«ALQUIMIA» La Civilización Griega

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Herakles e Hippolyte, reina del Amazonas Fragmento del cráter de Apulia con figuras rojas -330-310 a. C. Museo Metropolitano – Nueva York

Cuando se funda la civilización griega, ya se conocen el cobre, el bronce y el hierro; el oro y la plata se usan para ornamentos y el plomo fácil de trabajar estálejos de ser ignorado. Se conoce la manera de obtener tintes (púrpura del múrex), de fundir los esmaltes y desde la más remota antiguedad, se extrae el cinabrio (sulfuro rojo), un líquido brillante como la plata, muy pesado y que posee todas las propiedades de un metal..

También los griegos concibieron hermosas leyendas con la finalidad de explicar unos orígenes que permanecían difuminados por el velo del tiempo. El Suidas, una especie de enciclopedia bizantina que data del siglo XI, por ejemplo, narra cómo un milenio antes de nuestra era, en la región conocida como la Cólquide, cerca del mar Negro, un sabio misterioso había logrado fabricar oro y plata usando para ello tierra virginal. Sabiéndolo los griegos, Jasón y sus seguidores, los llamados argonautas, viajaron hasta allí en busca del vellocino de oro, en realidad una simple piel de carnero sobre la que el discípulo había escrito la mágica receta para la fabricación de metales preciosos.

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Empédocles, filósofo presocrático de la antigua Grecia. Imagen procedente de Thomas Stanley (1655), The History of Philosophy.

Empedocles y la teoría de los cuatro elementos

La teoría de los cuatro elementos fue formulada en Grecia

Un ejemplo importante de las raíces de la alquimia en la filosofía griega, originado por Empedocles y desarrollado por Aristóteles, fue que todas las cosas en el universo se formaron a partir de solo cuatro elementos: tierra , aire , agua y fuego .

Los primeros filósofos griegos, cuyo método de planteamiento de la mayor parte de los problemas era teórico y especulativo, llegaron a la conclusión de que la tierra estaba formada por unos cuantos elementos o sustancias básicas.

Las ideas de la filosofía griega que el hermetismo terminó asumiendo como propias fueron también numerosas. La escuela pitagórica fue la primera en dejar su huella en la filosofía hermética. Fundada en el siglo VI a. C. por Pitágoras de Samos, a su vez muy influido por las ideas del pensamiento oriental, que conoció durante su estancia en Egipto, legó a los alquimistas su idea de que los números constituyen la naturaleza misma del universo, así como su visión dualista de la naturaleza, que consideraba fruto del juego de dos opuestos: par e impar. Algo después, ya en el siglo V a. C., la escuela de Elea, con Parménides a la cabeza, aporta al acervo del arte sagrado la idea de una sustancia primordial, única, eterna e inmóvil, que constituye la esencia de todo cuanto existe

Poco más tarde, Empédocles formula una teoría llamada a ejercer sobre el arte sacro una influencia fundamental. De acuerdo con el filósofo de Agrigento, todas las sustancias visibles nacen de la combinación, en distintas proporciones, de cuatro elementos irreductibles, el agua, la tierra, el aire y el fuego, sobre las que actúan dos fuerzas: el amor, que tiende a su unión, y el odio, que genera su disgregación.

Empédocles de Agriento, alrededor del 430 a.C. estableció que tales elementos eran cuatro: tierra, aire, agua y fuego que los denominó raíces. Los griegos creían que las substancias de la tierra estaban formadas por las distintas combinaciones de estos elementos en distintas proporciones. En medicina, su teoría del equilibrio de los cuatro elementos colaboró con la idea de que la enfermedad es un fenómeno natural, puesto que se da por exceso o defecto de estos elementos presentes en el cuerpo.

Empedocles estableció cuatro elementos fundamentales que conforman todas las estructuras del mundo: fuego , aire , agua , tierra  . Empedocles llamó a estos cuatro elementos “raíces”, que también identificó con los nombres míticos de Zeus , Hera , Nestis y Aidoneus  (por ejemplo, “Ahora escucha las cuatro raíces de todo: animar a Hera, Hades, Zeus brillante. Y Nestis, humedeciendo manantiales mortales con lágrimas. “) Empedocles nunca usó el término” elemento “, que parece haber sido utilizado por primera vez por Platón .

Platón el gran filósofo ateniense, que vivió a caballo entre los siglos V y IV a. C., encontró en él su teoría de la visión. En concordancia con la idea de que lo semejante se conoce por lo semejante, ambos postulan que el fuego en nuestro interior, semejante con el fuego exterior, fluye de manera sutil y continua a través del ojo permitiendo así la visión. Platón,  influye también sobre la alquimia, no tanto por su originalidad, pues asumió como propias las ideas sobre la naturaleza de Parménides y Empédocles, como por su gran autoridad, que se extendió durante siglos de la mano de los filósofos neoplatónicos, muy en boga en la época que se consolidaba la alquimia alejandrina.

Pero fue, sin duda, Aristóteles, el filósofo de Estagira, en el norte de Grecia, que vivió un poco antes, en pleno siglo IV a. C., quien más influencia ejerció sobre la visión del mundo propia de los alquimistas. Su teoría de los elementos asume las ideas de Empédocles, pero las modifica de forma sustantiva.

Aristóteles (Estagira-Macedonia, 384 a.C – Calcis, 322 a.C) propone la idea de una sustancia como una combinación de materia y forma. Según Aristóteles, cada elemento tenía una esfera a la que pertenecía y a la que regresaría si no se le molestaba. Como absolutamente todas las cosas estaban compuestas por estos cuatro elementos, era posible transmutar cualquier material, entre otras cosas.

En primer lugar, los elementos no son cuatro, sino cinco, pues a los formulados por su predecesor él añade uno, el éter o quintaesencia, al que considera por jerarquía el primero entre ellos o proton soma. Ese primer elemento no existe de modo natural en la tierra, sino solo en el firmamento, lo que explica la distinta naturaleza de los seres terrestres, constituidos en cantidades variables por los cuatro elementos ordinarios, y los celestes, formados tan solo por éter.

En segundo lugar, los elementos ordinarios son, a su vez, fruto de la diferente combinación por parejas de cuatro propiedades: caliente, frío, húmedo y seco. Así, el agua es húmeda y fría; el fuego, caliente y seco; la tierra, fría y seca, y el aire, caliente y húmedo. Basta, en consecuencia, cambiar las propiedades de una sustancia para que cambie también la proporción entre los elementos que la forman y, con ella, la sustancia misma.

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Representación de los cuatro elementos clásicos como combinación de parejas de propiedades. Esta visión de la materia fue sostenida por los alquimistas hasta que los árabes introdujeron la tríada azufre-mercurio-sal, que convivió con ella sin desplazarla por completo.

Por último, el estoicismo, escuela fundada en el siglo III a. C. por Zenón de Citio, aporta al pensamiento alquímico su concepto de pneuma, el espíritu vital que constituye la esencia del universo y del hombre mismo, y refuerza su visión dualista al afirmar que ese pneuma, constituido por aire y fuego, actúa como principio activo que penetra en un principio pasivo, la materia, integrada por agua y tierra, animándola, más o menos, en función del grado de penetración y dando así lugar a cuerpos idénticos en naturaleza, pero dotados de diferentes propiedades.

Estas ideas alimentaron la posibilidad de la transmutación: mediante el arte alquímico podía obtenerse un principio capaz de actuar a modo de catalizador y hacer que unos cuerpos se transformasen en otros modificando las proporciones de los cuatro elementos.

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Esta teoría de los cuatro elementos se convirtió en el dogma estándar durante los próximos dos mil años.

Los cuatro elementos del griego eran en su mayoría aspectos cualitativos de la materia, no cuantitativos, como lo son nuestros elementos modernos; “… La verdadera alquimia nunca consideró la tierra, el aire, el agua y el fuego como sustancias corporales o químicas en el sentido actual de la palabra. Los cuatro elementos son simplemente las cualidades primarias, y más generales, por medio de las cuales el amorfo y la sustancia puramente cuantitativa de todos los cuerpos se revela primero en forma diferenciada “alquimistas posteriores desarrollaron ampliamente los aspectos místicos de este concepto.

Además de los cuatro elementos estructurales, los alquimistas creían en la existencia de un quinto elemento o quintaesencia, un principio dinámico y catalizador, que actuaba sobre los cuatro elementos y producía en ellos modificaciones. Se relacionaba con el espíritu, con Hermes, y con el mercurio, un metal de propiedades desconcertantes, que parece plata líquida y es el único capaz de atacar al metal perfecto, el oro. Mercurio era además el enviado de los dioses, el intermediario entre el mundo natural y el arquetípico, el promotor de los intercambios y del comercio. Los alquimistas insistieron en la idea de que era preciso fijar al volátil y huidizo mercurio para que la obra tuviese éxito. Era preciso retenerlo para evitar que desapareciese y se volatilizase.

MERCURIO ALADO
Mercurio alado contempla al rey devorando a su propio hijo: el retorno a la materia prima original.

Demócrito y los atomistas 

Es probable que Demócrito y los atomistas se vieran influidos por Empédocles y su teoría de las emanaciones para postular la suya propia

En el 600 a.C. el filósofo griego Tales de Mileto descubrió que una resina fósil descubierta en las playas del Báltico, a la cual nosotros llamamos ámbar y ellos llamaron elektron tenía la propiedad de atraer plumas, hilos o pelusa al ser frotada con un trozo de piel

Los griegos se planteaban la cuestión de si la materia era continua o discontinua, es decir si podía ser dividida y subdividida indefinidamente en un polvo cada vez más fino, o si, al término de este proceso se llegaría a un punto en el que las partículas fuesen indivisibles. Leucipo de Mileto y su discípulo Demócrito de Abdera (aprox 450 a.C.) insistían en que la segunda hipótesis era la verdadera.

Demócrito de Abdera,  fue un filósofo y matemático griego que vivió entre los siglos V-IV a. C., que descubrió el concepto del “átomo”, pues pensó que toda la naturaleza estaba compuesta de átomos, o sea de partículas  inmutables e indestructibles.

Demócrito dio a éstas partículas el nombre de átomos (o sea no divisible). Llegó incluso a sugerir que algunas substancias estaban compuestas por diversos átomos o combinaciones de éstos. También pensaba que una sustancia podía convertirse en otra al ordenar sus átomos de diferente manera. Las formas fenoménicas que aparecen en la naturaleza, incluido el hombre y hasta los dioses, eran debidas según él, a la disposición de los átomos provocada por el movimiento. ​ Ninguno de sus escritos ha sobrevivido, solo fragmentos. Si tenemos en cuenta que es sólo una sutil hipótesis, es sorprendente la exactitud de esta intuición. Pese a que la idea pueda parecer hoy evidente, estaba muy lejos de serlo en la época en que Platón y Aristóteles la rechazaron. Muchos consideran a Demócrito como el “padre de la ciencia moderna”.

Otro practicante de la khemeia greco-egipcia que conocemos por su nombre fue Bolos de Mendes (aproximadamente 200 a. de C). En sus escritos utilizó el nombre de Demócrito, por lo que se le conoce como «Bolos-Demócrito» o, a veces, como «seudo-Demócrito».
Bolos se dedicó a lo que se había convertido en uno de los grandes problemas de la khemeia: el cambio de un metal en otro y, particularmente, de plomo o hierro en oro (transmutación). Aunque Bolos en sus escritos da aparentemente detalles o técnicas para la obtención del oro, no podemos realmente considerarlo un fraude. Es posible alear cobre y cinc, por ejemplo, y obtener latón, que tiene un tono amarillo parecido al del oro, y es bastante probable que para los antiguos artesanos la preparación de un metal dorado fuese lo mismo que la preparación de oro..

Los pocos documentos que nos han llegado, o son fragmentos, como el que se conserva de la Física y mística del alquimista Bolos de Mende, que data de unos doscientos años antes de nuestra era, o no son sino copias de textos mucho más antiguos, a los que quizá jamás tengamos acceso, como los papiros de Leyden o de Estocolmo, hallados en una tumba egipcia del siglo III, que contienen interesantes recetas alquímicas para producir imitaciones creíbles de las piedras y los metales preciosos, así como detalladas descripciones de numerosos procesos metalúrgicos y de fabricación de tintes.

En 1828, el vicecónsul sueco en Alejandría adquirió unos papiros escritos en griego hallados en una tumba de Tebas que databa del siglo III. Poco tiempo después, el diplomático se desprendió de parte del hallazgo, que fue adquirido por el Gobierno de los Países Bajos y depositado en la Universidad de Leyden, mientras el resto quedaba en el Museo de Upsala, cerca de la capital sueca. Mucho más tarde se descubrió que los papiros de Leyden y Estocolmo eran complementarios y obra del mismo autor, probablemente un orfebre egipcio, que había recogido en ellos más de doscientas recetas para el trabajo de los metales y las piedras preciosas. El de Leyden es, con mucho, el más interesante. El número de fórmulas que aparecen en él alcanza las 111. 75 de ellas tratan de métodos para purificar o probar la pureza de los metales, hacer aleaciones, falsificar metales preciosos y teñir las superficies metálicas. Hay otras 15 recetas para escribir con letras de oro y plata, y 11 sobre métodos para teñir telas, aunque las últimas 10 fórmulas no son sino extractos de la Materia médica del griego Dioscórides, que vivió hacia el siglo I de nuestra era. Respecto al de Estocolmo, recoge 154 fórmulas orientadas a la falsificación de piedras y metales baratos para hacerlos pasar, respectivamente, por piedras y metales preciosos. Estas recetas se pueden agrupar en tres tipos: el primero, mucho menos numeroso, se centra en la creación de aleaciones, como hace el papiro de Leyden; el segundo, en la limpieza y falsificación de las gemas, y el tercero, en la tinción de telas. En cualquier caso, ambos documentos revelan una tradición que, sin duda, se remontaba muchos siglos atrás, pues los papiros parecen ser una copia de textos bastante más antiguos, y sirven de prueba del nivel técnico que había alcanzado la metalurgia egipcia.

RECETA PARA HACER QUE UN ANILLO DE COBRE PAREZCA DE ORO

«Se muele oro y plomo hasta polvo tan fino como harina; tomar dos partes de plomo por una de oro y, habiéndolas mezclado, se amasa con goma. Se cubre el anillo de cobre con esta mezcla y entonces se calienta. Se repite varias veces hasta que el objeto haya tomado el color. Es difícil de descubrir porque al frotar aparece la marca propia de un objeto de oro y el calor consume el plomo, pero no el oro».

Papiro de Leyden, s. III

Las teorías de los filósofos griegos no tardaron en llegar al resto de Europa

El pensamiento alquímico de la antigua Grecia se basó en teorías y especulaciones., muy pocas veces en la experimentación. Muchas de las escrituras griegas del tema se conservaron y despertó el estudio de ésta ciencia en la edad media y especialmente durante el Renacimiento, tuvieron gran influencia en el desarrollo de las ciencias químicas. Las oportunidades empresariales eran comunes para los alquimistas. La élite contrató a los alquimistas con fines prácticos relacionados con la minería, los servicios médicos y la producción de productos químicos, medicamentos, metales y piedras preciosas Entre esos productos químicos destacamos la invención de la sosa, que daría lugar al jabón, o el perfeccionamiento de la extracción, destilación o síntesis de las esencias con las que elaborar perfumes, aceites esenciales, ungüentos, etc.

En el siglo IV a. C., los macedonios grecoparlantes conquistaron Egipto y fundaron la ciudad de Alejandría en 332. Esto los puso en contacto con las ideas egipcias. Cuando las civilizaciones griega y romana tuvieron contacto con la civilización egipcia; la alquimia se expandió hacia otros territorios incluyendo Alejandría donde se practicó ampliamente.

 


PRÓXIMAMENTE

«ALQUIMIA» La Escuela Alejandrina


FUENTES:

 

«ALQUIMIA» Historia en el Antiguo Egipto.

 

 

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Thot, dios egipcio identificado con el griego Hermes Trimegisto (literalmente, el Tres Veces Grande) al que la leyenda tradicional atribuye la paternidad de la alquimia.

La alquimia comprende varias tradiciones filosóficas abarcando cerca de cuatro milenios y tres continentes.

La alquimia occidental, se desplazó a lo largo del tiempo entre Egipto, Grecia y Roma, el mundo islámico, y finalmente de nuevo Europa. El origen de la alquimia occidental puede situarse en el Antiguo Egipto, a partir de la confluencia de la ciencia sacerdotal con la filosofía helenística en la época ptolemaica conocida como LA ESCUELA ALEJANDRINA

No obstante, a pesar de que el corpus simbólico clásico pertenezca a esta última etapa, la cosmogonía y la idea de naturaleza del Egipto antiguo están en el origen de muchas ideas alquímicas, ya que la metalurgia y el misticismo estaban inexorablemente unidas en el mundo antiguo.

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«ALQUIMIA» Carl Gustav Jung. Psicología y Alquimia

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Carl Gustav Jung. Psicología y Alquimia

Carl Gustav Jung (1875-1961) es una de las figuras más importantes de la psicología transpersonal así como uno de los simbólogos más considerados de este siglo (tanto en el campo de la mitología como en lo que respecta a la interpretación de los sueños) y un gran conocedor de corrientes esotéricas como el Gnosticismo cristiano, el Tantra, el Taoísmo, el I-Ching y la Alquimia. Sus libros han sido editados, en lengua castellano, casi todos por Paidós

En 1955, al cumplir Jung los 80 años de su vida, el mitólogo Karl Kerényi definía en un artículo de homenaje, y en una sola frase, la personalidad del médico psiquiatra y escritor suizo: “maestro y autoridad incomparable del alma”.Leer más »

«ALQUIMIA» Espiritualidad o Psicología

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“La primera etapa de la Gran Obra”, más conocido como “El laboratorio del alquimista”. El dibujo del laboratorio se atribuye al pintor arquitectónico Hans Vredeman de Vries (1527-1604) y muestra a al alquimista Khunrath en su laboratorio.

En la imagen “La primera etapa de la Gran Obra”, más conocido como “El laboratorio del alquimista”, el cuadro de Heinrich Khunrath, Hannover, 1609 puede apreciarse, a la derecha aparecen los instrumentos propios del trabajo de un adepto, con sus atanores, matraces y alambiques. En el centro, los instrumentos musicales simbolizan la armonía del mundo. Y a la izquierda, el oratorio, frente al que aparece reclinado el propio alquimista, recuerda que la Gran Obra solo se alcanza mediante la fe, la perseverancia y la gracia divina.Leer más »

«ALQUIMIA» La Ciencia Perdida

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La alquimia como conocimiento científico perdido

Alquimia : Vibración, Ciencia, Conciencia,  Naturaleza y Universo

La alquimia es un conjunto de tradiciones que se practicaban en la antigua Europa, Asia y también en África. Es una antigua práctica protocientífica y una disciplina filosófica que combina elementos de la filosofía, la química, la metalurgia, la física, la medicina, la astrología,  la semiótica, el misticismo, el arte y el espiritualismo.  Se la considera un arte ancestral que tiene como objetivo el estudio de los misterios de la vida, la consciencia y la evolución.
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«EL KYBALIÓN» La Filosofía Hermética

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Grabado de Hermes Trismegisto de Pierre Mussard, History Deorum fatidicorum, Venecia, 1675.

El Kybalión es un documento del siglo XIX que resume las enseñanzas de Hermes Trismegisto . Se atribuye a un grupo anónimo de personas autodenominados Los Tres Iniciados.

La astrología occidental es una disciplina espiritual que procede de Asiria, pero que toma cuerpo en Grecia y Egipto y lo mismo que la Alquimia se encuentra dentro del Corpus Hermeticum o Filosofía Hermética. Es por eso que es muy importante conocer los principios fundamentales del Hermetismo que vienen definidos en el Kybalión.

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Hermes Trismegisto y el Hermetismo

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Isis con Moisés y Hermes Trismegistos (izquierda). Fresco de Pinturicchio (1492/1494) en el Appartamento Borgia , Sala dei Santi, Palacio Apostólico , Vaticano

 

El hermetismo es una tradición filosófica y religiosa basada principalmente en textos, atribuidos a Hermes Trismegisto. Esos escritos han influido mucho en la Tradición Esotérica Occidental y fueron considerados de gran importancia tanto durante el Renacimiento como en La Reforma. La tradición reclama ser descendiente de una Prisca Theologia, una doctrina que afirma que una simple y verdadera teología existe, la cual está presente en todas las religiones y fue dada por Dios al hombre en la Antigüedad.Leer más »