yo tus rayos de luz concentro, ¡oh luna!, y mi mirada aguzo, escrutadora; poco a poco voy viendo los contornos del bello cuerpo libre de tapujos, y hacia él me inclino, tierno y anhelante, cual tú hacia el de Endimión en otro tiempo.

La vida nocturna, el sueño, lo inconsciente y la luna son términos que se emparentan con el dominio misterioso de lo doble; sorprende, en este sentido, ver asociada a la luna la hermosa metáfora de la lanza del eco en una leyenda buriata. Según la interpretación de Paul Diel (Introduction), la luna y la noche simbolizan la imaginación malsana salida de lo subconsciente; añadamos que el autor entiende por subconsciente «la imaginación exaltadora y represora». Esta simbolización se aplica, en numerosas culturas, a toda una serie de héroes o divinidades que son lunares, nocturnos, incumplidos y maléficos.


La Luna es el símbolo del sueño y lo inconsciente como valores nocturnos.

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En Grecia la Luna estaba personificada por Selene y se le concedía la cualidad de “divina”.

La mitología griega con su inmenso contenido de elementos arquetipales nos ofrece una vez más un buen ejemplo de las atribuciones que podemos dar a los planetas en astrología, tal es la leyenda de Selene y Endimión. Este era un rey que en algún momento decidió retirarse a vivir como pastor y a observar los astros, se fue al monte Larmos y en su soledad se enamoró de la Luna. Todas las noches se dormía dentro o a la entrada de su cueva y esperaba la visita en sueños de su gran amor. Selene lo observaba desnudo y dormido y le correspondió en el amor. Así, dormido durante las noches, se amaron durante mucho tiempo.

Al andar del tiempo Selene, que no quería perder a su gran amor, interfirió con Zeus para que Endimión se mantuviera joven y hermoso como a ella le gustaba. Zeus le concedió a Endimión la oportunidad de no envejecer mientras se mantuviera dormido y éste, le hizo prometer a Selene que lo acompañase mientras el durmiera. Asunto resuelto, él no envejecería mientras estuviera dormido y en caso de despertarse, se sentiría feliz, pero ella no lo acompañaría hasta que no conciliara el sueño de nuevo. La historia no tiene final, todo parece indicar que Selene y Endimión se siguen amando en algún lugar de la Tierra.


La luna es la cara oculta de la personalidad.

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Se dice que la Luna llena provoca locura en los hombres, y el viejo dicho: “cuando la Luna está llena, la cordura se debilita”es una muestra clara de esto. En algunas regiones de Europa donde se creía en la licantropía, fue común entre la realeza y el campesinado tenerle mucho miedo a la Luna llena, ya que su naturaleza intrínseca activaba las transformaciones animales en los hombres afectados con la maldición del hombre lobo.

Existe la creencia, aún en culturas muy antiguas, que detrás del inmenso poder de los dioses, hay una fuerza que ni ellos pueden desafiar: el destino, y ese destino está asociado a la figura de la Luna, ya sea directa o indirectamente. La Luna Negra, encarnada bajo la forma de ciertas deidades es considerada como un ser que imparte la ley, especialmente cuando al no verla en el cielo se asume que está iluminando el mundo subterráneo y presidiendo sobre la vida que surge después de la muerte.

Otra asociación viene en relación con la personalidad, se refiere a nuestras pulsiones más viscerales e instintivas, es lo primitivo que duerme en nosotros, al mismo tiempo que las ensoñaciones y los fantasmas atávicos de nuestro pasado remoto que han envuelto por milenios nuestro desarrollo psíquico. Existe una relación estrecha entre la luna y la imaginación, el sueño, la receptividad, lo que es inestable.

Las fases de nacimiento, crecimiento y muerte de la luna simbolizan la inmortalidad y la eternidad, la renovación perpetua; iluminación.

luna42189Se utilizan como recreación periódica, es el tiempo y su medición que en un principio se realizaba por fases lunares.

La luna llena significa la totalidad, la plenitud, fuerza y poder espiritual. El cuarto menguante es funeral, la luna menguante representa el aspecto siniestro y demoníaco, mientras que el cuarto creciente o la luna creciente representa la luz, el crecimiento y la regeneración. Los tres días que la luna no esta visible (luna negra) representan el descenso del dios al mundo subterráneo del que emerge, al igual que la luna (luna creciente).

Estas fases, por analogía, se parecen a las estaciones anuales, a las edades del hombre (el crecimiento -infancia y juventud- y el decrecimiento -madurez y ancianidad-), de ahí nace el mito que la luna nueva, tiempo donde no está visible, corresponde en la muerte,


La luna alimenta la imaginación, los sueños. 

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La Luna representa a la madre , las raíces, las emociones, el instinto, es tranquilizadora, compasiva, es el sueño.

La Luna es el ojo de la noche, el que ve todo lo que sucede en una etapa del día considerada prohibida. Tiene un papel regulador de las mareas, lluvias, aguas, inundaciones y estaciones por lo que se convierte en la mediadora entre el cielo y la tierra.

El complejo simbólico lunar e inconsciente asocia a la noche los elementos agua y tierra, con las cualidades de frío y de humedad, por contraposición al simbolismo solar y consciente, el cual asocia al día los elementos aire y fuego y las cualidades de calor y sequia.  La luna se relaciona también con el huevo del mundo, la matriz y el arca. Su metal correspondiente es la plata por su color y pureza.

Los símbolos más habituales que representan gráficamente a la luna son la media luna como unos cuernos de vaca (considerada “nave de luz en el mar de la noche”); las diosas lunares controlan y tejen el destino, y por esta razón a veces se la simboliza como la araña en el centro de su tela; un hombre viejo y decrépito puede simbolizar la luna menguante. La luna y el sol juntos representan la perfección, el matrimonio sagrado entre el cielo y la tierra, el rey y la reina, el oro y la plata, …

La Luna simboliza la ligazón entre el cuerpo y el alma. La luna se asocia con la fantasía y a la imaginación por su misterio y representación dentro de la noche, de la cual es representante. En el plano anímico: los humores, el instinto y la hipersensibilidad. La Luna es quien anima nuestra vulnerabilidad y sensibilidad.

En las mujeres rige el útero, el ciclo de menstruación y de gestación. Se vincula con los órganos reproductores, el estomago, los senos. Expresa el aspecto femenino, contenedor, nutriente, cálido de la persona, el vínculo con lo femenino y la maternidad.

La luna nos enseña a comprender mejor la manera específica que tenemos de reaccionar. Gracias a la luna, podemos revelar la personalidad de un individuo. La luna rige los sentimientos inconscientes. Sus motivaciones ocultas. Si las necesidades del signo lunar son muy numerosas ésto puede provocar ansiedad o bloqueos en la persona.


FUENTES:

  • Wikipedia
  • Luna (Jean Chevalier – Alain Gheerbrant, diccionario de símbolos)
  • Walter G., Barbara. “Moon”, The Woman’s Dictionary of Symbols and Sacred Objects. San Francisco: Harper San Francisco, 344-5.